Opinión

Los impuestos como arma electoral

Pocas citas son tan comentadas y analizadas como las que se tienen con las urnas, que volverán a ser las protagonistas de un año, éste, con marcado carácter electoral. Tres años después de los últimos comicios generales, los españoles volverán a votar para elegir al futuro presidente del Gobierno, al alcalde y presidente de sus respectivas localidades y comunidades, y a los políticos que gobernarán en Europa durante el próximo lustro.

Habrá propuestas de todos los colores, signos y convicciones. Medidas para todos los gustos. Contentarán y espantarán. Serán de ámbito europeo, estatal, autonómico y municipal. Y, con ellas, los partidos nos bombardearán para combatir en esta batalla política. El 12 de abril, coincidiendo con el inicio de las celebraciones de Semana Santa, comenzará la campaña que determinará otro tipo de "procesiones", las que se sucederán el 28 de abril a lo largo y ancho de España.

¿Qué nos dirán? ¿Qué nos propondrán? ¿Con qué medidas intentarán convencernos para que les demos un voto de confianza? Pues bien, en materia fiscal, que es la que nos ocupa, de acuerdo con el último estudio del CIS sobre opinión pública y política fiscal, del pasado verano, los españoles se inclinan mayoritariamente por mejorar los servicios públicos, aunque haya que pagar más impuestos. Además, son el doble los que piensan que los impuestos se deberían recaudar sobre todo con impuestos directos, frente a los que opinan que deberían primar los indirectos. Y, como colofón, casi el 90 por ciento piensa que, en general, los impuestos no se pagan con justicia, que no pagan más quienes más tienen.

Si a eso le añadimos que el 95 por ciento piensa que en España existe bastante o mucho fraude fiscal y que el 63 por ciento considera que las administraciones hacen pocos o muy pocos esfuerzos por luchar contra el mismo, podemos obtener una foto panorámica de nuestro sistema fiscal y sus problemas: falta de suficiencia, inequidad y fraude fiscal.

La insuficiencia de nuestro sistema tributario se hace patente a la vista de los datos que año tras año nos ofrece Eurostat en la comparativa de presión fiscal entre los Estados de la Unión Europea. La última, referida a 2017, nos sitúa con un déficit de 5,7 por ciento del PIB por debajo de la media ponderada de los 28, lo que supone una cifra cercana a los 70.000 millones de euros de menor recaudación.

La pérdida de equidad del sistema se refleja en el proceso de reducción de los impuestos directos al que venimos asistiendo desde hace años y que llevó al presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal a señalar, en sede parlamentaria, que "las reformas impositivas han supuesto una traslación de la imposición directa a la indirecta, y dentro de la directa, de las rentas del capital a las del trabajo".

En cuanto a la merma de ingresos como consecuencia de nuestro elevado nivel de economía sumergida y fraude fiscal, el estudio que ahora hace un año publicaba el FMI al respecto nos sitúa en un lamentable pelotón de cabeza, duplicando el nivel de Francia y triplicando el de Alemania, y por detrás, junto a Italia, de todos los países más desarrollados de Europa. Tras el rechazo a la Ley de presupuestos y el consecuente adelanto electoral que anunció el presidente Pedro Sánchez, el paquete de medidas fiscales previsto, que aun siendo insuficiente para dar cumplida solución a los problemas planteados, suponía un primer paso en esa línea de dotar de mayor suficiencia y progresividad al sistema, ha decaído.

Por tanto, se hace más necesario que nunca abordar una reforma completa del sistema fiscal que haga efectivos los principios constitucionales de generalidad, igualdad, progresividad y capacidad económica. Y ésta debería ser una de las prioridades para los partidos que concurren a las próximas elecciones, dada la preocupación mostrada por los españoles al respecto y teniendo en cuenta que, como Estado social y democrático de Derecho, según lo establecido por el artículo 1 de nuestra Constitución, no podemos hablar de auténtica justicia social sin justicia fiscal.

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VOX Populi
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GESTHA: Sindicato de técnicos (no de inspectores) de Hacienda, afín al PSOE...

Se ve claramente de que pie cojea el palomo.

Puntuación 3
#1
Usuario validado en elEconomista.es
vicentemlc
A Favor
En Contra

Muy buen artículo pero me gustaría que el autor reflexionara sobre la eficiencia de nuestro Sector Público y otros aspectos importantes. A continuación dejó un link para su análisis

https://www.elmundo.es/opinion/2019/02/25/5c728153fc6c83040b8b460f.html

Puntuación 1
#2