Opinión

Responsabilidad ante la crisis

  • Tenemos ante nosotros un reto que sólo podemos afrontar en equipo
  • Es momento de poner el foco en la política económica y fiscal
La epidemia es la mayor amenaza para las economías global y española.

En plena temporada turística, el mapa de rebrotes del Covid-19 nos recuerda que esta crisis va para largo y que la mejor fórmula para combatirla es ser responsables; un ejercicio de responsabilidad que nos incluye a todos, a los ciudadanos, a los agentes sociales, a la Administración y a los partidos políticos.

Como ciudadanos debemos tomar conciencia de que en una crisis sanitaria como la actual el comportamiento individual es casi tan importante como las decisiones que puedan tomar los gobiernos. Por eso, y para no tener que dar marcha atrás, nuestra responsabilidad pasa por cumplir todas y cada una de las medidas de seguridad e higiene recomendadas por Sanidad. Fuimos capaces de hacerlo durante el estado de alarma, ahora, y para no tener que retroceder, deberíamos volver a hacer gala de esa responsabilidad que fue crucial para recuperar la actividad.

Hoy lo más importante son las acciones individuales, pero eso no nos resta responsabilidad a los agentes sociales y a la Administración. Los planes anteriores a la pandemia ya no sirven, la Covid ha cambiado sobremanera las reglas del juego y sin una acción coordinada y responsable por ambas partes será muy complicado superar el reto al que nos enfrentamos.

Nuestra responsabilidad, la de la CEV, como agente social, pasa por negociar y por llegar a acuerdos que faciliten el ejercicio empresarial a la par que contribuyen al bienestar social. Movidos por este objetivo, y no por otros, hemos firmado el acuerdo para la recuperación de la Comunitat Valenciana "Alcem-nos".

Somos conscientes de que este plan es sólo un primer paso, que el recorrido es largo, y que queda todo por hacer. Pero al mismo tiempo no podemos restar valor a un acuerdo en el que hemos participado los más altos cargos de la Generalitat, las empresarias y empresarios de todos los sectores económicos representados en la CEV; los responsables sindicales de UGT-PV y CCOO-PV y los técnicos del Consell, la patronal y sindicatos que mejor conocen cuál es la nueva realidad económica, empresarial y laboral. Todos bajo la coordinación de la directora general Zulima Pérez, a quien felicitamos por su capacidad de diálogo y de trabajo. El plan puede que no sea perfecto, pero no creo que nos equivoquemos las cerca de 200 personas que hemos trabajado en él. Ahora, con la estrategia diseñada, es momento de hacerla efectiva, sin dilación y con la esperanza de que ayude a relanzar a las empresas y por tanto a salvar empleos.

La primera acción contemplada en el plan hace referencia a la necesidad de mantener la unidad de acción como elemento imprescindible para que se acelere el cambio global del actual sistema de financiación autonómica. Conseguir una financiación más justa y equitativa es irrenunciable. La reforma no debería hacerse esperar -se ha ido posponiendo desde 2014- pero mientras ésta llega, será necesario desarrollar una propuesta transitoria que permita suplir la infrafinanciación de recursos que padece nuestra Comunidad.

Tampoco nos resignamos a que nuestra competitividad territorial se vea condicionada por las brechas en la política fiscal. Por eso defenderemos, así lo recoge el plan, que se aborde un proceso de armonización fiscal que evite el dumping fiscal y que se busque la máxima eficiencia en la gestión de los ingresos y los gastos públicos.

Hemos necesitado la bofetada del virus para acelerar la transformación digital de nuestro modelo productivo. Sólo con mayor inversión pública y privada en innovación, en digitalización, en formación, en inteligencia artificial…. podremos progresar y posicionarnos como una economía de vanguardia. La hoja de ruta incluye esta prioridad, para la que será necesaria una dotación presupuestaria generosa, un presupuesto que permita que la innovación se convierta en una de nuestras fortalezas.

Administración y agentes sociales no coincidimos en todo, es obvio, pero eso no nos impide unirnos cuando lo que está en juego es nuestro futuro. La magnitud del desafío nos obliga a procurar el entendimiento frente a la dialéctica acusatoria a la que no queremos acostumbrarnos.

Nuestra vista está también puesta en Europa, en su voluntad de unión, cohesión territorial y compromiso económico y social, y por supuesto en su fondo de recuperación. Que la ayuda nos llegue dependerá de nuestra capacidad para presentar proyectos que hagan coincidir nuestras prioridades con las europeas, es decir, que nos alineemos con la digitalización, la reindustrialización y la sostenibilidad. No debería ser difícil porque coincidimos en que son justamente estos tres elementos los que nos ayudarán a elevar la productividad y la competitividad de nuestra economía regional y nuestro tejido productivo.

Las empresas lo pondremos todo de nuestra parte, pero en nuestro empeño por mantener el empleo, contribuir a la recuperación y modernizar nuestra economía, necesitamos contar con el sostén de la Administración. Es momento de poner el foco en la política económica, fiscal y laboral para evitar que el goteo de empleos destruidos vaya en aumento.

El Gobierno tendrá que ayudarnos a avanzar dotando de liquidez a las empresas; manteniendo las reformas que han dado buenos resultados; prolongando los ERTES; apoyándose en el diálogo social para minimizar el riesgo de error en sus decisiones; evitando subidas impositivas que alejan inversiones; incentivando la inversión en I+D+i; defendiendo a los sectores que más están sufriendo las consecuencias económicas de la pandemia; reforzando el peso de la industria, de alto valor añadido e innovadora; impulsando el emprendimiento; facilitando un mejor ajuste de la formación profesional para la ocupación a las necesidades de las empresas; simplificando y reduciendo las cargas administrativas; promoviendo la colaboración pública privada; reforzando la inversión es infraestructuras o defendiendo políticas comerciales basadas en criterios de reciprocidad.

Nuestra economía no soportaría la sacudida que supondría un segundo parón, por eso, insisto, es responsabilidad de cada uno que no tengamos que volver a una etapa de confinamiento y responsabilidad de todos que la crisis económica se convierta en una oportunidad. Tenemos ante nosotros un reto que sólo podemos afrontar en equipo.

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