Opinión

Una deriva preocupante

En el año 2017 la cotización media anual para pensiones fue de 5.860 euros y la pensión media por jubilación fue de 12.888 euros. Un déficit más que notable. En ese año, los ingresos de la Seguridad Social a través de cotizaciones para la jubilación alcanzaron la cifra de 105.839.700 millones de euros, frente a un gasto en pensiones de jubilación de 123.501.500 millones, lo cual produjo un déficit de 17.662 millones.

Las cosas no han mejorado y, concretamente, las pensiones por jubilación han comenzado 2019 subiendo de forma notable. En enero subieron un 6,12 por ciento sobre el mismo mes de 2018 y en febrero todavía más: un 11 por ciento. Tras esta subida hay varias causas, pero hay una que, según fuentes de la Seguridad Social, es la más notable de todas: al comenzar el nuevo año entró en vigor una medida que permite a los policías locales jubilarse a los 59 años sin reducciones y esto ha llevado a que, en apenas dos meses, se acogieran al retiro unos 3.000, dando lugar a un gran salto en el gasto de las pensiones.

También ha influido en este crecimiento del déficit el complemento de ma-ternidad en las pensiones de las mujeres, que, conforme pasa el tiempo, tiene más impacto en las prestaciones que se reconocen. También ha tenido su influencia el aumento del 3 por ciento en las pensiones mínimas.

En marzo de este año, la nómina de las pensiones llegó a los 9.576 millones.

La edad media de jubilación sigue sin llegar ni de lejos a los 65 años. Para el conjunto de los regímenes, la edad media de jubilación en 2017 fue de 62,3 años, oscilando desde los 63,4 en Baleares a los 61 en Canarias. Para el conjunto de España, a esos 62,3 años de edad media de jubilación en 2017 correspondió una carrera de cotización de 34,4 años, aunque en ese año la edad legal de jubilación ya era superior a los 65 años (los 67 años aprobados en la reforma de 2011 deberán alcanzarse en el año 2027).

Para mayor preocupación, se constata que las jubilaciones más tempranas se dan en las Comunidades Autónomas que tienen las carreras de cotización más cortas. Y, por otro lado, hay regiones, todas norteñas, en las cuales el déficit que produce cada pensión que se cobra es alto, llegando a superar los 8.000 euros anuales (Asturias).

Y es que en España siguen existiendo muchos "jubiladores" -en la empresa privada y en el área pública- dedicados a forzar la jubilación de empleados "maduros", descargando así sobre la espalda de la Seguridad Social multitud de pensiones destinadas a personas que están en perfectas condiciones físicas y mentales y que, además, muchas de los cuales no desean jubilarse.

Valga un ejemplo sangrante: el de los médicos en la Sanidad Pública, que fueron forzados a la jubilación durante la crisis.

Otro ejemplo dilapidador es el de los militares de carrera, que a menudo son pasados al retiro en una edad temprana, sin que el Estado o la empresa privada sean capaces de aprovechar unos conocimientos de muy alto nivel, una experiencia enriquecedora y esa virtud de la disciplina que tanto necesita el país.

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