Opinión

S&P, demasiado lejos para acertar

Mapa de España y la deuda pública

La agencia de rating por excelencia, S&P, ha mejorado la calificación de la deuda pública española. La ha pasado desde A- a A con perspectiva estable. Sus calificaciones van desde el bono basura total, calificado con C, hasta la deuda de solvencia máxima, calificado con AAA en S&P o Aaa en Moody's.

Por tanto, se puede considerar que la deuda pública española tiene una nota de aprobado alto. De ahí que el tipo de interés del bono español a 10 años oscile del 0,20 al 0,30 por ciento de interés (¡el alemán está sobre el medio punto negativo!). La calificación se basa en la creencia de que la economía española está resistiendo la crisis mundial mejor que otros países; que su PIB crecerá en torno al 2 por ciento en 2019. También se basa en que el déficit público estará sobre el 2 por ciento. Todas ellas coinciden con las previsiones del Gobierno español y en que la deuda pública se mantiene ligeramente por debajo del 100 por cien del PIB (97/98 por ciento) ¿Es creíble el análisis? Hay razones para discutirlo.

Por una parte, la historia de los éxitos de las agencias de rating contiene errores de bulto. En la crisis de las subprime (2007/8) fallaron estrepitosamente. Aunque en su descargo hay que decir que no fueron los únicos en no verla venir. Hasta la SEC y los mejores analistas erraron. Pero ellos son teóricamente los expertos, si solo hacen lo que dicen los demás ¿qué clase de expertos son? Lo del "consenso del mercado" está bien para los analistas de base; pero las agencias de rating deberían ser los líderes y, como tales, ser capaces de ver más que otros.

La otra crítica posible es que sus estudios, sus algoritmos de cálculo, se basan en los datos que les proporcionan las estadísticas. Trabajan con "indicadores históricos" y, ya se sabe: eso es como conducir un coche con sólo el espejo retrovisor. Sus algoritmos son demasiado matemáticos haciendo difícil introducir factores más sutiles que entrarán en acción en el futuro próximo o lejano (hay bonos a 10 años ¿cómo calcular lo que ocurrirá entonces?).

Los algoritmos de las agencias no permiten la entrada de factores básicos para la economía

Factores no matemáticos, ni históricos, a tener en cuenta son los efectos del tipo de Gobierno posible después de las elecciones del 10N y la incertidumbre que la situación económica global y europea está creando en la estructura productiva española ¿Cómo van a influir, por ejemplo, en las decisiones de inversión empresarial y el consumo? El mercado automovilístico (un sector importante para España) está dando señales de retraimiento por eso y por la incertidumbre que han introducido los anuncios "ecológicos-catastrofistas" de los Gobiernos (el comprador no sabe qué hacer y retiene las compras ¿gasóil? ¿gasolina? ¿eléctrico? ¿podrá entrar en las ciudades? ¿pagará más en la autopista según la calificación medioambiental del coche? ...).

Tampoco entran en los algoritmos temas aún más sutiles como, por ejemplo, el cambio de los valores de la sociedad ¿Está reduciéndose el deseo y/o la esperanza de prosperar de las nuevas generaciones o está bajando su empuje en España? ¿Ven estas las vanguardias de estas nuevas generaciones, los mejor preparados, su futuro en el país o fuera de él? ¿Mejoran sus estándares éticos o no? ¿Sus instituciones se consolidan o se deterioran?

Esas cosas sólo se palpan estando en el país. Hablando mucho y con muchos, escuchando, meditando. Sin embargo, creo que S&P está demasiado lejos para tener esa sensibilidad. Entonces ¿no hay que hacerle caso? Eso es otro cantar. Porque como muchos inversores si le hacen caso tomarán decisiones en base a su calificación. Comprarán si es alta, creando un mercado alcista y venderán si es baja, llevando el mercado a una situación bajista. Lo importante es conocer cómo hacen sus cálculos las agencias de rating para salirse de ellos en el momento oportuno. Por eso, "ganar dinero" siempre ha sido más un arte que una ciencia. Por eso, además de facultades de ciencias matemáticas, económicas o escuelas de ingeniería, hay "escuelas de negocio". Por eso, nunca hay que olvidar ni la sociología, ni la política, ni la filosofía, ni la ética al preparar a los futuros directivos y analistas.

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