Política

El 'fiestón' de la democracia: en 2019 podrían coincidir municipales, autonómicas, generales y europeas

  • En algo más de un año España podría ser irreconocible
Foto: EFE

Hay veces que se conjuran los astros, y hay veces que se conjuran las fechas. A falta de adelantos inesperados o sorpresas de última hora -que todo es posible-, la cábala electoral vivirá en 2019 una especie de conjunción planetaria en forma de convocatoria electoral masiva. Según dónde vivas, podrás ser llamado a las urnas hasta en tres ocasiones para votar cuatro cosas distintas.

Así las cosas, en algo más de un año España podría ser irreconocible. A finales de 2019 podríamos tener nuevo inquilino en La Moncloa, nuevo presidente autonómico, nuevo alcalde y hasta nuevas mayorías en el Parlamento Europeo. De hecho, sólo los habitantes de tres autonomías -Galicia, País Vasco y Cataluña- podrán saltarse una de las convocatorias electorales. Al menos, de momento.

Elecciones autonómicas y municipales

Si el calendario electoral sigue su ciclo 'normal', la primera convocatoria electoral de 2019 debería llegar en mayo. Se trataría de las elecciones municipales (donde votamos todos) y las autonómicas (donde votamos casi todos). De hecho, todas las comunidades autónomas menos cuatro votan siempre juntas y a la vez que las elecciones municipales. Así que, a no ser que vivas en Andalucía, Cataluña, País Vasco o Galicia, te va a tocar votar alcalde (alcaldesa) y presidente (o presidenta).

En esta ocasión, además, se da la circunstancia de que una de esas cuatro autonomías que van por separado también votará en 2019, a no ser que decidan hacer una legislatura más corta para mantener su 'estatus diferencial' (porque más larga, según la ley, no pueden). Así, Andalucía adelantó sus elecciones a marzo de 2015, con lo que entre marzo y mayo de 2019 deberían votar de nuevo.

Lo mismo debería haber sucedido en Cataluña, que adelantó sus comicios a septiembre de 2015, con lo que entre septiembre y noviembre de 2019 deberían haber votado de nuevo... pero como ya se sabe, acabaron votando en diciembre del año pasado. Junto a los catalanes, también se librarán de celebrar elecciones autonómicas los gallegos y vascos: sus últimas autonómicas fueron en septiembre de 2016, así que no deberían repetir hasta 2020.

Elecciones europeas

A finales de mayo de 2014 se celebraron las últimas elecciones europeas. Se da la circunstancia de que en el Parlamento comunitario la legislatura dura cinco años, en lugar de los cuatro que duran las legislaturas nacionales. Así las cosas, en mayo de 2019 también deberían celebrarse elecciones europeas.

Esos comicios, como sucede con las autonómicas, afectan a todos los ciudadanos españoles vivan en la autonomía que vivan. La única peculiaridad es que, pese a ser elecciones de tipo nacional, se vota a circunscripción única. Pero hay que votar igual.

En cualquier caso, las de 2015 fueron las primeras elecciones europeas que se celebraron tan pronto, ya que siempre se han llevado a cabo en junio. Cabe una triple posibilidad: que se celebren en mayo (y se hagan coincidir con las autonómicas y municipales para reducir esfuerzos y costes), que se vuelvan a celebrar en junio, o que se fuerce separar las autonómicas y municipales llevándolas por ejemplo a otro mes. Hay precedentes, ya que en 1987 y 1999 se celebraron en el mes de junio.

Elecciones generales

Se sabe que las elecciones municipales no sufrirán grandes variaciones de fecha (mes arriba, mes abajo). Se sabe que las elecciones europeas son inamovibles (mes arriba, mes abajo). Se sabe también que la mayoría de autonomías, salvo situaciones anómalas como la pérdida de fuerza del gobierno de turno o la intervención estatal como en Cataluña, serán fieles al candidato. Lo que no se sabe es si la presente legislatura se completará, porque la situación puede acabar volviéndose inestable dada la falta de mayoría absoluta.

Por lo pronto, este año no habrá nuevos Presupuestos por falta de apoyos al Gobierno. El Ejecutivo ha renunciado a presentarlos para que alargue los del año pasado, en una decisión muy criticada por la oposición. Es el último y mayor recordatorio de la situación de fragilidad en la que está gobernando en minoría, pero la cosa no ha hecho más que empezar.

Es cierto que la oposición de izquierda no pasa precisamente por su mejor momento, pero el problema lo tiene el PP con los afines. Y es que la tensión con Ciudadanos empieza a ser notoria, hinchadas como ven sus expectativas electorales tras los comicios en Cataluña. Los debates televisivos, las reuniones en el Congreso y las iniciativas políticas delatan que la guerra por el electorado en disputa ha comenzado. El problema es que Ciudadanos es precisamente el sostén electoral del Ejecutivo.

Con todos esos mimbres no parece difícil que Rajoy pueda adelantar la convocatoria electoral a antes de 2020, cuando tocaría. Sin embargo, adelantarla demasiado podría ser un suicidio político, por no hablar de los efectos imprevisibles de la reiteración electoral -a fin de cuentas, en apenas medio año hubo que votar dos veces por culpa del bloqueo político-.

Por todo eso, parece descartable que las generales lleguen antes de que acabe este año... pero quizá no sea ninguna locura pensar que lleguen en algún momento del año que viene. La primavera, eso sí, está bastante ocupada. Habrá que ir buscando fecha para la segunda mitad del año.

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