Opinión

Un necesario fondo de compensación global ante el coronavirus

Se necesita una respuesta global frente al coronavirus

Lector, este es un artículo de "persuasión". Emulando a John Maynard Keynes y sus Ensayos de persuasión (1931), que incluye Las consecuencias económicas de la paz (1919), donde expone sus reflexiones sobre el proceso de negociación, tras la finalización de la Primera Guerra Mundial.

En China, cien años después a finales de diciembre de 2019, en la ciudad de Wuhan, se desato el coronavirus, llamado COVID-19 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo declaro: "pandemia global". Al menos por segunda vez en dos décadas, China ha sido la fuente que ha diseminado el miedo en el mundo, expuesto a los riesgos epidemiológicos. El COVID-19 y anteriormente el SARS, dejan patentes las consecuencias económicas de la salud.

El coronavirus ha originado una crisis económica que no ha hecho más que comenzar, y nadie sabe cómo será de profunda, extensa, intensa y mucho peor aún, cuántas vidas se cobrara. Lo que sí se sabe, es que la economía mundial se resiente veloz y notablemente. La caída de la producción china (se piensa en revisar las cadenas de valor que se concentran o mayoritariamente pasan por China), ha originado fuertes pérdidas al sistema productivo global, un desplome de los mercados de valores que no acaban de tocar fondo, y una volatilidad en el mercado de divisas desconocido.

El COVD-19 y el SARSdejan patente las consecuencias económicas de la salud

Además, el consumo de petróleo se hunde a un ritmo incluso mayor que en la anterior crisis: "La Gran Recesión", lo que ha conducido a una fuerte caída de los precios. La respuesta de Arabia Saudita al fracaso del pacto de los países OPEP+ y las preocupaciones por la propagación del "coronavirus" y su impacto en la economía le llevo a enfrentarse con Rusia y realizar el recorte de precios más radical de los últimos 20 años, que acompaño con un aumento de la producción hasta 3 millones de barriles diarios hasta llegar a los 13 millones. Rusia le ha respondido con un aumento de 500.000 y alcanzar los 12 millones de barriles diarios.

Así que ya tenemos la nueva crisis: "La Gran Contracción", y en esta ocasión con un importante añadido respecto a La Gran Recesión, el gran "desconocimiento" que encierra, junto con la desigual capacidad defensiva de las economías, lo cual, hace vital algo que se ha echado en falta, la coordinación internacional para frenarla y vencerla.

Para la economista jefe del FMI; Gita Gopinath: "Esta crisis de salud tendrá consecuencias económicas significativas, que reflejarán choques en la oferta y la demanda, diferentes a las crisis pasadas. Se necesitan políticas específicas sustanciales para apoyar a la economía durante la epidemia, manteniendo intacta la red de relaciones económicas y financieras entre trabajadores y empresas, prestamistas y prestatarios, y proveedores y usuarios finales para que la actividad se recupere una vez que el brote se desvanezca. El objetivo es evitar que una crisis temporal perjudique permanentemente a personas y empresas a través de la pérdida de empleos y quiebras".

China en febrero de 2020, contaba con un nivel de reservas de divisas de 2,75 billones de euros, según la Administración Estatal de Divisas (SAFE), cuya portavoz jefe, Wang Chunying, explicó que dicha cantidad se mantuvo estable durante el mes de febrero, "mientras que la caída se debió a múltiples factores como las tasas de cambio y los precios de la propiedad. Entre esos factores también estuvo la epidemia del coronavirus, que llevó a un ligero aumento del índice del dólar y de los precios de los bonos en las mayores economías del planeta". También afirmo, "que a pesar del aumento de incertidumbre externa, el crecimiento económico a largo plazo no variará y se espera que el impacto del "coronavirus" en la economía china sea breve y manejable". Y lo remato con la siguiente afirmación: "que el mercado de divisas de China permanecerá estable ya que la saludable y firme economía del país ve cada vez más factores positivos".

Nos alegramos mucho de la envidiable salud de la economía china y que su importante nivel de reservas de divisas se mantenga prácticamente estable a pesar del "coronavirus". De manera que si surgen "reclamaciones sanitarias y económicas", que seguramente no serán tan desproporcionadas como las del Tratado de Versalles, China ciertamente las escuchará con atención e interés.

Al respecto, Europa debería pasar a la "acción", y crear el "Fondo de Compensación Global COVID-19", para atender los daños producidos por el "coronavirus" en los respectivos países europeos. Ante esta acción, es posible una reacción de China, y que realice un movimiento estratégico, encaminado a favorecer la percepción de su "marca-país. ¿Cómo? Apoyando económicamente al "hipotético" Fondo, que podría extenderse al conjunto de la economía mundial, haciendo que el impacto de la crisis se suavice y proteja a los sectores, empresas y trabajadores más vulnerables.

China bien sabe, que la fortaleza y la buena "percepción" de la marca-país, resulta difícil de construir, y muy fácil de destruir. El concepto de marca-país, se considera como un factor que puede contribuir a añadir o restar credibilidad a la identidad de la marca-país, que es considerada como un conjunto de fortalezas y debilidades, que incorpora o sustrae valor a una empresa o una marca.

Por tanto, superado el COVID-19, al menos caben tres preguntas sobre China: ¿Cuál será internacionalmente la percepción de su marca-país? ¿Cuál será internacionalmente la percepción del Made in China? ¿Cuál será internacionalmente la percepción de China, como país transmisor de valores de confianza y progreso, con un fuerte compromiso social y calidad humana, que asume las consecuencias económicas de la salud?

Como vengo proclamando en mi último libro, debemos "reinventar el capitalismo", y para ello necesitamos toda nuestra "energía vinculante". Ahora, mi propuesta cobra mayor fuerza y dimensión por múltiples razones, unas muy conectadas, y otras más desconectadas que el coronavirus sacara a la luz, para recordarnos la naturaleza de los errores que hemos cometido, y que no debemos continuar haciéndolo.

Ya se escuchan voces, como la del ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, indicando, "que habrá un antes y un después del "coronavirus" en la historia de la economía mundial, que llevará a repensar el sistema económico y la globalización". Diría que incluida China, tan necesaria para lograrlo. Su papel como segunda potencia económica mundial, no deja dudas de su relevante importancia. Por ello mismo, no debe sustraerse a censurar todo aquello que no le beneficie, que no le satisface, que no le ensalce. La campaña de las cien flores, del Partido Comunista lanzada desde el liderazgo de Mao Zedong entre 1956 y 1957, alentó las críticas y el debate acerca de los problemas políticos y económicos que aquejaban al país, bajo la consigna:"Permitir que 100 flores florezcan y que cien escuelas de pensamiento compitan es la política de promover el progreso en las artes y de las ciencias y de una cultura socialista floreciente en nuestra tierra".

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Basta
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Hay que poner aranceles a todo lo chino, habría que haberlo hecho hace tiempo. Nos arrastran a condiciones de trabajo inaceptables.

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