Opinión

Nuevo golpe para la industria europea

Bruselas prepara un plan para reducir hasta dos tercios del consumo de gas ruso y un marco de actuación ante la crisis energética. Entre las medidas está la de situar a los hogares y servicios sociales esenciales como clientes protegidos a los que resulta prioritaria mantener el suministro.

 En cambio, deja fuera de esta categoría a la industria. Esto implica que los gobiernos podrán cortar de manera temporal el gas en las fábricas europeas para asistir a un país que presente carencias de suministro. Es cierto que dichos países están obligados a abonar una compensación por el gas recibido. Pero también es verdad que esta medida supone un golpe añadido para el sector industrial, que ya lleva meses sufriendo el alza de los costes energéticos.

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