Opinión

Fuerte golpe para la banca

Las medida de alivio en hipotecas que la banca ofrecerá a las familias con rentas inferiores a 29.400 euros al año tendrá un alto coste para las entidades. En concreto, el sector tendrá que provisionar 1.000 millones por permitir a sus clientes más vulnerables carencias de pago de cinco años en los préstamos y renegociaciones en el plazo de vida del crédito.

La causa de ello reside en que estas medidas obligan a los bancos a clasificar estas hipotecas en mora, lo que se conoce como stage 3, o en vigilancia especial, es decir, con riesgo de caer en impago, stage 2. A pesar de ello, algunas entidades han firmado ya el acuerdo con el Gobierno. Una posición comprensible ya que con ello han evitado que el impacto de las ayudas hubiera sido aún mayor si estas hipotecas hubieran sido clasificadas todas ella en mora, que conllevaría una mayor dotación. Además, la banca ha evitado también la pretensión de Unidas Podemos que perseguía que las ayudas fueras permanentes. Una auténtica barbaridad para unas empresas cuyas mayores ganancias por las subidas de tipos serán temporales, ya que como bien recuerda el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, dichos incrementos y la inflación reducirán la capacidad de pago de las familias, lo que elevará la morosidad.

Las ayudas en hipotecas y el 'impuestazo' generarán un menoscabo para el sector financiero de 2.500 millones en 2023

A pesar de ello y de que el sector ha dado un buen ejemplo de responsabilidad y solidaridad con las ayudas a las hipotecas, el Gobierno multiplicará el golpe que recibirán las entidades con el injusto impuestazo. No en vano, esta tasa costará 1.500 millones a la banca sólo en 2023. Esto mermará especialmente los beneficios de las firmas que tienen el grueso de su negocio en España, como CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja, lo que incluso puede pasar factura a su dividendo.

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