Opinión

La retribución flexible como antídoto ante la inflación

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La escalada de los precios de la energía, los carburantes y los alimentos, suponen un auténtico quebradero de cabeza para buena parte de la ciudadanía, que sufren en mayor medida para llegar a fin de mes.

Aunque el dato general del IPC se ha ido moderando ligeramente en los últimos meses, los precios de algunos productos como los alimentos han seguido subiendo, y según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística el índice de precios interanual de la alimentación asciende a un 15,3%.

Por otra parte, la subida de sueldos en España se sitúa en un 2,69% para los trabajadores con convenios ya cerrados, mientras el IPC promedio en 2022 se sitúa en el 8,4%

Pese a que una subida salarial acorde al incremento del IPC es una de las opciones más demandadas, su aplicación no solucionaría el problema al cien por cien, ya que el aumento no sería instantáneo, debido a la existencia de un período de ajuste. Según un análisis realizado por CaixaBank, serían necesarios seis meses hasta que empezasen a apreciarse esas subidas en los costes salariales. Además, se estima que la verdadera repercusión no se notaría en el bolsillo del ciudadano hasta un año después.

Para ayudar a las familias a paliar los efectos de las subidas de precios, el Gobierno ha tomado algunas medidas temporales como instaurar la gratuidad de los trenes de cercanías y media distancia, la rebaja del IVA de la luz, el cheque de alimentos de 200 euros o la supresión del IVA de algunos alimentos.

En el ámbito laboral, las empresas también pueden tomar una serie de medidas para hacer frente a la inflación y evitar que se resienta más aún el poder adquisitivo de sus trabajadores. En primer lugar, apostar por estrategias de retribución flexible, una medida muy efectiva para crear valor añadido de cara a los empleados y aliviar su bolsillo en tiempos de inflación. Esta modalidad de remuneración permite a los empleados destinar parte de su salario bruto al consumo de una serie de productos o servicios del día a día, como son el Ticket Restaurante, el Ticket Transporte, el Ticket Guardería o el uso de paquetes de formación y salud, con la consecuente reducción del IRPF a pagar por estos servicios.

De esta forma, el ahorro obtenido se transforma en un mayor salario neto anual, permitiéndoles obtener una mayor rentabilidad de su salario. Los servicios que pueden incluirse en un plan de retribución flexible incluyen en restauración hasta 11€ por empleado y día; transporte hasta 1.500 € anuales en servicios de transporte público colectivo; guardería y formación con un 100% exento de IRPF, así como el seguro de salud, con 500€ por beneficiario al año.

En este modelo, la empresa es la encargada de diseñar el plan de retribución flexible de sus trabajadores, incluyendo aquellos servicios en los que estén interesados. Los empleados pueden ajustar este plan a sus necesidades y al salario que quieran destinar a cada servicio. Las consecuencias son un incremento del poder adquisitivo del empleado sin aumentar los costes salariales para la empresa, una mayor productividad, implicación y sentimiento de pertenencia, así como una mejora del employer branding de la organización.

En segundo lugar, las organizaciones pueden impulsar los beneficios sociales, que representan otra manera de mejorar la retribución de los empleados por parte de las empresas. Se trata de una remuneración no dineraria que reciben los empleados como complemento a su sueldo.

A diferencia de la retribución flexible, no tienen un carácter individual, sino grupal, ya que son un conjunto de mejoras para los trabajadores de una determinada empresa, que no están incluidas en sus nóminas. Habitualmente, estas medidas están reconocidas en el convenio colectivo, con el objetivo de mejorar la fidelización o la retención de talento por parte de los departamentos de Recursos Humanos. Es el caso de los seguros de accidentes y de vida o de las aportaciones a los planes de pensiones.

Pese a la idiosincrasia macroeconómica y coyuntural salpicada por la guerra de Ucrania y la repercusión en el aumento generalizado del coste de la vida, desde las empresas se pueden tomar medidas para que sus empleados afronten la crisis en situaciones más ventajosas. Tanto la retribución flexible como los beneficios sociales contribuyen hoy en día de manera determinante al ahorro de millones de trabajadores en el mundo.

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