Opinión

Ojo con las 'banderas verdes' contra el automóvil

Imagen: Reuters.

El debate medioambiental en torno al automóvil está de moda. Alguien, por algún motivo que no alcanzamos a entender, o quizás sí, pretende cargar sobre nuestro sector el gran peso de la contaminación en las ciudades, cuando nuestra parte alícuota se estipula entre el 25 por ciento y el 35 por ciento. Esto se hace poniendo en entredicho un derecho fundamental de los ciudadanos, el derecho a la movilidad.

El desconocimiento del desarrollo tecnológico de nuestros automóviles modernos y eficientes y la agitación electoral de la bandera verde pone en riesgo miles de empleos y hace que no sirvan para nada los grandes avances que las nuevas tecnologías incorporan para evitar los niveles de contaminación de hace una década.

Desde las redes de concesionarios españoles, recuerdo que somos 2.300 con 162.000 trabajadores, llevamos tiempo alertando del efecto en cadena que podría acarrear seguir recibiendo ataques injustificados y sin base técnica que los sustenten. Debemos cuidar el 10,5 por ciento del PIB que representa el automóvil en España y eso solo será posible con un plan. No es tan difícil.

Un plan para renovar el parque debe ser neutral tecnológicamente, es decir, debería contemplar todos los combustibles

La ministra de Hacienda anunciaba hace unas semanas que el 30 por ciento de lo recaudado por la subida del impuesto al diésel (201 millones de euros) iría a parar a un plan para renovar el parque, pero solo previsto para la adquisición de coches eléctricos e híbridos. La medida va en línea con lo que el sector (y me atrevería a decir, la sociedad) está planteando desde hace años, pero limitar el cambio de vehículo a esas dos tecnologías lo hará poco eficiente e impedirá alcanzar sus objetivos.

Un plan para renovar el parque debe ser neutral tecnológicamente, es decir, debería contemplar todos los combustibles y convivir además con otro específico para impulsar los vehículos propulsados por energías alternativas e instalación de infraestructura de recarga para dichos vehículos. Seamos ambiciosos para quitar de la circulación los coches más contaminantes e inseguros.

El vehículo eléctrico, cuya gama cada vez es más amplia y con mayor autonomía, seguro que será, en un futuro próximo, una de las palancas que nos permitirán un desplazamiento más eficaz y limpio. Pero no será hasta que las autonomías y recargas rápidas permitan al usuario desplazamientos de largo recorrido. Estamos cerca de conseguirlo, y el compromiso de los concesionarios para su impulso es total.

Imponer una tasa al diésel, y con ello pretender incentivar la venta de vehículos eléctricos, es pedirnos a todos ingresar en una hucha donde solamente podrán acceder unos pocos

Necesitamos ese mismo compromiso por parte de las Administraciones Públicas, que deberían contemplar la movilidad eléctrica como algo estratégico, como ocurre en otros países de nuestro entorno. Esto se tiene que traducir en una apuesta presupuestaria ambiciosa y continuada para su impulso; de lo contrario, se confirmarán las peores previsiones: según nuestros datos, hasta 2022 no conseguiremos que sus ventas se acerquen al 10 por ciento del total. Mientras, las matriculaciones de eléctricos se estancarán o incluso caerán.

El automóvil ya no admite más tributación y los grandes creadores de empleo que hemos sido concesionarios y fabricantes de automóviles y de componentes podemos dejar de serlo

Las prohibiciones siempre caen sobre las espaldas de los que menos recursos tienen. Imponer una tasa al diésel, y con ello pretender incentivar la venta de vehículos eléctricos, es pedirnos a todos ingresar en una hucha donde solamente podrán acceder unos pocos. El propietario de un vehículo eléctrico hoy tiene que hacer una inversión mayor y, en la mayoría de los casos, disponer de plaza de garaje en propiedad. Esperamos que durante la tramitación de los presupuestos no se busque en el automóvil y el medioambiente una excusa fácil para subir impuestos. El automóvil ya no admite más tributación y los grandes creadores de empleo que hemos sido concesionarios y fabricantes de automóviles y de componentes podemos dejar de serlo. Históricamente, las caídas en el automóvil anticipan situaciones difíciles, ya vividas tristemente para el empleo y la riqueza en nuestra todavía no totalmente recuperada economía.

Aprovechemos las oportunidades que las nuevas formas de movilidad y propulsión nos brindan, las redes de concesionarios de este país ya lo hacemos, instalando puntos de recarga, formando a nuestros equipos en estas nuevas tecnologías e invirtiendo 2.000 millones de euros en formación, cantidad nunca vista.

Esta apuesta de los empresarios que creamos riqueza local debe ser acompañada por un plan, no nos cansamos de repetirlo. Esperamos que la mesa por la movilidad creada por el Ministerio de Industria sirva para poner cordura en este debate que tanto nos perjudica a todos, pero sobre todo a los ciudadanos que asisten estupefactos a la prohibición de uno de sus derechos fundamentales, cosa que, a mi juicio, no debemos permitir.

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forum Comentarios 4

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Ismael
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Si se producen coches eléctricos en vez de gasolina alguien me puede decir porque se destruye empleo? Acaso no se necesitan trabajadores para hacer coches eléctricos?

20 años no es suficiente tiempo para que las automovilísticas adapten su sistema de producción?

Puntuación 1
#1
Usuario validado en elEconomista.es
ismazgz08
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Si se producen coches eléctricos en vez de gasolina alguien me puede decir porque se destruye empleo? Acaso no se necesitan trabajadores para hacer coches eléctricos?

20 años no es suficiente tiempo para que las automovilísticas adapten su sistema de producción?

Puntuación 0
#2
un ciudadano
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El argumento de la pérdida de empleo es porque en general los vehiculos eléctricos necesitan menos componentes y por tanto no hacen falta tantos trabajadores para construirlos.

Pero partiendo de ese argumento todavía iriamos en carrozas y caballos para que los fabricantes de carrozas y los criadores de caballos no se quedasen sin empleo...

Hay que evolucionar!

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#3
Hurl
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El argumento del empleo no es blanco o negro. Hace falta menos mano de obra para construir y mantener coches eléctricos, pero una parte del trabajo se creará en nuevos puestos en el lado del software que llevarán los coches del futuro, las baterías... El problema es que España no tiene fabricantes de coches, solo fábricas y esas partes de valor añadido continuarán fuera de aquí.

Que estos señores defiendan lo suyo me parece normal, pero 20 años es tiempo suficiente. Por otro lado, estoy de acuerdo con ellos que parte de las ayudas deberían ir encaminadas a ayudar de verdad a esos vehículos super antiguos y contaminantes y no tanto a renovar coches comprados en el medio plazo.

Puntuación 2
#4