Opinión

2022: el año clave para las aerolíneas y para la responsabilidad ambiental

No es secreto que este año es crucial para el turismo y en especial para la aviación. Apostar por el futuro con los retos que implica es la mejor decisión y en especial cuando se trata de un mercado como el español. Vestirnos de Ave Fénix será sin duda un ejercicio para todos en el sector y en cualquier latitud.

Muchos dirán: "Pero ¿qué tienen que ver las Azores con España?" Pues la verdad es que mucho. Un lugar que se reinventa y al que conozco en profundidad por haber nacido allí y que promuevo desde los aires. Un destino con una tímida imagen internacional a diferencia de España con una historia turística de décadas. Las Azores son una gran casa familiar que disfruta cuando recibe a los visitantes y así también lo experimenta España nuestra familia vecina.

A partir de junio, la compañía aérea que conecta las Azores con el exterior, Azores Airlines, iniciará una serie de conexiones directas entre Barcelona y la ciudad de Ponta Delgada, capital de la isla de San Miguel. Creer en el futuro de las sinergias entre destinos turísticos que se complementan es elemental, precisamente por tener una oferta turística tan diferente. Ser conscientes de la importancia ambiental en la operación, ya sea en tierra o en el aire es una práctica vital. Es responsabilidad de todos los actores del sector resguardar, proteger y contribuir con la economía circular en las zonas a las que volamos. SATA fue la primera compañía aérea portuguesa con un Sistema Integrado de Gestión (SGI) de Seguridad y Salud en el Trabajo y Medio Ambiente, lo que corrobora su deseo de mejora constante en áreas que considera de extrema importancia.

Barcelona es una plaza muy interesante por ser un mercado emisor con un potencial creciente para las Azores. Barcelona es bulliciosa, es agitada, es monumental, es cultural, es un mercado emisor con más de un millón y medio de visitantes potenciales, es una oportunidad una gran oportunidad para un intercambio entre dos lugares que tienen como testigo el mar.

Diametralmente opuestas, las Azores son un apacible desembarco en medio del Atlántico, tan tranquilo como natural, con unos 242 mil habitantes repartidos en nueve pequeñas islas. Entre ellos hay una distancia de 600 km de mar, con una importante posición geográfica estratégica, donde confluyen las rutas hacia Estados Unidos, Europa y África, a las que también servimos.

Este destino del que se oye hablar poco, fue considerado por European Best Destination el destino europeo con los mejores paisajes (Best Landscape European Destination), fue el primer archipiélago del mundo en conseguir la certificación internacional como destino sostenible por Earth Check y, más recientemente, fue distinguido como el mejor destino de aventura de Europa. (Europe's Leading Adventure Destination 2021).

En los últimos años, hemos intentado que las Azores sean un punto de confluencia de algunas rutas. Entre Barcelona y Nueva York se encuentran las Azores y desde aquí, o pasando por aquí, desde Barcelona puede continuar su viaje a otros puntos del mapa a los que operamos, como Boston, Toronto, Nueva York o Cabo Verde, Madeira y Portugal continental, o viceversa.

El pasado verano de 2021, y contra todo pronóstico, mientras el mundo de los viajes seguía suspendido por la pandemia, acabamos transportando tantos pasajeros como en un año anterior a la pandemia. ¿Y cómo se produjo este milagro? Creemos que por un conjunto de circunstancias, derivadas del esfuerzo colectivo que hicimos para mantener la situación sanitaria bajo control y para devolver a los viajeros la confianza de que si algo iba mal durante su estancia, o incluso antes de su estancia, nunca les dejaríamos sin solución. Y eso funcionó y resultó ser el destino perfecto para después de la pandemia, donde se encuentra tranquilidad, aire fresco y una sensación de libertad.

Acabamos recuperando parte de lo que la pandemia nos había quitado, y contribuimos, inequívocamente, a una recuperación más rápida de la actividad turística. Este año nos gustaría tener la oportunidad de continuar esta labor. Y si ha llegado hasta aquí es porque se ha interesado por el tema y, quién sabe, ha pensado en la posibilidad de dormirse arrullado por los sonidos de la naturaleza En la agenda de un azoriano siempre hay un chapuzón en el mar, un mar que, influenciado por la corriente cálida del Golfo de México, oscila de media entre los 16° en los meses de invierno y los 25° en meses como agosto y septiembre. Y entre baño y baño, también caminamos, explorando la naturaleza, mientras llenamos nuestros pulmones de aire fresco y escuchamos el canto de los pájaros. Nuestras carreteras son jardines esculpidos por la naturaleza. La humedad del aire nos hace sudar, pero ayuda a que las hortensias crezcan espontáneamente para colorear casi todos los caminos y, al final, pintar nuestro paisaje. Quien aprecia este aterrizaje silencioso, en medio del Atlántico, es porque le gusta la sencillez. Es cierto que no encontrarás mucho ajetreo por aquí y de eso se trata de traer buenas perspectivas para aquellos que viven en ciudades cosmopolitas como Barcelona y que ya sonríen ante la idea de encontrar un lugar en el que todavía se pasea libremente, se respira aire puro y se disfruta del silencio.

¡Volemos juntos!

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