Opinión

Los europeos tendrán identidad digital en 2030

  • La cartera digital agilizaría las gestiones 'online' y 'offline' y llegaría al 80% de la población
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La Comisión Europea inició, en junio de 2021, un proceso de revisión del Reglamento eIDAS, por el cual se rige la identificación electrónica y los servicios de confianza. Esta revisión tiene por objetivo ampliar la protección de los usuarios de servicios en línea y asegurar la fiabilidad de las partes que se relacionan en una transacción digital en todo el territorio europeo, corrigiendo los errores anteriores que han llevado a una fragmentación entre países, gracias a la implementación de soluciones comunes realmente interoperables. Objetivo 2030: ciudadanos con identidad digital.

La digitalización de las actividades humanas es algo indiscutible, tanto si hablamos de comercio electrónico cuyo crecimiento ha sido exponencial esos últimos años, como si miramos el incremento del uso de soluciones digitales aplicadas a la actividad interna y externa de las empresas, instituciones y organismos públicos.

Por ello la revisión del Reglamento eIDAS afectará al conjunto del tejido empresarial europeo y al funcionamiento de las Administraciones Públicas en sus relaciones con empresas y ciudadanos, ofreciendo nuevos sistemas de identificación fiables, interoperables y más respetuosos de los datos personales, así como nuevos servicios de confianza que regularán determinadas soluciones y herramientas electrónicas algunas ya existentes y otras más novedosas.

Por tanto, no es de extrañar que los países miembros apostaran por mejorar la eficacia y ampliar la aplicación del Reglamento al uso de las tecnologías móvil y blockchain para regular las relaciones internas y transfronterizas de sus sujetos y actores.

El eIDAS 2 supondrá que todos los ciudadanos europeos cuenten con una identidad digital reconocida en todos los estados de la Unión Europea. La intención, con esta actualización del reglamento, es que para 2030 el 80% población cuente con el European Digital Identity Wallet o Cartera Digital que les permita realizar todo tipo de gestiones en el plano online y offline, sector público y privado, y con carácter transfronterizo. Esta ambición europea traerá consigo un esfuerzo común de los estados miembros para garantizar la interoperabilidad sin fisuras, la seguridad y el control pleno de los datos en un entorno de uso sencillo, regido por unas normas comunes. Para cumplir con lo anterior, la Cartera Digital estará vinculada a los e-ID de los usuarios, previamente notificados por todos los estados miembros.

Gracias a este sistema que todavía se encuentra en fase piloto y a las declaraciones de atributos electrónicos (nuevo servicio de confianza), los ciudadanos europeos podrían, descargarse, almacenar y utilizar sus datos personales básicos de forma digital y en el móvil para poder solicitar recetas médicas, plazas universitarias en cualquier lugar de la Unión Europea o alquilar un coche. En definitiva, identificarse de forma segura y realizar todo tipo de gestiones de forma más rápida y sencilla.

Los beneficios son múltiples, no sólo para los usuarios de la Cartera Digital que verán ampliadas sus libertades, pues la protección de datos se verá reforzada gracias al control directo y soberano sobre sus propios datos; aumentará la igualdad entre los europeos al tener un mayor acceso a todo tipo de servicios en línea, lo que está en consonancia con otro de los objetivos mundiales como es acabar con la brecha digital, gracias a la accesibilidad del servicio.

Es más, las innovaciones tecnológicas que conllevará serán generadoras de nuevas oportunidades laborales en todo el territorio europeo, con la creación de nuevos puestos de trabajo desde el momento en que se ponga en marcha el servicio, y por ende el crecimiento económico.

Pero todo ello está supeditado a varios factores. Primero la capacidad de los estados miembros en adoptar el nuevo sistema de identificación electrónica e implementarlo en sus servicios a ciudadanos y empresas, así como permitir la conexión a las fuentes auténticas de información de forma que los prestadores de servicios de confianza puedan emitir las declaraciones de atributos electrónicos.

Adicionalmente, el éxito del nuevo Reglamento dependerá de la capacidad de inversión adicional de los estados miembro en la Cartera Digital y en la tecnología asociada al documento de identidad de cada país asegurando niveles de seguridad equivalentes de un país a otro, evitando así incertidumbre en el mercado, gracias a un sistema de normas comunes para todos los países, pero también al porcentaje de empresas que adopten la identificación electrónica.

Hasta ahora el Reglamento europeo ha permitido generar la confianza necesaria entre los usuarios para hacer crecer y funcionar las transacciones electrónicas en el mercado interior, pero se ha topado con contextos nacionales y regulaciones complementarias que han limitado su real funcionamiento transfronterizo. Se espera que su actualización y sobre todo los actos de ejecución a venir, supongan una corrección de dichos errores, y para ello será necesario que su texto definitivo tenga la suficiente precisión y ambición como para evitar las interpretaciones dispares entre los estados miembro que hemos vivido con la norma todavía vigente.

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