Opinión

Una menor rigidez para las ETT

Necesarios cambios en la regulación de las ETT

Las llamadas empresas de trabajo temporal (ETT) se muestran ambiciosas ante las oportunidades que abre la disposición del Gobierno a hacer cambios en su regulación.

El propósito del Ejecutivo pasa por fomentar que las ETT cedan trabajadores a terceras empresas bajo la modalidad de la contratación fijo-discontinua. El sector, sin embargo, quiere ir más allá y propone que se amplíe el margen para hacer contratos indefinidos a los trabajadores de los que disponen y que luego irán a diferentes empresas para prestar sus servicios. Es cierto que esta posibilidad ya se encuentra contemplada por la legislación española, pero ahora plantea importantes problemas. Uno de los principales se deriva de la necesidad de cambiar con frecuencia las condiciones salariales y de horario de un mismo trabajador, según las diferentes empresas a las que vaya a trabajar y el convenio sectorial que rija para cada una de ellas. Con lógica, las ETT reclaman que la nueva normativa no sea tan rígida a la hora de exigir ese tipo de cambios. Sólo con una flexibilidad de ese tipo se conseguiría acabar con la anomalía que supone que las ETT españolas sólo tengan a un 5% del personal de que disponen en régimen de contratación indefinida. En Italia ese porcentaje se sitúa en el 50% y también es muy elevado en países como Francia, Suiza o Alemania.

Se abre una oportunidad para que este tipo de empresas de colocación fomenten la contratación indefinida

Nuestro país conseguiría equipararse a esas economías en el sentido de otorgar un rol más relevante a las ETT a la hora de fomentar la empleabilidad. En España la legislación limita en exceso sus capacidad, al tiempo que se las asocia con total injusticia al fomento de la precariedad, cuando la realidad es que se está desaprovechando su potencial como agencias de colocación.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.