Retail - Consumo

El precio del aceite en España sube un 56% entre principios de 2021 y junio de 2022

  • La subida de las materias primas alimenticias afecta a la inflación general

El precio del aceite se ha incrementado un 56% entre enero de 2021 y junio de este año. Sin embargo, durante la misma fecha otros productos también se han encarecido. Este es el caso de los cereales (17%), los lácteos y huevos (16%) y la carne (10%). Además, en un informe publicado por el Banco de España se constata que el 97% de los alimentos que forman parte del índice armonizado de precios de consumo (IAPC) europeo han aumentado su precio.

Por otro lado, en la zona euro durante el mes de junio, el precio del aceite en el área del euro aumentó un 29% interanual, y los cereales y el café un 11%, mientras que lácteos y huevos, y carne lo hicieron en torno a un 12%. Desde principios de 2021, la continua escala de los precios en la alimentación a nivel global está teniendo serias repercusiones en el consumo.

El Banco de España calcula que la subida en el precio de las materias primas alimenticias del 10% afecta a la tasa de inflación general. Así, los alimentos han aportado casi un punto porcentual en la zona euro entre septiembre de 2021 y mayo de 2022. Concretamente, en España, sumaron 1,4 puntos porcentuales a la inflación de ese periodo. Sin embargo, este dato se elevó hasta los 3 puntos en el caso del mes de junio.

El conflicto persistente

Esta influencia de los productos alimentarios en la tasa de inflación se debe al peso que tienen en la cesta de la compra de las familias y más sobre todo en un contexto de presiones alcistas por la guerra entre Ucrania y Rusia. Por ello, la evolución de los precios está sujeta a una elevada incertidumbre ya que Ucrania es un importante productor de materias primas alimenticias, y ahora mismo su capacidad de producción y exportación se encuentra limitada.

El conflicto sumado al encarecimiento de la energía, las disrupciones en la oferta y el clima está llevando a algunos países a prohibir o imponer restricciones a las exportaciones de algunos productos alimentarios. Esto supone un tensionamiento adicional de las cadenas globales de suministro de los alimentos, con el potencial de generar aumentos adicionales muy persistentes de los precios internacionales.

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