Política

La moción de censura de Podemos: la contienda por ser el más 'anti-Mariano'

  • Un acto de propaganda con mensajes claros para una sociedad saturada
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso. Foto: EFE

Que ninguna de las tres mociones de censura nacionales haya conseguido derribar al Gobierno no debería impedirnos ver las coincidencias de todas ellas. La de Felipe González contra la UCD sirvió para abrir el debate, no tanto sobre un programa de Gobierno como sobre la certeza de que la izquierda iba en serio y quería gobernar.

Se tilda de fracaso la promovida por Hernández Mancha, pero lo cierto es que la intención de Alianza Popular de atraer los votos que se le escapaban hacia el CDS tuvo éxito y en las siguientes elecciones fueron segunda fuerza, aunque el precio fue quemar políticamente a su presidente.

Esta tercera moción no se diferencia tanto de aquellas; busca capturar votos igualmente. El debate de este martes tiene muy claro cuál es su público objetivo, desde luego no son los diputados del hemiciclo, sino ese ciudadano harto de la corrupción y de la "parasitación de las instituciones democráticas por parte del PP", como dice el texto.

¿Un acto de propaganda? Sí, claro, para que quede en el imaginario que Iglesias representa el antilíder, que es el anti-Rajoy y que está dispuesto a todo. Mensajes claros y sencillos para una sociedad saturada de información: Podemos es la única solución al PP y, por ende, a la corrupción. Otra cosa es que la lucha contra la corrupción dé o no votos en España. De eso pueden preguntar a UPyD.

¿La moción es oportunismo? Sí, también, algo que en política no es malo. Y quien diga lo contrario no ha entendido las reglas del juego. Cosa distinta es que el cálculo de la oportunidad esté bien hecho. Tratar de controlar los tiempos de una política siempre en continua metamorfosis no es nada fácil.

Este marte,s Iglesias se alzará como adalid de una manida regeneración democrática, mientras tensa más la polarización frente al PP. Sin embargo, con Sánchez de vuelta, este movimiento táctico puede fracasar, porque ya no tiene enfrente al PSOE del 29 de octubre, el de la abstención en la investidura de Rajoy.

Con todo, el principal error puede ser el candidato en sí, tan mal valorado en el CIS como el presidente al que quiere derrocar.

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