Política

Borrell calcula que la solución en Cataluña llegará en 20 años "si tenemos éxito"

  • El ministro español participó ayer en una conferencia en Nueva York
  • Borrell reconoció que "el 1-O fue una desgracia para todos"
  • Niega que España sea "un régimen represivo con presos políticos"
El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. Foto: Efe

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, cree que el conflicto en Cataluña tardará dos décadas en resolverse "si tenemos éxito". Esta estimación la dio en una conferencia en la que participó ayer en Nueva York y que utilizó para explicar el desencuentro más allá de las imágenes de violencia que dieron la vuelta al mundo.

Borrell protagonizó este jueves una conversación sobre los retos de España y la Unión Europea (UE) con J.H.H. Weiker, el director del Centro Jean Monnet, de la Universidad de Nueva York, y abordó varios temas de la diplomacia defendiendo el multilateralismo como hilo conductor pero sin dejar a un lado Cataluña. Para eso fue -"por eso estoy aquí"-, para aclarar en qué se basa "la división" entre catalanes y para señalar la necesidad de "reconstruir el pueblo catalán".

El ministro, que reconoce que "el 1-O fue una desgracia para todos", intentó desmontar la "narrativa" que ha creado el independentismo y que, a su entender, es la que más difusión ha tenido. "No puedes luchar contra la imagen de alguien que quiere votar y un policía intenta impedírselo", ha reconocido, en referencia a las fotografías de cargas policiales durante el referéndum ilegal de octubre de 2017. Sin embargo, Borrell negó que España sea "un régimen represivo con presos políticos" y recordó que "Franco afortunadamente está muerto".

A pesar del escenario y a pesar del cálculo de los 20 años para solucionar la situación que viene también de errores del pasado -como "la triste historia del Estatuto"-, Borrell se mostró optimista por la vuelta al diálogo tras el cambio de Gobierno: "Estamos mejor hoy que hace tres meses".

Quitar dramatismo al Brexit

Saliendo del particular caso de España a un plano mayor, Borrell recalcó que la debilidad del multilateralismo es una amenaza para los países y se mostró seguro de que habrá un acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido sobre el Brexit. Entre ellos se refirió a la salida del Reino Unido de la UE y, aunque reconoció que es difícil saber cuál será la posición del Parlamento británico en la votación sobre un acuerdo, consideró que habrá una solución más allá de lo dramático del momento.

Ante el plazo de un mes fijado para negociar, Borrell apuntó que en la Unión Europea "nunca tenemos un acuerdo hasta el último momento", y apuntó: "Estoy seguro de que al final habrá acuerdo porque sería demasiado dañino para ambas partes no tenerlo".

No obstante, en cuanto a su contenido y a la futura relación entre el Reino Unido y los 27 países que seguirán en la UE, sostuvo que esta no se "puede permitir que los que se van tengan un mejor arreglo que los que se quedan" porque eso sería como un premio.

En ese contexto, aseguró que ahora hay "un gran problema entre los británicos e incluso entre el Partido Conservador" y está "claro que el Brexit' era un mal negocio", por lo que más que generar una epidemia cree que actuará como "vacuna" ante otras naciones que barajen hacer lo mismo.

Capítulo especial para Trump

Borrell se mostró descontento ante la salida de Washington del Acuerdo de París sobre el cambio climático, el pacto nuclear con Irán o el Pacto Global para la Migración, porque son "respuestas globales a amenazas globales".

Además, en cuestión de defensa asumió que la línea de frente ha pasado de Europa al Pacífico, pero criticó que el presidente de EEUU, Donald Trump, considere a la UE tonta cuando es su amiga, y que sitúe en el mismo lugar la capacidad militar y el comercio. "Poner juntas la cooperación entre países y la competitividad de las empresas es nuevo", desgranó Borrell, que ejemplificó la situación con una frase: "Si no eres buen cliente, no te ayudo".

Respecto a los retos más acuciantes en política exterior, el ministro citó dos: encontrar el lugar de la UE en el "gran juego entre Estados Unidos y China" y estudiar la presión demográfica en África, porque será la región más poblada dentro de 20 años.

Preguntado por Rusia, consideró que no es un "problema existencial" por el tamaño de su economía y su inversión en defensa, menor a la de la OTAN, mientras que en Oriente Medio consideró que en Palestina se está "jugando a la diplomacia del cheque" y para tener un papel en esa área hay que ser un poder fuerte.

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pvallejuelo
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De acuerdo con las dos décadas siempre y cuando vuelva la educación y la sanidad al gobierno central y se cierre TV3

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JonS
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El problema de España con Catalunya (y con Euskal Herria, es decir con el resto de laa naciones de este Estado) solo se resolverá en el momento que esa plurinacionalidad y todos los derechos que ello conlleva sean reconocidos en la Constitución. Eso será dentro de dos décadas, o mucho antes, o después, depende de cuándo las fuerzas políticas unionistas españolistas finalmente reconozcan que ese tema no tiene otra salida democrática. Ahora mismo, en el Parlamento vasco de Gasteiz está en redacción un nuevo Estatuto vasco que habla de "nación vasca", "derecho de autorización", "relación confederal con el Estado", etc. ¿Cuando sea finalmente aprobado, deberemos esperar otra bronca con el Estado similar a la de ahora con Catalunya?. Borrel miente cuando habla de "un problema que divide a los catalanes" y de la necesidad de "reconstruir el pueblo catalán". El problema, por encima de todo, estriba en las relaciones impuestas por el Estado a Catalunya. Es verdad que no todos los catalanes son independentistas, pero eso también pasaba en Escocia y pese a ello no dejó de celebrarse un referendum de autodeterminación. La pertenencia obligada a España también divide a los catalanes, no lo olvidemos. Estas relaciones impuestas por el Estado son de tal calibre que hay razones serias para pensar que una mayoría de catalanes no las quiere aceptar. Y eso debe solucionarse mediante un referendum con garantías democráticas sobre la pertenencia o no a este Estado. Y la liberación de los presos políticos catalanes (eso es, presos políticos y no "políticos presos"), la retirada de acusaciones franquistas de "sedición" y "rebelión" (rebelión fue lo de Tejero, el 23F, no el 1O, que fue un acto cívico y democrático, al menos por parte de Catalunya, no así por el Estado). La respuesta de las democracias europeas y de sus sistemas judiciales (Bélgica, Alemania, etc.) a España es clara y contundente. Es España la que debe cambiar, su Constitución, sus leyes penales, etc. En definitiva, dejar de ser un Estado (post)franquista y pasar a ser uno definitivamente democrático.

Puntuación -3
#2