Opinión

El futuro de los viajes de negocios

Es preciso adelantarse con cambiar en las empresas para estar mejor preparados de cara a la recuperación del sector

Valorando la crisis que estamos viviendo, que afecta especialmente al sector turístico, es lógico preguntarse por el futuro de los viajes de negocios. Pensar en la recuperación ante un panorama de cancelaciones masivas de vuelos y reservas de hotel, con la economía mundial afectada por la pandemia, parece complicado. Sin embargo, debemos mirar más allá del corto plazo y confiar en que la industria del turismo y los viajes de negocios sí tiene futuro. Para poder subsistir, sin duda, el sector de los viajes, sean de placer o de negocios, ha de cambiar. La crisis está provocando un terremoto en el sector que va a transformar la forma de entender la industria del viaje y, por supuesto, de viajar.

El sector de los viajes está acostumbrado a los trastornos y ha demostrado que sabe adaptarse. En los últimos meses hemos visto la desaparición de empresas como Thomas Cook o el anuncio del Brexit. Esta crisis es diferente, porque es de una escala inigualable, y también porque es doble: sanitaria y económica. La última vez que sufrimos una epidemia mundial fue en 2009 con la crisis del H1N1 y, antes de eso, la crisis del SARS en 2002-2003. Tuvieron un impacto económico importante: más de 50.000 millones la primera, y entre 27.000 y 46.000 millones la segunda. Las estimaciones hechas por expertos para el impacto del coronavirus son mucho mayores. Tan sólo para el sector turístico español las estimaciones indican que podría perder hasta 90.000 millones de actividad directa e indirecta durante el año actual.

El sector está acostumbrado a los trastornos y ha demostrado que sabe adaptarse

Las recientes crisis nos han enseñado que, aunque el impacto económico sea considerable, el sector de los viajes (y, por extensión, los viajes de negocios) no está muerto. Después de una crisis, hay una fase de prueba y error, una recuperación paulatina de la actividad y, después de unos meses, a veces un año, la situación vuelve a ser casi normal. Lo que está claro es que el panorama va a cambiar: se esperan numerosos Ertes y recortes de personal en las próximas semanas, incertidumbre en la capacidad de algunas empresas de transporte y alojamiento para volver a la actividad cuando sea necesario, etc. El objetivo de todas las compañías del sector será adaptar la oferta a la nueva demanda que empezaremos a ver muy pronto.

Esta crisis será una oportunidad para que las empresas se replanteen sus prioridades, observando su política de viajes, los instrumentos de que disponen y su gestión global. Lo que deben hacer ahora mismo las compañías es asegurar la salud y la seguridad pública, pero también anticipar la recuperación. La cuestión es estar preparados para volver al negocio tan pronto como el bloqueo haya terminado. El papel de los responsables debe ser, por lo tanto, adelantarse a la recuperación.

Pero ¿qué pueden anticipar las compañías? El aspecto fundamental es la seguridad de los viajeros. Para ello han de contar con las herramientas de información adecuadas y recopilar los datos necesarios para actuar con rapidez. Las compañías deberán asegurar la obtención de las aprobaciones previas al viaje y las autorizaciones de riesgo para viajes críticos. Habrá que tener en cuenta también el seguimiento de posibles reembolsos, exenciones de impuestos y devoluciones por viajes cancelados. En este aspecto es clave un avance en la digitalización, para que no nos encontremos nunca en una situación en la que no puedan efectuarse los reembolsos de los gastos de los empleados de una empresa porque los recibos estén, en papel, en la oficina. Las empresas deben transformar sus procesos ahora.

Hay que anticipar, también, mayores tiempos de espera en los controles de entrada y salida de los países, adelantarse a las implicaciones que pueden tener los controles de temperatura en los aeropuertos, las restricciones en cuanto a distancias de seguridad entre viajeros, el aumento de medidas sanitarias, de desinfección y de limpieza en los centros de transporte, alojamientos y medios de transporte utilizados, así como la posibilidad de que se exijan nuevos documentos, además del pasaporte, para viajar a zonas donde el Covid-19 ya no esté activo.

Pero, ¿serán necesarios los viajes de empresa? Aunque el confinamiento ha confirmado que el teletrabajo es posible, los viajes de negocios tienen un brillante futuro por delante, ya que tienen una dimensión humana muy importante que no va a desaparecer; la gente necesita el contacto, el intercambio directo, y a veces una llamada o un correo electrónico no son suficientes. Sabiendo que la necesidad de viajar seguirá existiendo, las compañías deben adaptarse, desde ahora, a una forma de viajar que seguro va a ser diferente.

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