Opinión

Año en positivo para la vivienda

El mercado inmobiliario español se prepara para asumir el impacto de la subida de tipos que el Banco Central Europeo podría acometer antes de final de año, y que marcará el punto de inflexión en la tendencia positiva que registra la compraventa de vivienda.

Aun así, el sector confía en que 2022 sea un buen ejercicio que podría saldarse con un incremento de los precios de un 10% y de un 15% de las transacciones. Ello en un escenario optimista en el que el final de la guerra de Ucrania esté próximo y la subida de tipos no vaya más allá del umbral del 1%, lo que se traduciría en un volumen de ventas de 750.000 viviendas, 200.000 por debajo del récord alcanzado en 2006. La diferencia es que ahora no cabe hablar de burbuja, pues el incremento de precios se debe a que la demanda aún supera con creces la oferta. En cualquier caso, la previsión es que la subida de los tipos y su traslación al euríbor cobre intensidad en 2023, y contribuya a una contracción de las operaciones. Pero en ese momento, la incertidumbre por el conflicto ya debería haberse disipado y la inflación, previsiblemente, estará en senda de descenso. Situación diferente es la del alquiler, que ya acusa el impacto de la decisión del Gobierno de limitar la subida de las rentas al 2%. La medida ha provocado que un 12% de los propietarios saquen sus pisos del mercado, según los portales inmobiliarios. Se confirma con ello que el tope perjudicará directamente a los inquilinos, que verán recortadas sus opciones para alquilar una casa, ya que la restricción de la oferta encarecerá los nuevos arrendamientos. Se dará así la paradoja de que el intervencionismo llegará a castigar este año el acceso a la vivienda más que el alza de los tipos.

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