Opinión

Las facturas pendientes de la alarma

El Gobierno pasa factura política a Madrid

Monseñor Sánchez confirmaba en su enésima homilía de los sábados que este miércoles volverá a pedir en el Congreso una nueva prórroga del Estado de Alarma y, como se esperaba, por un mes. Plazo de muy dudosa constitucionalidad y cuyo término coincide con el final del periodo de sesiones del Parlamento, lo que le permitirá, utilizando torticeramente el miedo al Covid, continuar con la deriva totalitaria del Gobierno al menos hasta mediados de septiembre.

Una nueva prórroga de la restricción de las libertades individuales que, todo apunta, saldrá adelante apoyada por los grupos enemigos de la libertad y del Estado de Derecho, además de por los independentistas a los que Sánchez ya se ha preocupado de conceder prebendas y cesiones como el pase de fases a su antojo o el permiso a las manifestaciones de apoyo a los presos de ETA y a la independencia de Cataluña. Ahí está, como botón de muestra las celebradas este domingo en Pamplona en apoyo al asesino del concejal de UPN Tomás Caballero, mientras se prohíben las concentraciones pacíficas en Madrid contrarias al Gobierno.

El Gobierno castiga la Comunidad de Madrid por motivos exclusivamente políticos

Una comunidad, la de Madrid, a la que este Gobierno sometido al vasallaje de los independentistas, castiga manteniéndola en la fases más dura del confinamiento por motivos exclusivamente políticos. Los datos objetivos muestran que Madrid no sólo cumple los criterios "imprescindibles" de camas UCI y para pacientes agudos, sino que es una de las tres comunidades con más pacientes curados por cien mil habitantes. Con 603,28 supera a Asturias con 102,27, a Baleares con 129,8, Extremadura con 232,46, Aragón con 263,10 y a Cantabria y Navarra con 363,12 y Navarra con 519,71; todas ellas ya en la fase 1. Y respecto la incidencia acumulada Madrid tiene sólo un 38,84 frente al 44,3, por ejemplo, de Navarra.

Este Gobierno, su partido y sus socios de coalición no perdonan a los madrileños que les hayan expulsado del Ayuntamiento de la capital y que sigan gobernando en la Comunidad. Y no soportan que Almeida y Díaz Ayuso vayan siempre por delante en las medidas, en la eficacia y en las soluciones contra la pandemia y sus efectos económicos, en contraposición con los errores de los inquilinos de la Moncloa y sus supuestos expertos. De hecho, en medios próximos a los responsables de la decisión confirman que el informe del segundo rechazo se firmó casi tres horas después que el ministro Illa informara de que Madrid no pasaba de fase y después que desde la Comunidad se anunciarán medidas legales si no se les facilitaba. "El informe se redactó después de la decisión y empezando por la conclusión", aseguran.

La nueva prórroga del Estado de Alarma permitirá al Gobierno continuar con su deriva totalitaria al menos hasta mediados de septiembre

Decía el excanciller socialdemócrata alemán Willy Brandt que "permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen", pues la que se está cometiendo con Madrid es un serio aviso a navegantes, también el terreno de la economía, de la que Madrid es motor principal de crecimiento y de creación de empleo. Los indicadores macroeconómicos acrecientan cada día las devastadoras cifras de la catástrofe sanitaria económica y social, que se acompañan de los presagios sobre las facturas pendientes que tendremos que pagar. Los ciudadanos y, especialmente, los responsables directos del desastre en un gobierno que hoy está pagando sólo el precio de su caótica gestión de la pandemia y que se enfrenta ya a una veintena de querellas presentadas en los Tribunales por familiares de afectados y asociaciones profesionales.

Facturas con diferentes, pero inexorables, vencimientos entre las que las más reseñables afectan al desconocimiento del número real de fallecidos, la cadena de parados, el descenso de la renta per cápita y un déficit disparado que superara ampliamente los dos dígitos. Cargos pendientes a los que habrá que añadir las fanfarrias finales del rescate.

De momento Sánchez, que tanto empeño puso en recuperar eso que llama la memoria histórica, lo que ya si ha conseguido es recuperar las colas del hambre en la posguerra.

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