Retail - Consumo

Quintero (Datarmony): "Con la inteligencia artificial una cadena supermercados ahorra hasta 2 millones al año"

  • La Inteligencia artificial puede reducir hasta un 40% el desperdicio de una tienda de alimentación
  • También mejora la gestión de los stocks, el transporte o almacenaje
  • El resultado es un reducción de costes
Enric Quitero, fundador y consejero delegado de Datarmony

Enric Quintero es el fundador y consejero delegado de Datarmony, una consultora creada en 2021 que ofrece servicios de Inteligencia artificial a supermercados como Caprabo, así como a empresas de moda, turismo u ocio, entre las que se encuentran Desigual, Caprabo, Cinesa o la cadena de supermercados Merry, que ha llegado a reducir hasta un 40% el desperdicio de alimentos. La inteligencia artificial (IA) va mucho más allá, puesto que, como explica Quintero, "ayuda a las empresas a ser más eficientes y sostenibles sin renunciar por ello a mayores beneficios".

De hecho, asegura que, "aunque la cifra depende del número de supermercados que tenga una cadena, el porcentaje de ventas que representan los productos perecederos o su tanto por ciento de desperdicio, estamos viendo que en cadenas de 120 a 200 establecimientos su ahorro neto total está entre los 1,5 y los 2 millones de euros al año".

Para lograr esta eficiencia existen varias soluciones. Como explica Quintero, "la primera tiene que ver con la gestión de stock con los productos perecederos y definir un algoritmo que ayude a optimizar al máximo estos recursos, haciendo una predicción de las ventas que se vayan a producir y, de este modo, evitar una mayor cantidad de desperdicios. Esta solución tiene su máximo exponente con los productos perecederos procesados en el mismo local, pero también tiene aplicación en el resto de los productos, sean perecederos o no".

El fundador y consejero delegado de Datarmony precisa que los algoritmos predictivos "nos permiten hacer una gestión más eficiente del stock de los productos, evitando, de este modo, que los productos puedan llegar a caducar y tengan que ser rechazados. Por otro lado, si evitamos sobredimensionar el stock de productos, necesitamos menos recursos para mantenerlos en buen estado, tanto en almacén como en tienda".

"De este modo", continúa Quintero, "se consiguen reducir costes de producción y mantenimiento, pero además se consigue un impacto medioambiental inferior y se disminuyen los productos que vayan a terminar en un contenedor". En su opinión, gracias a tecnologías como los sensores de temperatura y movimiento "se pueden desarrollar modelos para optimizar siempre la temperatura del local con el menor coste y menor huella medioambiental".

Igualmente, precisa, el fundador de Datarmony, "con los sensores adecuados se puede optimizar la gestión de colas para tener siempre la cantidad de gente adecuada en las cajas, así como la distribución de la espera de las personas. Asimismo, las gestiones de limpieza pueden verse mejoradas gracias a la IA, dejando la decisión a un algoritmo que controle las zonas a limpiar y su periodicidad en función de las necesidades propias de cada sección. Lo mismo ocurre con el precio de los productos, que se pueden ver optimizados a nivel de rendimiento y ofrecer un rango dinámico en función de su probabilidad de compra".

Quintero piensa que, en el ámbito del desperdicio alimentario, "la IA tiene y va a tener un papel fundamental, ya que decisiones que se tomaban por prueba y error o estadística simple, se pueden mejorar fácilmente con un algoritmo y obtener resultados mucho mejores. La facilidad actual para recoger datos y procesarlos abre la puerta a estos algoritmos para que realmente se pueda dar un paso más allá en el desperdicio de alimentos".

El consejero delegado de Datarmony refiere que ejemplo más claro de lo citado anteriormente se ven en el caso de la venta del pan: "Desde una perspectiva tradicional la cantidad de pan a hornear en un supermercado puede depender de una cifra global de ventas medias en un periodo. El peligro de seguir un horneado así, es que no todos los días se tiene el mismo volumen de gente, por lo que se generaría un mayor número de desperdicios".

"En cambio, precisa, Quintero, recopilando datos de todas las panaderías de todos los supermercados de la cadena, se pueden definir algoritmos que detectan patrones de una tienda en otra para poder replicar comportamientos sin que haya ocurrido anteriormente. Aquí es donde entra la IA, permitiendo simular y predecir mejor las situaciones futuras y reduciendo mucho más los desperdicios".

Datarmony ya ha aplicado esto a la sección de panes de la cadena noruega de supermercados Meny, un proyecto iniciado hace dos años en el que se combinó la información de ventas en tiempo real con su histórico para a partir de ahí programar algoritmos complejos que utilizan la IA. Gracias a él. La compañía ha conseguido reducir un 40% el desperdicio de alimentos. En concreto, ha reducido el desperdicio de 1,33 millones de panes manteniendo las ventas y se han reducido las emisiones de CO2 en 850 toneladas.

Transportes más eficientes

En base a las predicciones de los algoritmos de la IA, la soluciones en la cadena de alimentación no solo se encuentran en el punto de venta, ni se limita a los productos perecederos. "Si salimos del punto de venta, se pueden desarrollar algoritmos que ayuden a reducir el coste de envasado, optimizar rutas de transporte, o definir métodos de almacenaje más eficientes- También ayuda a predecir las ventas para un periodo de tiempo concreto o rentabilizar la inversión de las diferentes campañas", precisa Quintero.

Ley desperdicio alimentario

Con aprobación en julio de la ley de desperdicio alimentario, que entrará en vigor el 1 de enero de 2023, y que prevé multas de hasta 500.000 millón de euros a las superficies, de más de 1.300 metros cuadrados que tiren comida a la basura, además de obligarlas a contar con un plan de prevención para minimizar pérdidas, el máximo responsable de Datarmony cree llegado el momento para dar a conocer su solución de IA a las empresas, que están comercializando, además de en España, en países como Francia, Italia, Alemania o Noruega.

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