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Alquilar tu propio coche: claves para el propietario y ventajas para el usuario

  • El servicio está legalmente amparado pues el alquiler de coches está liberalizado desde 2009
  • El propietario pone el precio, los días que quiere alquilar el coche y establece condiciones de uso

Es un hecho que una gran parte de los coches de grandes ciudades como Madrid y Barcelona se pasan la mayoría de las horas parados aunque siguen gastando a pesar de que no se muevan: hay que pagar el seguro, el impuesto de matriculación, incluso algunos todavía las letras. De esta pérdida de dinero surgió en Francia la idea de poner coches particulares a disposición de otras personas para sacarse un dinero y poder contribuir a costear los gastos. | Drivy prevé doblar su tamaño hasta alcanzar los 300.000 usuarios.

Así nació Drivy, una herramienta que permite a aquellos propietarios que lo deseen alquilar su coche a otras personas por varias horas (cuatro como mínimo y no todos los coches) y especialmente por días, findes de semana o temporadas más largas. Es un carsharing en la modalidad round-trip, diferente al más conocido, free-floating, cuyos coches se alquilan por minutos. No es la única empresa que se dedica a ello; de hecho, la empresa americana Getaround acaba de comprar a la francesa que opera en la actualidad en seis países europeos.

Instalada en España en 2015, Drivy cuenta con 5.500 coches para el alquiler, aproximadamente la mitad en Madrid y Barcelona, unos 1.250 en cada ciudad. El resto está repartido por otras grandes ciudades, en especial Valencia, Málaga y Sevilla. Aunque cualquier propietario de un vehículo puede entrar en la comunidad Drivy para alquilar su coche, la realidad es que en las grandes ciudades es donde surge la demanda de este tipo de servicio, una demanda que en España suma ya 200.000 usuarios que al menos han alquilado un coche.

Sam y Paulin, fundadores de Getaround y Drivy, respectivamente.

Jaume Suñol, responsable de Drivy en España explica que la llegada de Getaround dará un impulso a la empresa, tanto con campañas de marketing y publicidad para dar a conocer el servicio, como potenciando la tecnología que hay detrás de la empresa. "Invertirán, lo que nos situará en otra escala", apunta.

¿Cómo funciona el alquiler?

Drivy es, como apunta Suñol, un intermediario que casa la oferta y la demanda y, eso sí, pone a disposición de propietarios y usuarios una potente herramienta informática para poder llevar a cabo el servicio. A partir de ahí, cada propietario es su propio empresario y decide a qué precio alquilar el coche pudiendo variarlo cada día.

Por lógica, cambiará en función de la marca y modelo del coche, antigüedad, kilometraje y estado; de la zona donde está el coche; los días en función de la previsible demanda -subiendo los fines de semana, los puentes, periodos vacacionales- o las propias expectativas de ganancia. No obstante, aunque es una decisión que toma cada propietario, desde Drivy hacen recomendaciones para que el coche no se quede fuera de mercado.

Propietario de un coche alquilado en Drivy.

Igualmente, el propietario determina la disponibilidad del vehículo -también se pueden alquilar furgonetas, muy demandadas por cierto-. En fin, hoy sí, mañana no, este fin de semana sí y el puente no. E, igualmente, el propietario puede determinar todas las condiciones que considera oportunas: no se permite fumar, no se permiten mascotas...

En la herramienta de Drivy se gestiona toda esta información, incluyendo los precios, el calendario de disponibilidad y también contratos, pues el negocio ser realiza directamente entre el propietario y el usuario.

Modalidades y coste

Se puede optar por poner el coche en alquiler bajo dos modalidades: la normal y la Drivy-open. En la primera, el propietario debe quedar en un lugar preestablecido para entregar las llaves del coche al usuario y solicitarle el carné de conducir para comprobar que está en regla, que el conductor pasa de los 21 años y al menos tiene el permiso con una antigüedad mínima de dos años. Y firmar el contrato.

Uno de los pocos coches de Drivy con distintivo externo.

En esta modalidad, apuntar el coche en Drivy es gratis y se paga en función del alquiler. De cada cien euros que se obtiene del alquiler, el propietario se queda con 70 euros y de los otros 30 euros, 10 son para abonar el seguro que se realiza con la Allianz, otros 3 euros por el servicio de asistencia en carretera con RACE y los otros 17 son para Drivy.

Para evitar el engorro de tener que quedar con el usuario -normalmente el propietario determina las horas de cita- Drivy ha desarrollado un sistema de entrega del coche mediante un aplicación en el móvil muy similar al resto de compañías de carsharing. En este caso, el propietario tiene que abonar una tarifa fija de 29 euros mensuales, además de las comisiones que son las misma que en la anterior modalidad.

Drivy-open

Suñol señala que el futuro de este servicio está en la modalidad de Drivy-open, aunque se recomienda a aquellos propietarios que buscan obtener rentabilidad a su coche y no para alquileres esporádicos. No obstante, aquellos propietarios que se decidan a dar el salto a la apertura mediante móvil, la instalación del sistema es gratis, como también es gratis desinstalarlo si no le convence al dueño del coche. Para eso, cuenta con tres meses de prueba en los que no debe abonar la cuota.

