Opinión

País Vasco: el triunfo de la mentira

  • Los resultados de las elecciones vascas amenazan amenazan la presencia del Estado en la CCAA
  • Solo el 20% de la población vasca quiere la independencia
  • Todo su pasado "nacional" es un invento, una mentira que ahora celebra su éxito electoral.
Imanol Pradales, vencedor por la mínima de los comicios vascos

Los resultados electorales del pasado domingo en el País Vasco han sido los siguientes: PNV y Bildu 27 diputados; PSE 12; PP 7.

Un desastre para el constitucionalismo y un respiro para Sánchez. El 66% de los votantes vascos se inclinó por las dos formaciones independentistas –que ahora se hacen llamar soberanistas- y esas dos fuerzas ocuparán tres de cada cuatro asientos en el Parlamento vasco, donde podrán hacer lo que les venga en gana. Y sean cuales sean sus acuerdos no les vendrán bien al resto de los españoles.

Por su parte, la izquierda a la izquierda del PSOE, metida como está hasta el cuello en una pelea interna suicida, ha obtenido un único escaño para Sumar (un Sumar que no hace otra cosa que restar) y cero escaños para los restos de Podemos, que no hace tanto ganó unas elecciones generales en el País Vasco.

No se puede entender que haya algún constitucionalista español que se sienta satisfecho con estos resultados, que amenazan con destruir la presencia del Estado en el País Vasco.

Han ganado las elecciones por goleada dos grupos independentistas en una región donde no llegan al 20% las personas con derecho a voto que quieren la independencia. Y no es de extrañar que sea un porcentaje tan reducido porque les va muy bien recibiendo dinero del resto de los españoles. Por ejemplo, a través de las altas pensiones que cobran los jubilados en el País Vasco, lo cual genera un déficit altísimo que les pagamos el resto de los españoles en lo que es el atraco perfecto. Por eso y por otras regalías los vascos no quieren irse de España.

Pero, ¿dónde empezó este disparate? Para obtener una buena respuesta pueden ustedes consultar dos libros imprescindibles del profesor Jon Juaristi: El bucle melancólico y El linaje de Aitor. Luis Ventoso escribió a este respecto el domingo pasado lo siguiente:

"El éxito de la invención de la nación vasca es tal que hasta muchos políticos defensores de la unidad de España, incluido el propio líder de la oposición, emplean hoy encantados el neologismo "Euskadi", inventado hace 123 años por el bilbaíno Sabino Arana, un exaltado racista, xenófobo y machista, que pasó de su carlismo familiar a idear un nacionalismo vasco que nunca había existido. Sabino no solo se sacó de la manga "Euskadi". También lanzó la leyenda de que aquel paraíso irreal había sido arrebatado por las garras españolas y tocaba recuperarlo. Los hermanos Arana dibujaron la Ikurriña, imitación de la Union Jack, estrenada en un sarao del PNV en 1894. Por supuesto la palabra "lehendakari" es otro neologismo del PNV y no se institucionalizó hasta los años 70".

En efecto, la tradición puede inventarse, como han explicado Trevor-Roper y Hobsbawm en La invención de la tradición, donde podemos descubrir cómo se inventó la especie de las ancestrales singularidades escocesas. Tan antiguas eran sus gaitas que cuando en 1707 se firmó la unión con Inglaterra ¡todavía no existían!

En el País Vasco pasa lo mismo: todo su pasado "nacional" es un invento, una mentira que ahora celebra su éxito electoral.

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