Opinión

Venezuela, entre Davos y el Foro de Sao Paulo

El único objetivo que Nicolás Maduro persigue es prolongar el proyecto bolivariano

Mientras el Foro Económico Mundial, también conocido como Foro de Davos, decidía realizar en abril próximo una gran reunión en São Paulo sobre la situación de América Latina; a instancias del Foro de São Paulo se celebraba en Caracas el "Encuentro mundial contra el imperialismo. Por la vida, la soberanía y la paz". Parafraseando a Juan Pablo II en una de sus visitas a Cuba, mientras el mundo (Davos) se abre a América Latina, América Latina (São Paulo) se abre al mundo.

Resulta cuanto menos paradójica esta coincidencia cronológica entre Davos y Caracas en torno a dos eventos tan dispares. Dispares por la gente convocada, por los objetivos proclamados y por el tono de los discursos pronunciados. A esto se agrega que mientras Juan Guaidó participaba de las discusiones capitalistas, Nicolás Maduro cerraba el encuentro antiimperialista.

Para el 'chavismo' lo único que importa es asegurar el proyecto bolivariano

Uno de los principales objetivos de la reunión de Venezuela, según Maduro, sería formar una Internacional Antiimperialista. Sin embargo, más allá de lo declarativo, la preocupación central era la defensa de la Revolución Bolivariana frente a la agresión del imperialismo norteamericano y del salvaje capitalismo neoliberal. Desde esta perspectiva Maduro resultó ilustrativo al hablar del constante chantaje de Estados Unidos contra Venezuela y contra los otros gobiernos del mundo y los movimientos populares que quieren manifestar su solidaridad con el pueblo venezolano y su proyecto revolucionario.

Otra prueba del chantaje sería el intento capitalista e imperialista de responsabilizar al Foro de São Paulo por los levantamientos en Ecuador, Chile y Colombia. En su descargo, Maduro dijo que los responsables son los propios pueblos y que el Foro de São Paulo es solo un referente más. Acusó a Estados Unidos de agredir a los movimientos sociales por querer unirse para movilizar a los pueblos latinoamericanos en su lucha liberadora y concluyó diciendo que el responsable de lo ocurrido "no fue el Foro de São Paulo", sino "los pueblos movilizados por la paz" y mostró su solidaridad con la lucha popular.

Se necesita un nuevo consejo electoral para disipar las dudas sobre las votaciones

En su día y en una línea similar a la de Maduro, Diosdado Cabello habló de la "brisa bolivariana que recorre la región" y su conversión en huracán. Pese a querer poner la firma chavista en lo que ocurría aquí y allí, deslindó cualquier responsabilidad venezolana para financiar los levantamientos o del Foro de São Paulo para organizarlos.

Desde la perspectiva chavista lo principal es asegurar el proyecto bolivariano. Uno de los principales terrenos en disputa es la celebración en 2020 de elecciones parlamentarias. Ellas decidirán si el gobierno recupera el control del único poder estatal que no tiene, o si la Asamblea Nacional continuará dominada por la oposición, en un lance donde unos y otros se juegan mucho, prácticamente casi todo.

Para la oposición el control del parlamento le permitiría mantener vivo el proyecto de Guaidó como "presidente encargado", según el artículo 233 de la Constitución, con el objetivo de convocar elecciones presidenciales. La pérdida de la mayoría parlamentaria sería un duro golpe, pero para retenerla deberán decidir si concurren a las elecciones y en qué condiciones, y presentar una candidatura unitaria y movilizar a un electorado bastante agotado.

El gobierno también hace una apuesta considerable, ya que una nueva derrota significaría enterrar definitivamente el discurso de las sólidas raíces populares de la revolución y de la legitimidad que descansa en sus repetidos triunfos electorales. De ahí su oferta a los gobiernos amigos (Rusia, Cuba y Nicaragua, y también México (en su condición de presidente pro tempore de la CELAC), Argentina o Panamá) de acompañar las elecciones, una invitación extendida a la Unión Europea.

Pero, para que las elecciones puedan celebrarse en pie de igualdad es necesario elegir un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), actualizar el censo y disipar las dudas sobre la votación electrónica. Sin embargo, ni la negociación impulsada por Noruega, primero en Oslo y luego en Barbados, ni la Mesa de Diálogo en la que insiste Maduro, han dado resultados tangibles.

Al mismo tiempo, para los que tanto desde el Foro de São Paulo como desde otras partes del mundo insisten en decir que la información sobre Venezuela está muy sesgada habría que recordar no solo el estado de sus instituciones democráticas sino también las constantes menciones en el Encuentro Antiimperialista a la solidaridad y al respaldo a regímenes tan democráticos como los de Siria, Irán, Corea del Norte y Nicaragua, por no olvidar las muestra de gratitud a Vladimir Putin. ¿Dónde está el sesgo? ¿Quién sesga?

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