Retail - Consumo

Carlyle gana 47 millones con Codorníu y borra el golpe del Covid

  • El fondo se embolsa 8,1 millones de euros en dividendos por la recuperación de la cavista
  • La compañía ya vende más que antes de la pandemia
El consejero delegado de Codorn?u, Sergio Fuster. EE
Barcelona

Codorníu cerró la campaña 2021/2022 con la pandemia ya en el olvido. El decano del cava superó los 200 millones de facturación impulsada por la recuperación de la hostelería y unas Navidades en las que ya superaba las cifras previas al Covid a pesar del estallido de la variante ómicron del coronavirus. De la mano de la recuperación su primer accionista, Carlyle, revisó al alza el precio de la inversión y se anotó unos beneficios de 47,6 millones.

El fondo estadounidense controla la mayoría del capital desde finales de 2018. Apenas año y medio después de la adquisición, devaluó su porcentaje en 47,6 millones y se anotó unas pérdidas por la misma cantidad en el ejercicio 2020. Sin embargo, la compañía que dirige Sergio Fuster ya recuperó sus registros habituales en la segunda mitad de 2021. Incluso los superó.

Ahora, la división de Carlyle que lidera Alex Wagenberg optó por devolver a la cavista a sus registros previos al coronavirus. Si al cierre de 2019 valoraba la firma en 176,8 millones, ahora lo hace en 175,1 millones de euros. Ligeramente menos, teniendo en cuenta que en el último año elevó su porcentaje desde el 65,4% hasta el 65,5%.

Fuentes del fondo aseguran que se trata de un movimiento contable hecho por la sociedad en Luxemburgo que no tiene nada que ver con la pandemia. No obstante, tanto la devaluación como la revalorización coinciden en el tiempo con las diferentes fases del virus.

La posición de control de Carlyle en Codorníu le sirvió en febrero para aprobar un dividendo de 12,4 millones, de los que le tocaron 8,1 millones. Un primer paso para comenzar a rentabilizar una adquisición que valoró la empresa en 300 millones y le obligó a hacerse con otros 90 millones de deuda.

Codorníu sale de la pandemia

La pandemia trastornó el calendario de Carlyle con la operación. Fueron dos años en los que no se avanzó tanto en la reconversión de la firma como estaba previsto. En el ejercicio 2019/2020 -hasta el 30 de junio-, la cavista perdió 11,1 millones debido al impacto del coronavirus en el sector de la hostelería, cerrada durante el último trimestre del ejercicio. Las ventas fueron de 179,9 millones.

En el ejercicio 2020/2021, todavía con muchas restricciones a la hostelería, la facturación descendió hasta los 174,4 millones, aunque ya mostró síntomas de recuperación. La evolución de las ventas pasó del -19% del primer trimestre hasta el +50% del último trimestre, que se comparaba con el periodo de cierre de la hostelería por la primera oleada de la Covid-19. También mejoró la rentabilidad: el beneficio bruto saltó de los 1,4 millones a los 7,4 millones.

Y con la llegada del otoño, el negocio se disparó. El decano del cava saldó la campaña navideña -entre octubre y diciembre- con una subida del 27% de los ingresos frente al mismo periodo de 2020, con más restricciones que las vigentes ahora mismo. El dato era ya un 6% mejor que el del trimestre comparable previo al estallido del virus, con la restauración abierta.

Inmersa de lleno en la internacionalización de sus productos, Codorníu logró en la última campaña el 60% de sus ingresos en España. Sucedió gracias a la recuperación de la hostelería, que fue más fuerte en el mercado nacional -también había sufrido más- que en otros países. La comercialización de sus artículos en EEUU, Reino Unido o Japón crecía prácticamente al 30% en 2021, por lo que fue también otro de los responsables principales para alcanzar los 200 millones de facturación.

La empresa ya celebra que en el año 2021/2022 se superarán "ampliamente" los 200 millones de facturación, con un crecimiento "de entre el 10% y el 15%" gracias a la apuesta por la restauración y los cavas de mayor valor añadido.

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