Retail - Consumo

El empresario alemán enamorado de Mallorca que trajo Teka a España

Klaus Graf, expresidente de Teka

El futuro de Teka es incierto. El fabricante de electrodomésticos, que da empleo a más de 4.000 trabadores en todo el mundo y que tiene su sede en Santander, pasa por unas horas complicadas ante los problemas de liquidez, que le han obligado a poner a la venta su negocio de griferías y buscar un socio financiero para que entre en el capital.

La empresa, que cuenta en España con fábricas en la capital cántabra, Zaragoza y Granada, se vio obligada el pasado mes de julio a pactar con la banca una nueva refinanciación de la deuda -la cuarta desde 2013- ante los problemas para atender los vencimientos y después de que EY, el auditor de sus cuentas, pusiera en duda su viabildiad.

Sin embargo, y a pesar de la reestructuración de la deuda, apenas cuatro meses después y ante las dudas de los proveedores, que han empezado a exigir pagos al contado, la empresa se ha visto obligada a lanzar un nuevo mensaje de auxilo a los bancos.

En los últimos días, y según han confirmado fuentes financieras, Santander y BBVA han concedido así préstamos a la empresa por un importe de 20 millones para facilitar sus operaciones y pagos diarios. La historia de Teka, que se remonta a la década de los años veinte del pasado siglo, tuvo un punto de inflexión en 2014 cuando Maximilian Brönner asumió la presidencia del holding y se llevó su sede a Suiza tras el fallecimiento de Klaus Graf, entonces el principal accionista y gran artífice de la expansión de la compañía, que apostó por traer además su sede a España.

El origen de Teka parte de 1924, año en el que Karl Thielman funda una compañía de maquinaria agrícola en Alemania, sector en el que centra su actividad la empresa durante sus primeros años de vida. Poco después, comenzó a trabajar en la producción de acero inoxidable, paso que resultó fundamental para la historia del fabricante de electrodomésticos.

El origen de la marca

Fue en1957 cuando Helmut Klein se incorporó a la empresa como socio, creando así la marca Teka, que adquiere su nombre de las iniciales de ambos fundadores, Thielmann & Klein. Pero es en los años 60 cuando Graf, un empresario alemán enamorado de Mallorca -es el fundador en la isla de Puerto Portals-, que trabajaba ya en la empresa como director financiero, adquirió la mayoría del capital y se hizo cargo de la misma. La sede se trajo a Santander y empezó la historia de la actual Teka.

El éxito de la marca en los mercados europeos en los que estaba presente propició su expansión a internacional y la apertura de nuevas fábricas en todo el mundo, abriendo nuevos mercados. Primero en el resto de Europa y más adelante en América, Asia, África y Oriente Medio. Durante este periodo, Teka se convirtió en uno de los mayores patrocinadores deportivos a nivel mundial, patrocinando al Real Madrid de fútbol y baloncesto, contando con su propio club de balonman y, equipo ciclista, compitiendo en el rally París Dakar, y hasta en los Juegos Olímpicos de invierno.

Cambio de ciclo

En 2014, tras el fallecimiento de Graf, Teka Industrial quedó en manos de una comisión ejecutiva formada por Arturo Baldasano, actual presidente, Corinna Graf, su hija; José María López Letona, Diego Recio y Maximilian Brönner, hijo de Peter Brönner, uno de los principales accionistas.

Tres años después, en 2017 y después de Maximiliam Bönner se enfrentara a la hija de Graf y la apartara del negocio, adquiriendo la mayoría, Teka Holding reordenó las sociedades del grupo y pasó a llamarse Heritage. Brönner decidió entonces llevarse la sede del holding, que pasó a presidir, a Suiza.

En el se integraron Teka Group, cuya actividad se centra en cocina, Strohm, la división de baño, y Thielmann, la enseña del grupo bajo la que se fabrican contenedores industriales. Fue a partir de ahí, cuando fuertemente endeudada y en pérdidas, empezó el declive y el futuro de Teka y sus trabajadores queda en el aire.

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