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La 'obsoleta' pluma estilográfica factura más de 1.000 millones de dólares al año

  • China es el principal consumidor de plumas estilográficas del planeta
La pluma Johannes Kepler de Montblanc, a la venta por 1,4 millones de euros. Foto: Montblanc.

Las ceremonias de firma de documentos de Donald Trump desde que asumió la presidencia el pasado 20 de enero han concentrado la atención de medio mundo. Pero sólo unos pocos se han fijado en el elemento que permite que el nuevo líder del mundo libre estampe su rúbrica. Son aquellos que visitan foros como Fountain Pen Geeks (Frikis de las Plumas Estilográficas, en español).

Mediante el estudio de los vídeos de firmas con la atención de un experto forense y gracias a la información de alguien "de dentro", el foro concluyó que el más poderoso fan de los rotuladores Sharpie ha empleado últimamente una Cross Century II de cartucho negro y punta redonda reconvertida a punta de fieltro.

Los fans de las plumas estilográficas están ahí fuera. Algunos dispuestos a pagar 1,4 millones de euros por una Montblanc, la Johannes Kepler High Artistry Stella Nova Limited Edition 1, decorada con 570 diamantes y 5.294 zafiros para recrear la Vía Láctea. En una subasta en 2010, se pagó 8 millones por la 'Fulgor Nocturnus' de Tibaldi, que estaba decorada con 945 diamantes negros y 123 rubíes.

La casi erradicada pluma estilográfica ha logrado sobrevivir al paso del tiempo convirtiéndose en un objeto de lujo y coleccionismo. Los expertos de Euromonitor aseguran que las ventas mundiales de este producto subieron un 2,1% en 2016, con una facturación de 1.046 millones de dólares, en una época en la que el mercado de bienes de lujo está estancado. A nivel mundial, las ventas del sector han crecido más y más cada año de la última década, salvo en 2009.

Y todo ello pese a que en Norteamérica cayeron las ventas un 3,5% interanual. Sudamérica, que vuelve a interesarse por la tradición de la escritura a mano, es uno de los puntales de crecimiento del sector, siguiendo a la región de Asia-Pacífico, que concentró el 48% de las adquisiciones globales del pasado año. Y es que China ha cambiado los carísimos relojes que regalaba a sus funcionarios de alto nivel por plumas elegantes pero de mucho menor coste. En 2015, sus ventas minoristas del sector superaban a la de todos los países de Europa Occidental combinados.

En 2013, China era el sexto mayor demandante mundial de estos productos. En el top 10 también se encontraban los asiáticos Hong Kong (1), Malasia (3) y Tailandia (10). Sólo Argentina se colaba en la lista, en el puesto 8, siendo los seis puestos restantes para países del Viejo Continente: Turquía, Ucrania, Reino Unido, Rumanía y Rusia.

"La relevancia que las plumas estilográficas y la escritura a mano tenían antaño ha disminuido", afirma Nicky Pessaroff, editor en jefe de la revista Pen World. "Se ha convertido en un estilo de vida y de identidad". La publicación nació en 1988 con carácter bimestral con el fin de alcanzar a los 'baby boomers' que empezaban a interesarse por el sector. Treinta años después, estos aficionados siguen involucrados con el producto y comerciando con las marcas clásicas como Sheaffer, S.T. Dupont y Faber-Castell.

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