Opinión

Europa debe ser más competitiva

  • El auge de los partidos antieuropeístas refleja el descontento de los votantes con las políticas de Von der Leyen

Las bolsas europeas cerraron la sesión del lunes en rojo, mientras que el euro llegó a perder un 0.6% en su cruce con el dólar y las primas de riesgo volvieron a subir. Todo ello refleja el descontento del mercado con los resultados de las elecciones europeas del 9-J.

Algo lógico habida cuenta de la incertidumbre que implica el auge de los partidos de ultraderecha tras los comicios. Ello debido a que algunas de estas formaciones quieren cambiar las normas y los fundamentos por los que se rige la UE o, simplemente, son contrarias al proyecto europeo. Son este tipo de partidos los que han ganado peso en las principales economías, como Italia o España.

En Alemania, por ejemplo, son ya la segunda fuerza política, mientras que la formación liderada por Marine Le Pen ha arrasado en Francia obligando al presidente Macron a convocar elecciones legislativas. El desplazamiento del voto a la ultraderecha refleja que estas formaciones han recogido parte del descontento de muchos europeos con las políticas de Bruselas, cuyo exceso normativo y su falta de reciprocidad en la regulación medioambiental frena el crecimiento económico.

Buen ejemplo de ello está en el sector agrario del Viejo Continente, que sufre una crisis sin precedentes por el Pacto Verde Europeo, que da pie a la competencia desleal de terceros países. Una desventaja competitiva que también sufre la industria al abrir de par en par la Unión las puertas a los subvencionados coches eléctricos chinos. Un cúmulo de medidas que los órganos europeos deberán replantearse en la nueva legislatura. La próxima presidente de la Comisión Europea, sea o no Úrsula von der Leyen, debe leer bien el mandato que los europeos le han confiado el 9-J para hacer el continente más competitivo y evitar el crecimiento de las formaciones populistas.

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