Opinión

Gestión y gobierno del dato, la medicina que necesita el presente y futuro del sector farmacéutico

Los beneficios de una adecuada gobernanza de los datos en la industria farmacéutica

Más allá de los retos que ha puesto encima del tablero económico global la pandemia, todos los sectores han perseverado en la idea de convertir la crisis en oportunidades de futuro. De todos ellos, las empresas farmacéuticas, caracterizadas por su capacidad de innovación, han reafirmado en medio de una tormenta perfecta su papel estratégico para la vertebración de la economía, la salud y la sociedad, volcando todos sus esfuerzos en un hito inédito: desarrollar una vacuna contra la Covid-19 en un tiempo récord. El colectivo farmacéutico es fundamental en nuestra sociedad, pero las circunstancias presentes lo han convertido en motor clave para superar la crisis actual.

Los indicadores que muestran la evolución del sector de la salud se han disparado recientemente. Productos como geles o mascarillas han aumentado su demanda hasta un 800% y servicios, como la telemedicina, se han consolidado significativamente. Esto tiene reflejo en el Índice de Producción Industrial (IPI), que a principios de 2020 crecía un 2,8% y en noviembre se cuadruplicaba, alcanzando el 10,4%.

Paralelamente, la evolución tecnológica y el aumento exponencial de información disponible en el sector generan oportunidades en la investigación de nuevas terapias y, al mismo tiempo, añaden riesgos si no se gestionan adecuadamente. Existe, por tanto, un vínculo entre las decisiones de negocio y las capacidades técnicas que las soportan, con un denominador común: los datos.

La gobernanza, gestión y aprovechamiento eficiente de estos datos constituye una ventaja competitiva. Los datos generan conocimiento y grandes oportunidades al combinar información, procedente de los ensayos clínicos y de la farmacovigilancia, así como de dispositivos médicos e, incluso, de las redes sociales. Si a todo ello le sumamos la información de centros de salud y aseguradoras médicas, estas oportunidades se multiplican. Con este objetivo, la Comisión Europea, a través de la European Data Strategy, está fomentando estas prácticas y genera concentradores de datos que integren información sanitaria de varias compañías y países y de otros sectores.

Las iniciativas de gestión de datos también deben considerar las directrices regulatorias a las que están sujetas las compañías farmacéuticas. Un ejemplo es el programa IDMP (Identification of Medicinal Products), que, desde hace años y con fecha límite tentativa de adaptación el último trimestre de 2022, estandariza un conjunto representativo de datos de las empresas del sector, promoviendo su envío periódico para uso centralizado del propio organismo supervisor.

La estandarización de los activos es clave para cumplir con las peticiones regulatorias

Lograr una visión holística de los datos almacenados en los sistemas de las compañías es uno de los retos más importantes. Habitualmente existen numerosas fuentes y repositorios de información, en los que resulta complejo localizar los orígenes verídicos. Asegurar que lo reportado al supervisor es íntegro y tiene la calidad adecuada para representar la realidad de la organización es un desafío a resolver por las organizaciones.

También es clave buscar un entendimiento común del significado de cada activo de información para cubrir las peticiones regulatorias, así como para apoyar las decisiones que determinen la estrategia de cada organización. Uno de los objetivos del IDMP es precisamente lograr un vocabulario común, no específico de cada compañía, sino normalizado a lo largo de la industria. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) también destaca esta importancia de la estandarización de datos.

Acompañar la estrategia del negocio con planes de gestión de datos es apostar seguro y a futuro. Esta acción permite ganar precisión en indicadores clave -como la demanda de productos o el mencionado IPI-, pero también para cada negocio en particular: la evolución del gasto o beneficio, los índices de productos retirados por incidencias de calidad, el porcentaje de medicamentos devueltos, etc.

Con la pandemia, se ha comprobado la dificultad de disponer de datos verídicos y con el mismo significado procedentes de numerosas fuentes (centros de salud, hospitales o rastreadores), agregarlos a distintos niveles (por zonas sanitarias, provincias, comunidades…) y comunicar las conclusiones derivadas de su análisis. Contar con iniciativas de gobierno y gestión de datos que ordenen y homogeneicen estos procesos es fundamental para añadir fiabilidad a la toma de decisiones y facilitar que los datos necesarios estén disponibles en el momento oportuno.

Para desarrollar un producto sanitario es importante asegurar la calidad e idoneidad de los principios activos y excipientes que lo componen, así como contar con equipos coordinados en su diseño y creación. Para fabricar decisiones, los componentes fundamentales son los datos y se necesitan equipos y perfiles especialistas que identifiquen los más fiables y sus proporciones adecuadas para asegurar que se agregan según los requerimientos definidos.

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