Para la instalación, Drivy dispone de un servicio de profesionales -de momento solo en Barcelona y Madrid, aunque está previsto ampliarlo a Valencia, Málaga y Sevilla- que se desplazan hasta el domicilio del propietario y en unos 45 minutos queda montado.

Jaume Suñol, responsable de Drivy España.

El sistema se realiza a través del ordenador de abordo del coche con el que se contacta por el OBD (On Board Diagnostic) que, además de acceder al cierre centralizado que permite abrir el coche -la lleve está dentro del coche-, también aporta información del combustible que hay antes del alquiler y después para podre tarificar la diferencia y los kilómetros. Esto último es especialmente importante, pues el precio es para un máximo de 200 kilómetros al día de alquiler; si se superan se cobran aparte.

Propietarios seudoprofesionales

El máximo directivo de Drivy explica que hay tres tipos muy diferenciados de propietarios en Drivy. El particular puro que no busca sacar una rentabilidad al coche, sino más bien obtener algún dinero para cubrir parte de los gastos del coche y que concentran el 80% de los 5.500 coches inscritos en Drivy.

Propietaria real de Drivy.

Un segundo bloque son emprendedores privados que han visto en Drivy una oportunidad de ganar dinero, que empezaron con un vehículo y después de comprobar sus beneficios han ido metiendo nuevos coches, algunos más de diez. Muchos se han dado de alta como autónomos
-aunque muchos ya lo eran antes- e, incluso, han creado una sociedad limitada. En tercer bloque son flotas o profesionales como concesionarios o empresas de rent-a-car que ven en Drivy una forma de ganar clientes.

En realidad, el peso del negocio de Drivy está en estos dos últimos tipos de propietarios, pues a pesar de que aportan el 20% de la flota, generan más del 60% del total de los alquileres. En definitiva, buscan rentabilidad y quieren tener el coche lo más ocupado posible. Y desde esta perspectiva más profesional, Drivy-open es una herramienta fundamental para poder gestionar varios vehículos sin tener que preocuparse de quedar con los clientes para entregar las llaves.

Actualmente, de los 5.500 coches sólo 400 están en la modalidad de Drivy-open, 100 en Madrid y 300 en Barcelona, aunque con la entrada de la estadounidense Getaround en el capital, se dará un fuerte impulso a la actividad para captar tanto propietarios como nuevos usuarios y ampliar el radio de acción a otras grandes ciudades.

Amparo jurídico

Jaume Suñol explica que el alquiler del coche particular está amparado jurídicamente y, en ningún caso, es una competencia desleal de las empresas de alquiler tradicionales. Es una actividad liberalizada por Aznar en la ley Omnibus de 2009. No obstante, como actividad económica debe tributar por IVA (21%), por lo que cuando se hace una gestión más profesional, aunque en muchos casos complementaria -hobby business la llaman en Drivy-, es cuando interesa darse de alta como autónomo.

Ventajas para el usuario

Drivy tiene su sentido dentro del fenómeno de carsharing, que desde el sector dicen es imparable. Suñol considera  que al menos en las grandes ciudades el coche en propiedad tenderá a desaparecer, en parte por la política de algunos ayuntamientos como el de Barcelona. "Dentro de las ciudades el transporte público, el carsharing free-floting y la movilidad alternativa irán restando peso al coche privado, por lo que el carsharing round-trip por días cubrirá las necesidades de viajes fuera de las ciudades", explica.

Un usuario abre un coche Drivy con su móvil.

Sin embargo, Drivy no es la única empresa que oferta carsharing por días, Ubeeqo o Respiro son dos de las más importantes, por no hablar de las empresas de alquiler más tradicionales que también alquilan por días. Jaume Suñol señala como punto fuerte el precio, aunque reconoce que no hay mucha diferencia especialmente en periodos vacacionales. Sin embargo, al haber un amplio espectro de coches, con distinta antigüedad, se puede tener una oferta más diferenciada, además, los precios cambian en función de las fechas.   

Junto al precio, Suñol incide en la comodidad que aporta la cercanía de los coches y la multimodalidad de la flota como las principales virtudes de Drivy.

Respecto al pago, el usuario que necesite alquiler entra en la web o se baja la aplicación, señala la ubicación donde quiere coger el coche y las fechas de alquiler, así como la modalidad de vehículo que está buscando, y la búsqueda sitúa los coches disponibles y el precio que cada uno de ellos. El sistema también da a elegir al usuario si quiere un coche Drivy-open para poder acceder a él sin tener que quedar con el propietario y si está bajo la modalidad de "reseva inmediata", que no precisa confirmación por parte del cliente.

Una vez elegido el coche, y con un clik en "reservar", el sistema exige un registro en caso de no estar ya registrado y la modalidad de seguro que se quiere, con mayor o menor franquicia. Completado el proceso, el sistema solicita un número de tarjeta de crédito con el que se efectuará el pago.

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