Opinión

Cautela con el crédito al consumo

El pasado abril marcó un punto de inflexión para la evolución del crédito al consumo que los bancos conceden. En ese mes, el volumen de préstamos aprobados de ese tipo fue más allá de la desaceleración que presentaba desde inicios de año, y mostró su primer descenso (en concreto, del uno por ciento) en dos años.

Tras este fenómeno actúan varias fuerzas, algunas incontrolables para las entidades, como es el caso del enfriamiento del crecimiento económico, en concreto de la demanda de bienes de consumo duradero por parte de las familias y de las empresas. Pero en la reducción del crédito al consumo también se puede observar el influjo de una estrategia consciente por parte de los bancos. Este tipo de préstamos son muy atractivos para las entidades debido a los elevados intereses que generan. Ahora bien, cuentan como contrapartida con una alta exigencia en términos de capital, especialmente gravosa en momentos como los actuales para los bancos, cuando están inmersos en una dura pugna por recuperar la rentabilidad previa a 2009. Pero, además, dan muestras de que se han tomado en serio las advertencias del Banco de España acerca de la necesidad de vigilar especialmente el crecimiento del crédito al consumo. La reciente crisis enseñó con claridad cómo este tipo de obligaciones de pago son las primeras que los usuarios descuidan cuando entran en una situación de apuro económico. El sector financiero español cuanta, otra vez, con un reducido nivel de impagos. Por ello toda cautela es bienvenida para evitar que la morosidad vuelva a convertirse en un problema para los bancos, que se sume a los ya graves del retraso en las alzas de los tipos de interés o a la más severa regulación.

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