Política

Salvini se arriesga a acabar como el 'otro' Matteo: Renzi

Matteo Salvini, vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia. Foto: Efe.
Italia

Ha sido suficiente un año para que Matteo Salvini se convierta en el amo de la política italiana. El 17% obtenido en las elecciones generales de 2018 parecía el logro máximo para este periodista milanés que había conseguido superar en votos al histórico líder conservador Silvio Berlusconi.

Salvini se había hecho cargo en el diciembre de 2013 de un partido que se encontraba en desgracia, hundido principalmente por los escándalos de su fundador Umberto Bossi: la Liga había obtenido en las generales del mismo año un modesto 4% y el resultado de 2018 parecía todo un éxito.

Pero ahora que cuenta con el 37% en las encuestas, el líder ultraderechista sueña con convertirse en primer ministro y pide "pleno poderes" a los italianos.

Uno de los primordiales puntos de fuerza de Salvini es su grande experiencia (su carrera empezó como concejal en Milán en 1993 cuando tenía apenas 20 años). Pero su ascenso, según los analistas, se debe sobre todo a la habilidad comunicativa en las redes sociales: pública en las 24 horas del día y consigue polarizar y controlar el debate imponiendo sus temas. Una labor en la que le ayuda un equipo muy experto en análisis de datos, conocido como "la Bestia" por su eficacia.

De hecho sólo el control del debate público explica como un partido que hasta hace pocos años representaba la derecha autonomista y pedía la independencia del Norte de Italia bajo el lema "Primero, el Norte", se haya convertido en un partido nacional con muchos votantes (y un considerable crecimiento) en el Sur del país.

Estos son los resultados de una política cada vez más rápida: los líderes que aprovechan esta oportunidad sin embargo corren el riesgo de quemarse para luego caer tan rápido como han subido. En Italia la "política rápida" ya ha se ha cobrado una carrera, la de Matteo Renzi.

El líder progresista, tras convertirse en primer ministro en el febrero de 2014 tuvo que dimitir en diciembre de 2016 después de perder el referéndum sobre su reforma constitucional.

Hay un paralelismo entre los dos Matteo, el progresista Renzi y el derechista Salvini. Ambos han protagonizado una ruptura con sus antecesores, alimentando el descontento de los electores hacia la clase política. De hecho también Renzi, cuando se afirmó como secretario general del Partido Demócrata (PD) prometiendo "enviar al desguace" la vieja cúpula del partido, fue considerado "populista". Ambos tienen grandes habilidades comunicativas: Renzi fue el primer presidente de Gobierno en usar masivamente la redes sociales. Ambos han utilizado las elecciones europeas para avanzar en su carrera. En 2014 Renzi utilizó el 40% obtenido en los comicios para legitimar el "golpe" con el que unos meses antes había sustituido a su compañero de partido, Enrico Letta, como primer ministro. Salvini ahora utiliza la victoria en las europeas para ir a elecciones anticipadas. Pero su prisa en acabar con este Gobierno demuestra que algo ha aprendido de la lección de Renzi: en la "política rápida" hay que aprovechar el momento. Y convertirse en primer ministro con una sólida mayoría y un Parlamento de diputados y senadores fieles es el mejor antídoto para no acabar como el "otro Matteo".

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