Opinión

Garantías en la sucesión familiar

La próxima llegada de Marta Ortega a la presidencia de Inditex, en sustitución de Pablo Isla, ha puesto de actualidad el debate de las sucesiones en las grandes empresas familiares.

El interés es comprensible debido a la importancia de estas compañías en la economía nacional (67% del empleo y el 57% del PIB del sector privado). Además, el proceso iniciado en Inditex coincide con el de otros gigantes familiares (Mercadona, Acciona, Grifols, Almirall, Miquel y Costas y Catala Occidente), donde también se preparan cambios en la cúpula. En algunos casos, esos relevos llevarán a los hijos o nietos de los fundadores a tomar el timón de las empresas sustituyendo, incluso, a profesionales ajenos a la familia, que han sido claves en el crecimiento de la compañía, como es el caso de Isla en Inditex. Vaya por delante que como dueñas de las empresas, las familias tienen todo el derecho el mundo a diseñar como prefieran el relevo generacional. Con todo, lo más importante es que no existen motivos para pensar que la llegada de los herederos suponga la repetición de los graves problemas que las sucesiones generaron a principios de siglo en las empresas familiares. Entonces, estos cambios acabaron con la venta de la empresa (Lladró o Cortefiel), o incluso con el cierre de muchos negocios rentables. La profesionalización de la gestión de la empresa familiar evitará que esto vuelva a ocurrir. Por si fuera poco, los herederos han sido formados desde muy jóvenes para asumir el mando del negocio familiar, como es el caso de la propia Marta Ortega. Todo ello eleva las garantías de que el proceso de sucesión en estas empresas se lleve a cabo de forma ordenada, lo que les debería permitirá seguir siendo fundamentales para la economía española.

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