Opinión

El negocio del deporte profesional

Tecnología en deporte.

Hace ya muchos años que el mundo del deporte profesional es un buen negocio. En unas modalidades y países más que en otros, en unos perfiles mejor y en otros peor.

Pero es un buen negocio, sobre todo cuando se trata de deportistas esforzados, de clubes con criterio y de instituciones con planificación y resultados.

Es un buen negocio, en efecto, para aquellos que lo tuvieron cerca para verlo o a los que se les ofreció la ocasión y supieron aprovecharla. El deporte profesional ha sido tradicionalmente un ámbito para inversores con buen ojo, para exprofesionales y para algún aprovechado que ha visto en él una buena oportunidad de especular y de buscar ganancias fáciles.

Es lógico que sea así. La irrupción del deporte como negocio a partir los años 80 ha movido -y sigue haciéndolo cada día más- mucho dinero. Sin embargo, el sector, más allá de la primera división de fútbol y de figuras excepcionales del resto de deportes, cuenta con unas necesidades de financiación que las fuentes tradicionales han demostrado no ser capaces de cubrir adecuadamente, pues en deportes como el tenis, el golf, el motociclismo o el automovilismo encontramos jugadores con muy buenas perspectivas que están condicionados por sus capacidades económicas.

Así las cosas, todo continuaría igual: con los árabes metiendo cada vez más capital en el fútbol, con los chinos adentrándose en este terreno como en todos los demás, con los inversores serios y los especuladores de toda la vida… Todo seguiría igual, si no fuera por Internet.

Las nuevas tecnologías están cambiando las reglas del juego en todos los aspectos de la vida, y es lógico que lo hagan también en el deporte. Internet ha roto fronteras, ha democratizado consumos y comportamientos, nos ha introducido en una sociedad líquida en la que los límites se han diluido. Esto ha ocurrido en todos los ámbitos, del consumo y el comercio, y también en los medios de comunicación y la gastronomía, en los viajes y en el mundo audiovisual. Ha tenido asimismo afectación en las finanzas, donde el ahorrador ha empezado a encontrar alternativas más sofisticadas que las tradicionales cartillas de ahorro y el inversor fórmulas diversas para buscar rentabilidad a su dinero, provocando que términos como fintech no nos resulten hoy extraños.

La tecnología democratiza la inversión y permite a cualquier apostar por las estrellas

En este contexto ha sucedido lo que tenía que suceder: el nuevo escenario digital ha traído consigo el nacimiento de la economía colaborativa, lo que a su vez ha permitido que la inversión en el deporte profesional esté ya al alcance de todos. Que usted mismo, lector, se convierta en accionista del próximo Rafa Nadal o en copropietario de un club de fútbol.

Esto es posible también en gran medida gracias a la tecnología blockchain, que ha permitido a empresas como Globatalent diseñar un ecosistema financiero que aprovecha las nuevas tecnologías digitales para brindar la posibilidad a todo deportista de recibir el apoyo económico de sus seguidores poniendo a disposición de estos sus derechos. Al invertir en los diferentes proyectos deportivos de la plataforma, los fans no solo impulsarán las carreras de sus ídolos, sino que también obtendrán un porcentaje de los futuros ingresos que consiga el proyecto financiado.

Pero además de esto, la tecnología blockchain permite dotar de un nivel de trazabilidad y transparencia al proceso muy superior al existente en la vía tradicional, convirtiéndolo en una alternativa fiable y sólida para unos y otros -deportistas y aficionados.

A modo de ejemplo, entre los proyectos ya activos en el marketplace de Globatalent encontramos el caso del tenista David Vega, un joven de 24 años que ya es una de las grandes promesas de nuestra próxima generación de tenistas. Toni Nadal, que fue entrenador durante 27 años del número uno del mundo -Rafa Nadal-, ha apuntado a Vega como futura figura en la modalidad de dobles. Pues bien, si usted entra en el marketplace de Globatalent, se encontrará con la posibilidad de invertir en él y en otras oportunidades vinculadas al apasionante -y hoy más prometedor que nunca- mundo del deporte.

En definitiva, cuando hablamos de conceptos como fintech, marketplace, blockchain y economía colaborativa no estamos especulando con ideas de futuro o tendencias pasajeras, sino con todo lo contrario, ya que se han erigido en las realidades del ahora. Estas realidades son precisamente sobre las que se fundamenta el proyecto de Globatalent, que tiene por vocación la democratización de la inversión en el deporte.

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