Opinión

Vuelve la pesadilla de la deuda

  • Tenemos la ocasión de crear un verdadero Estado moderno
  • Todo buen gobernante debe ser fiscalmente responsable
El ritmo actual de avance de la deuda pública supone un gran problema.

Pedro Sánchez declaraba, hasta hace muy poco, su intención de subir los impuestos a los españoles; en paralelo, como si sorber y soplar fuese posible al mismo tiempo, ha pedido a las familias y a las empresas que aumenten el consumo. En primer lugar, creer que una economía crece por incrementar el consumo, como postula el presidente del Gobierno, es como pensar que un coche circulará más rápido por el hecho de gastar más gasolina. En segundo lugar, ¿cómo es posible impulsar el consumo si la renta real disminuye cuando se eleva el esfuerzo fiscal?

El error de Sánchez está en seguir a pies juntillas las teorías keynesianas, que no solo son incapaces de resolver el problema de crecimiento económico de nuestro país, sino que lo agravan. Lo podemos ver en los bolsillos de los españoles, que hoy tienen menos ahorros y se encuentran en una situación de hiperendeudamiento mayor que hace 20 años. Cabe recordar que el ahorro de hoy es el consumo del futuro y que el primero es fundamental en cualquier sistema económico, ya que permite invertir en capital humano y tecnología. La pregunta es: ¿qué hacemos si el ahorro no existe?

La deuda es una técnica financiera que permite disfrutar en el presente de un producto o servicio que solo podríamos adquirir mañana. Por ejemplo, si tuviéramos que comprar una vivienda, deberíamos ahorrar durante 30 años para adquirir ese piso tan deseado. Pero no es oro todo lo que reluce, porque el sueño se torna en pesadilla cuando las cuotas de la deuda se vuelven impagables. Y esa es la tendencia que viene siguiendo históricamente la izquierda, la de considerar el endeudamiento como una solución casi mágica, como si su carácter fuese infinito o su crecimiento descontrolado careciese de consecuencias para el Estado, para las familias y para las empresas.

A finales de 2019, nuestro país tenía una deuda superior al 100% del PIB. Los españoles, en conjunto, debíamos más de 25.500 euros cada uno. En enero de 2020, el Banco de España alertó de que nuestros niveles de endeudamiento eran excesivos. Por si fuera poco, el déficit del Estado superó a finales del pasado año los 35.000 mi-llones de euros, mientras que los intereses de la deuda sobrepasaron los 31.000 millones. En resumidas cuentas, en la actualidad nos estamos endeudando solo para poder pagar intereses.

El Banco Mundial también ha hecho pública su preocupación. Algunos de los informes publicados por el organismo han recomendado que países como España no superen la ratio de endeudamiento del 77% del PIB, ya que las deudas superiores al 90% perjudican el crecimiento entre un 1% y un 2% del producto interior bruto. Esto es debido a que los inversores deciden no arriesgar sus ahorros en una economía que, a fuerza de endeudarse sin hacer reformas, terminará recurriendo a las subidas de impuestos para salir del paso.

España está sufriendo las consecuencias de gobiernos que han sido incapaces de cuadrar las cuentas, ya que no hemos igualado ingresos con gastos durante más de 10 años consecutivos. Si los dirigentes del bipartidismo hubiesen sido responsables, nuestras peticiones de ayuda a la Unión Europea serían hoy mucho menores. En otras palabras, los que presumían con holgura de gestión económica por un lado y los que gritaban en contra del "austericidio" por otro son ahora los responsables de los recortes que podría sufrir nuestro país.

Todo buen gobernante debe ser fiscalmente responsable. De lo contrario, no saldrá jamás de la espiral endeudamiento-subidas de impuestos-recortes. Y para todos aquellos que ahora tengan la tentación de volver a las andadas, recordemos el último informe Taxing Wages 2020 de la OCDE, que muestra a España como uno de los países donde más cae el salario real después de cumplir con el fisco -concretamente un 40%, mientras que la media de la OCDE es de un 30%-. Incrementar los impuestos al trabajo -cotizaciones sociales e IRPF-, por tanto, perjudicaría a los hogares y dificultaría la salida de la crisis.

España tiene dos opciones frente a la recesión que sucede al Covid-19: sufrir un rescate por parte de la Troika que implique fuertes recortes en servicios públicos, pensiones y salarios en el sector público o acudir a Europa con un plan fiscal, que alivie a los ciudadanos, que sea fiscalmente competitivo para atraer inversión extranjera y fiscalmente riguroso, tal y como han hecho nuestros vecinos portugueses. Esta es la única forma de asegurar todas las protecciones sociales que hoy son necesarias para no dejar a nadie atrás.

Ahora tenemos la ocasión de poner los cimientos para construir un Estado moderno, que favorezca el aumento de la productividad, salarios y empleo, es decir, mejorar el bienestar de los ciudadanos sin perder el aliento en el camino. Tenemos la oportunidad de elegir entre soñar con una España del futuro o volver a las pesadillas de una España del pasado.

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forum Comentarios 3

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VivodeDividendos
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Somos un gran País. Pero no se olvide que una parte importante de sus habitantes vive en minoría de edad perpetua, un síndrome de Peter Pan. Espera que sea "el Estado" el que les resuelva sus problemas. Y la frase que más daño hace a nuestra Sociedad es el QUEMEQUITENLOBAILAO. Mientras no se fomente el ahorro y la inversión desde la escuela, mal vamos. Ya lo de bajar impuestos, Seguridad Jurídica, atraer capital extranjero, apoyar al que tiene iniciativa, al que crea empresa,...ni hablo.

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#1
¿¿??
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LA PESADILLA DE VERDAD, ES QUE TE VAYAS DE TU CASA VARIOS DIAS Y LA ENCUENTRES OCUPADA, Y TE DIGAN OIGA QUE LLEVAMOS AQUI YA MAS DE 48 HORAS....VAYA A RECLAMAR SI QUIERE.....

Puntuación 23
#2
LA LEY DEL OKUPA
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Si, el problema de la okupacion, esta ya haciendo que muchisimo extranjero que pensaba invertir en vivienda vacacional se lo este pensando seriamente y buscando destinos mas seguros.

Puntuación 22
#3