Opinión

Sostenibilidad y ciberseguridad: retos de los 'family office' europeos tras la crisis

La empresa familiar afronta una importante transición generacional.

Los family office son las entidades responsables de gestionar y, sobre todo, de preservar el patrimonio obtenido a través de las distintas generaciones de una familia empresaria. De igual forma, prestan determinados servicios a la familia y son los encargados de velar por la cohesión familiar, canalizar las relaciones de los miembros de la familia entre sí y con la empresa familiar, así como planificar y ejecutar la sucesión empresarial y familiar.

En este contexto, el informe The European Family Office Report 2021, elaborado por el instituto Campden Wealth y en colaboración con Deloitte, indica que el 56% de los family office europeos busca nuevas oportunidades de inversión, el 43% trata de diversificar sus carteras y el 35% está en vías de reorganizarlas para acceder a más oportunidades orientadas al crecimiento.

Esto significa que, a nivel europeo, los family office se han vuelto más dinámicos y resilientes, especialmente después de la crisis del Covid-19. Esto se debe a dos motivos: en primer lugar, porque con carácter general, la toma de decisiones en las empresas familiares es más ágil, al tener órganos de decisión menos burocráticos. En segundo lugar, en cuanto a la resiliencia se refiere, porque las decisiones se toman con una perspectiva a largo plazo. Por todo ello, la mayoría de los family office han prosperado después de la pandemia y han sabido adaptarse a los nuevos retos del mercado y de las necesidades de las familias empresarias a las que gestionan. En este sentido, la diversificación a la hora de invertir el patrimonio familiar y el interés por las nuevas tecnologías son algunas de las tendencias más relevantes en este sector.

Otro aspecto llamativo, es que la mayoría de los gestores de family office decidieron reorientar su portfolio de inversión en 2021, aumentando la predisposición a invertir en operaciones de capital privado (private equity) pero también en empresas cotizadas. Así, la encuesta antes mencionada, indica que el 51% de los family office europeos prevé asignar más recursos a las inversiones directas de capital riesgo, el 43% a fondos de capital riesgo, el 24% a mercados desarrollados y el 22% a mercados en vías de desarrollo. Una de las razones por las que se ve una entrada cada vez mayor en el capital de empresas privadas (no cotizadas) por parte de los family office es para evitar la excesiva volatilidad que los mercados financieros han mostrado en los últimos años.

Acción ante el cambio climático

Como en todos los sectores, la inversión sostenible es otra tendencia relevante, que cobra importancia junto con la preocupación global por el cambio climático. En efecto, casi la mitad de los family office europeos dice invertir de manera sostenible, destinando el 29% de la media de su cartera a la sostenibilidad. Esto significa que se están preparando para invertir su capital en negocios ecológicos abordando importantes desafíos sociales y medioambientales, siendo el cambio climático la principal cuestión asociada a la inversión sostenible, algo que evidencia el compromiso del sector en este aspecto.

Respecto a la sucesión, un tópico elemental en la Empresa Familiar, todo indica que nos encontramos en medio de una importante transición generacional, justo cuando el 34% de las siguientes generaciones de familias empresarias europeas con grandes patrimonios asumirá el control del patrimonio familiar durante los próximos 10 años. A pesar de ello, solo el 52% de los family office europeos cuenta actualmente con un plan de sucesión. Este hecho, teniendo en consideración que los gestores de patrimonio son los que mejor preparados están para la sucesión, seguidos por los miembros de la familia actualmente en activo y por la siguiente generación.

Por último, la ciberseguridad parece ser otra de las preocupaciones. Con el auge del teletrabajo durante la pandemia, ha aumentado cada vez más el número de ciberataques que originan brechas de información intencionadas y de ataques de malware. Sin ir más lejos, el 38% afirma haber sufrido un ciberataque durante los últimos 12 meses y menos de un tercio cuenta con un plan de ciberseguridad fiable. De esto se deduce que podrían realizarse más esfuerzos para salvaguardar tanto a los family office como a las propias familias contra las brechas de ciberseguridad, que podrían tener graves consecuencias para el sector en un futuro cercano.

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