Opinión

Cómo afrontar la tormenta perfecta sobre la liquidez de las empresas

  • La normalización de la política monetaria obliga a las empresas a revisar su estrategia financiera
  • Ganarán peso la automatización de pagos y las herramientas de detección de fraudes

La economía mundial, en un mundo globalizado como el actual-de la que es parte también la europea y española-, se encuentra en una situación complicada. La incertidumbre está golpeando, de una u otra forma, en la situación financiera de las empresas. Por ejemplo, después de más de un año de subidas continuas de los tipos de interés para contener la inflación de la zona euro, los costes de financiación se están encareciendo a marchas forzadas. Y los afectados no son sólo los hogares, sino también las propias compañías…

La normalización de la política monetaria, que tenía que producirse, antes o después, tras años con el precio del dinero bajo mínimos, está obligando a las empresas a revisar su estrategia financiera para capear el temporal. A esto hay que sumar la restricción del crédito: en la última Encuesta de Préstamos Bancarios del BCE, los bancos avisaban de que las condiciones de los préstamos seguirán empeorando. En algunos casos, lo que está en juego es su continuidad; en muchos otros, la liquidez.

Pero la subida de tipos y la restricción del crédito no es el único problema que amenaza la tesorería de las compañías españolas, muchas de las cuales tienen aún que encarar el último coletazo de la pandemia: la devolución de los créditos ICO que solicitaron en los peores momentos de 2020. Tras años de moratorias, a finales del año pasado se conocía que prácticamente la mitad de las empresas que pidieron esta ayuda estaban teniendo problemas para cumplir con los plazos de devolución, obligándoles a renegociar con sus bancos. En algunos casos, el problema ha llegado incluso a la Justicia. Un problema que pone, de nuevo, la solvencia en el centro. Tampoco podemos obviar que la inflación no sólo ha golpeado a las familias, sino que también las firmas se han visto afectadas por facturas (del gas, el combustible, la electricidad, etc.) más abultadas de lo que esperaban cuando hicieron sus presupuestos. En definitiva, existe una especie de tormenta perfecta.

Más allá de las políticas públicas que pongan en marcha los distintos gobiernos y Estados para que las empresas puedan capear este temporal, hay otra herramienta esencial con la que cuentan las empresas y que en ocasiones pasa inadvertida para los CEO y los comités de dirección, y no es otra que la gestión del circulante y el control de los flujos de caja. Aunque suene algo técnico, la gestión eficiente de la tesorería, el fortalecimiento del balance, la generación de información valiosa de negocio para generar las previsiones o el soporte para la toma de decisiones son armas fundamentales para gestionar los múltiples riesgos financieros a los que se enfrenta el sector privado.

Recientemente, PwC ha publicado el informe Global Treasury Survey, que ha encuestado a los responsables de tesorería de las empresas, y en el que se pone de manifiesto que "la previsión imprecisa del flujo de caja y la liquidez" son las dos principales preocupaciones de estos profesionales. Para afrontar los riesgos, han puesto en marcha hubs de pagos, bancos internos y están explorando a contrarreloj las nuevas tecnologías –tanto los APIS, como la Inteligencia Artificial o el Machine Learning– para no quedarse atrás. Unas de las conclusiones que también se extrae de esta encuesta global es que las grandes multinacionales han comprendido los beneficios que pueden generar a través de la escala y están avanzando a grandes pasos hacia una mayor centralización de la gestión de efectivo.

Otro dato interesante es que, ya en el primer trimestre de 2023, antes de que se produjeran algunos episodios de estrés bancarios en algunos países, el 40% de las organizaciones empresariales ya estaban sopesando hacer un ejercicio de "racionalización bancaria" en los próximos años.

Ante esta tormenta perfecta para la financiación, surge la pregunta: ¿cómo pueden contribuir los directores financieros o los responsables de tesorería de las compañías ante este desafío financiero? Sin duda, la gestión eficiente del efectivo será fundamental en el medio y largo plazo, pero también lo serán la capacitación digital y estar a la última de los cambios en los panoramas de pagos, donde ganarán peso la automatización de los pagos o las herramientas de detección de los fraudes y de sanciones.

En aquellos negocios B2C (Business to Consumer) quizás la clave esté en el uso de tarjetas digitales en tiempo real. No obstante, más allá de soluciones específicas que dependen de cada caso concreto, el auténtico paraguas que puede servir a largo plazo para encarar la tormenta perfecta sobre la tesorería y liquidez de las empresas es apostar decididamente por la innovación y la automatización, que pueden ayudar a que los directores financieros y los tesoreros sean aliados eficaces en la gestión estratégica de las compañías.

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