Opinión

Fondos europeos para fortalecer el liderazgo español en innovación biomédica

La biomedicina, motor económico de crecimiento y creación de empleo

Si en algún sector de la economía la innovación se palpa de forma inmediata y con un retorno directo es en el de la salud, como nos han demostrado las vacunas contra el SARS-CoV-2, hechas realidad en tan sólo 10 meses gracias a una colaboración público-privada sin precedentes.

Ya nadie duda de que el siglo XXI es el de la biomedicina. Los avances en genética y biología molecular están proporcionando a los científicos información crucial sobre la complejidad del organismo humano y el origen de muchas enfermedades, impulsando el descubrimiento y desarrollo de un número cada vez mayor de nuevas terapias a la medida de cada paciente. De hecho, hoy en día el 69% de las moléculas en investigación -que se convertirán en fármacos biológicos innovadores- son fruto de la investigación biotecnológica.

Consciente de la importancia que la nueva medicina puede tener tanto para nuestra población como para nuestra economía, el Gobierno ha decidido dedicar parte de los fondos europeos a nutrir un Proyecto Estratégico para la Recuperación y la Transformación Económica (PERTE) vinculado a la salud. Con la colaboración público-privada como premisa, este PERTE estará dirigido al ámbito de la salud de vanguardia, para poder incorporar los avances De la biotecnología y la genética en la prevención, diagnóstico, tratamiento y manejo clínico de los pacientes.

Por eso, el anuncio del Gobierno es una magnífica oportunidad para la I+D española. Somos ya un país de referencia en la realización de ensayos clínicos porque tenemos centros de investigación punteros y profesionales altamente cualificados. De hecho, Amgen España, filial de la compañía líder mundial en biotecnología, apuesta por la investigación clínica en nuestro país de forma clara y rotunda. Somos la segunda filial que más estudios realiza, solo por detrás de Estados Unidos.

Los gobiernos de muchos países han tomado ya conciencia de este modelo y están realizando importantes esfuerzos por atraer este tipo de inversiones, por lo que la competencia entre estados es muy grande.

Dedicar parte de los fondos europeos a la salud puede suponer un revulsivo para la economía de nuestro país. Nuestro modelo económico está anclado en gran medida en el sector servicios, que con cada crisis se debilita dejando un importante rastro de desempleo. Por eso necesitamos apostar por un modelo basado en el conocimiento. Apostar por el sector biomédico, podría potenciar nuestro crecimiento de una manera más estable.

En 2019, según el Instituto Nacional de Estadística, el sector biotecnológico privado invirtió 940 millones de euros en I+D, un 22% más que el año anterior, con los que se generó un impacto económico de más de 10.100 millones de euros, un 0,8% del PIB en ese año.

En nuestro país, la biotecnología se encuentra entre los sectores que crea más y mejores empleos, y que no sólo retiene talento, sino que también lo atrae. En 2019, solo las empresas biotecnológicas contribuyeron con 117.700 empleos de alta calidad en actividades intensivas en conocimiento.

La apuesta del Gobierno por la ciencia y la innovación biotecnológica seguro dará un importante impulso a la investigación de alto nivel que ya se está dando en nuestro país, y más concretamente, a la medicina de precisión, centrada en identificar tratamientos y pautas de prevención desarrollados específicamente para cada individuo.

El conocimiento logrado gracias a los importantes avances científicos en genética y biología molecular de las últimas décadas nos ha permitido saber qué tratamientos administrar y cuáles no en función de las características genéticas de la enfermedad. Estos medicamentos innovadores, protagonistas de la medicina de precisión, son responsables de la mejora de la esperanza y la calidad de vida de muchos pacientes y representan un ahorro para el sistema sanitario al evitar tratamientos ineficaces. Por ejemplo, gracias los nuevos fármacos biológicos, la tasa de respuesta en los tratamientos del cáncer alcanza la cifra del 30,6% frente al 4,9% de los tratamientos tradicionales.

La aplicación de los tratamientos de precisión está acelerándose enormemente, de ahí la importancia de que parte de los fondos europeos también se destinen a que el Sistema Nacional de Salud realice cambios para poder incorporar esas terapias innovadoras. Una de las áreas clave es el diagnóstico. Es fundamental invertir para incorporar, por ejemplo, los tests genómicos y de biomarcadores en los hospitales en vez de enviar las muestras a los centros de investigación, como ocurre actualmente.

Ese cambio haría de nuestra sanidad pública un sistema más rápido, sostenible y eficaz. Sin ninguna duda, la industria biofarmacéutica está preparada y capacitada para hacer realidad el reto lanzado por el Gobierno, fortaleciendo las relaciones público-privadas con la Administración. Podemos ejecutar un buen número de proyectos del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia previstos, convirtiéndonos en uno de los sectores estratégicos que contribuya a la reactivación económica de España y al impulso de un nuevo modelo productivo.

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