Opinión

Se habla del retorno de Carmen Calvo, las primarias del PP y la 'moda' antirradiación en España

¿La revancha de Calvo contra Irene Montero?

La ruptura en dos de la movilización del 8-M ha reabierto la herida en el seno del Gobierno entre las sensibilidades del feminismo socialista y podemita. Y de paso ha recuperado la figura a la que Pedro Sánchez tuvo que sacrificar hace un año para poder cicatrizarla: la exvicepresidenta Carmen Calvo. El campo de batalla sigue siendo el mismo: la Ley Trans impulsada por Irene Montero, que pretende convertirla en la legislación más avanzada de Europa. Aunque las socialistas feministas más bien la ven como un experimento radical, al asumir los postulados más extremos de la teoría queer, sobre todo en lo que se refiere a los tratamientos de reasignación de género entre los menores de edad. Tras su salida del Ejecutivo, a Carmen Calvo se la considera la líder en la sombra de estas voces del "feminismo clásico" del PSOE. No son pocos los que rastrean su huella en la nueva agrupación Femes, creada al margen del PSOE pero con rostros como Amparo Varcárcel o la exministra Matilde Fernández. Aunque Calvo de momento mantiene la discreción.

Las deslucidas primarias del nuevo Partido Popular

Los resultados de la votación de la militancia al nuevo presidente del PP no han supuesto ninguna sorpresa, ya que solo había un único candidato, Alberto Núñez Feijóo. Aunque el hecho de que solo se inscribieran 41.000 de los cerca de 800.000 afiliados "desluce bastante" el resultado final, según algunos dirigentes populares. El sistema seguido se diseñó en 2018 para elegir al sucesor de Mariano Rajoy y supone que en primera vuelta votan los afiliados de base, previa inscripción. A la vez eligen a sus compromisarios, que son los que votarán en una segunda vuelta que coincide con el Congreso a principios de abril. Una cita ahora apagada, se quejan algunos, por esta previa.

Los españoles agotan los equipos antirradiación

Puede parecer que el temor a un conflicto bélico que involucra a una potencia nuclear del calibre de Rusia es una buena oportunidad de negocio para los fabricantes del equipos antirradiación. El problema es que su fabricación es compleja, está regulada para contextos y actividades precisas, y esta fiebre de particulares puede suponer un riesgo de abastecimiento a corto plazo para las empresas y actividades donde, a día de hoy, son realmente necesarios. "Las noticias comparando el arsenal de Vladimir Putin con el europeo no ayudan mucho", comenta un fabricante, que explica que este boom a corto plazo puede ser muy contraproducente a la larga.

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