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Esto es lo que ocurre con la vitamina C si se exprime la naranja

  • El zumo de naranja solo pierde sus propiedades si se calienta a 120 grados

Las vitaminas del zumo de naranja no se pierden salvo que pasen más de 72 horas desde que se exprimió o que el zumo se someta a elevadísimas temperaturas, señalan diferentes estudios.

No son pocas las personas que piensan que el zumo de naranja recién exprimido tiene que "tomarse ya", porque en caso contrario cada minuto que pasa pierde propiedades. Frente a esta arraigada y falsa creencia hay que saber que la vitamina C de la naranja no se pierde al exprimirla.

Como afirma un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), "no se volatiliza", salvo que se someta el zumo a un calentamiento severo. La OCU apunta también que los zumos refrigerados que comercializan algunos supermercados se pueden seguir consumiendo -preservando sus propiedades- siempre que se mantengan refrigerados pasada su fecha de consumo de 24 horas, en concreto, hasta 72 horas.

La revista española de nutrición humana y dietética, de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN), coincide con la opinión de la OCU. "Existe la falsa creencia de que la vitamina C del zumo de naranja casero es poco estable, pero para que se produzca una disminución considerable de esta vitamina habría que recurrir a condiciones extremas, como calentar el zumo a 120 grados", apunta.

Así, en cuanto a la conservación del zumo, los expertos señalan "que la vitamina C se conserva perfectamente hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo; se trata más de una cuestión de sabor que de aporte nutricional".

¿Y cuál es ese aporte nutricional? Cuando se habla de zumo de naranja lo primero que se piensa es en la vitamina C. Se trata de una vitamina hidrosoluble con efecto antioxidante que facilita la absorción del hierro y cuyo consumo evita la aparición del escorbuto, enfermedad por carencia de vitamina C que manifiesta gingivorragia (sangrado de encías) y alteraciones dérmicas.

También es rico en ácido fólico o vitamina B9, de vital importancia para la visión normal, las funciones cognitivas, la división celular o la síntesis de aminoácidos. Además, durante el embarazo reduce el riesgo de desarrollo de anomalías en el tubo neural (defectos congénitos en el cerebro del feto).

Asimismo, el zumo de naranja es fuente de vitamina A, una vitamina con una potente acción antioxidante y muy implicada en el mantenimiento de la visión. De hecho, se asocia a un menor riesgo de desarrollar enfermedades oftalmológicas vinculadas al envejecimiento, como la degeneración macular y las cataratas.

En cuanto a los antioxidantes en sí, hay que destacar sus efectos anticancerígenos, cardioprotectores y antialérgicos. No obstante, el alto poder antioxidante del zumo de naranja es el resultado de la sinergia de todos sus componentes: vitaminas, carotenoides y flavanonas.

En el apartado de minerales, hay que destacar el potasio, que participa en la regulación de la presión arterial y el correcto funcionamiento del músculo. El zumo de naranja aporta unos 150 mg de potasio por cada 100 gramos, por lo que puede considerase fuente de potasio.

Por otra parte, el zumo de naranja sin pulpa aporta 0,1 mg de fibra por cada 100 g de zumo, un valor más bajo que la naranja, que presenta 2 g por cada 100 g.

En cualquier caso, el contenido de fibra del zumo de naranja puede aumentarse añadiéndose la propia pulpa, que se elimina con frecuencia en el proceso de exprimido, aumentando así hasta 1,25 g de fibra por cada 100 ml de zumo, lo que acerca más estos niveles a los de la fruta original. Decir también que, debido a que aproximadamente el 89% del zumo de naranja es agua, constituye una excelente opción para hidratarse.

Lluis Serra-Majen, catedrático de Medicina preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, explica que "un vaso de zumo de naranja de 100 mililitros aporta el 10% del potasio requerido más la mitad de la vitamina C, además de vitaminas A y B9 (ácido fólico) y otros fitonutrientes, y supone solo 41 calorías. Además, al ser fuente de potasio, ayuda al correcto funcionamiento de la presión arterial".

Apto para diabéticos

María Dolores del Castillo, investigadora científica del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación de la Universidad Autónoma de Madrid, ante la preocupación de algunas personas sobre el contenido de azúcar en el zumo de naranja, envía un mensaje tranquilizador cuando dice que "no hay evidencias científicas que indiquen una correlación directa entre una mayor incidencia de la diabetes y el consumo de zumo de naranja". La investigadora recomienda consumir al día un vaso de 150 mililitros de zumo".

En cuanto a su sostenibilidad, Domingo Iglesias, del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, señala que el cultivo de cítricos tiene que adaptase a la nueva situación provocada por el cambio climático. "Ahora las condiciones son más adversas; más temperatura, más estrés hídrico y sucesos climáticos extremos, como inundaciones, heladas, olas de calor..."

Con el fin de reducir emisiones se recomienda utilizar productos agroquímicos respetuosos con el entorno y minimizar el uso de maquinaria. También debería fomentarse el cultivo de variedades más eficientes en cuanto a recursos, la cuales requieran un mínimo manejo para lograr una adecuada productividad. Por último, los residuos del cultivo, fundamentalmente restos de poda, deber ser gestionados adecuadamente evitando emisiones innecesarias"

Iglesias recuerda que el cultivo de cítricos se caracteriza por su elevada eficiencia en la fijación de CO2. Por ejemplo, un cítrico adulto puede absorber hasta 50 kilos de carbono.

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