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F12berlinetta, FF y 458 Spider: tres estilos distintos con la misma esencia de Ferrari

"Ferrari es para todos". No para todos los bolsillos, está claro, pero sí para todos los perfiles. Se trata de una suerte de lema que proclaman desde el seno de la firma del Cavallino y que, en la práctica, queda bien simbolizado en la oferta de modelos que componen su gama actual de coches de calle. Altas dosis de deportividad en todos, sí, pero con matices.

Para comprobarlo, basta con conducir los tres últimos modelos llegados al mercado: los deportivos de gran turismo con motor V12 FF y F12berlinetta y la variante cabrio del biplaza 458 Italia, apellidada Spider. Todos con el inconfundible sello que aúna la deportividad, calidad y exclusividad propias de Ferrari; pero cada uno de ellos con unas particularidades que les hacen, si cabe, aún más especiales y deseados.

FF, el confort

En lo que respecta al FF, puede ser considerado como una suerte de 'familiar' dentro de la gama de Ferrari. Se trata, en realidad, de un coupé de tres puertas, pero sus casi 5 metros de longitud le confieren a sus cuatro plazas una habitabilidad y un espacio que, en combinación con su generoso maletero de 450 litros, cumple más que correctamente a la hora de realizar viajes largos con cuatro pasajeros... Y con emociones fuertes.

Merece la pena resaltar el confort de marcha que ofrece. Su paso es firme y decidido incluso a velocidades superiores a 200 km/h, donde las vibraciones brillan por su ausencia y la sensación de estabilidad del vehículo evoca la de una circulación sobre raíles. Además, su tracción total (es el primer Ferrari que la equipa), que no es permanente sino que transmite la fuerza a las ruedas delanteras cuando las traseras comienzan a perder agarre, le convierten en una excelente opción deportiva también en la montaña o cuando el agua o el hielo sobre el asfalto condicionen la adherencia durante la marcha.

Pero que nadie se engañe. El que a muchos pudiera parecer un coche "de padre", también ofrece las sensaciones que uno sólo puede experimentar en apenas un puñado de coches en el mundo. Su motor V12 en posición delantera longitudinal, con 659 CV, es capaz de alcanzar los 100 km/h desde el reposo en sólo 3,7 segundos y de poner el coche a velocidades por encima de los 330 km/h, siendo tan capaz como cualquier otro Ferrari de llevar al límite la adrenalina de sus ocupantes.

Sí es, en cualquier caso, cabe insistir, un coupé mucho más propicio que otros para viajes de larga distancia, que precisan de un mayor confort y más versatilidad. A ello contribuye aún más su completo equipamiento con elementos como sus asientos eléctricos con calefacción -como opción se puede incluir la función de ventilación, muy agradecida en rutas donde las altas temperaturas pueden incomodar el viaje-, control de velocidad en un ligero display integrado sobre la guantera que permite al copiloto conocer a cuántos kilómetros por hora se rueda en cada momento, cámara de párking trasera, volante con ajuste eléctrico... Y, para mayor sensación de lujo, cuenta con un elegante techo panorámico de cristal que envuelve prácticamente todo el habitáculo y que suma aún más en funcionalidad y calidad.

F12berlinetta, la deportividad elegante

Con el F12berlinetta, en cambio, nos encontramos ante la deportividad pura en su sentido más estricto. La respuesta en empuje, dirección o frenada responde al milímetro y de la forma más precisa a cada acción del conductor. Con los más de 740 CV de su explosivo V12, cuyo excepcional rumor resuena por mucho tiempo en la cabeza de quien lo escucha (y lo siente), acelera de 0 a 100 km/h en sólo 3,1 segundos y llega a volar a 340 km/h.

La diversión al volante, claro está, alcanza su máxima expresión al 'deshacernos' del modo automático de su caja de doble embrague para subir y bajar las marchas mediante las levas ubicadas en el volante; es evidente que sólo así puede exprimirse toda la esencia de la conducción deportiva. Pero quienes no estén familiarizados con este tipo de cambio pueden confiarse sin problemas al modo automático: su excelente respuesta en todo momento y situación permite experimentar también un alto grado de disfrute centrado exclusivamente en el manejo y, por qué no, de paso, en una mayor atención a la hipnótica sonorización que proviene del mismo motor V12.

Presenta un optimizado coeficiente aerodinámico de 0,30 (el de su predecesor, el 599 GTB Fiorano, es de 0,34), valor que queda reforzado cualitativamente, a simple vista, con las formas que dejan las ondulaciones en su frontal, las líneas curvas que surcan la silueta hasta ascender hacia la parte trasera o las 'branquias' por las que respira desde la zaga. Es, sin duda, el Ferrari actual que mejor refleja la historia y el espíritu de los de Maranello.

El F12berlinetta se mueve con agilidad y soltura en prácticamente todas las situaciones. Y, aunque es cierto que no dispone de la diligente tracción integral del FF, solventa la falta de adherencia en superficies complicadas con sistemas como el control de tracción (F1-Trac) o el diferencial trasero de deslizamiento limitado con control electrónico, que mejoran sensiblemente el agarre de las ruedas al firme para una conducción más segura en cualquier tipo de condiciones.

458 Spider, la competición

Por su parte, el 458 Spider es la mejor baza para llevar a la carretera todo el carácter de competición de Ferrari. Este biplaza con techo retráctil de aluminio está concebido para extraer el máximo jugo a la habilidad del conductor; especialmente en el modo racing, cuando en ausencia de los mencionados sistemas de ayuda, el vehículo demanda toda la atención y destreza posibles para evitar que su zaga se 'contonee' por encima de los niveles de la conducción provocadora y divertida.

Su diseño es el más llamativo de los tres. Si el FF es el más elegante y práctico y el F12berlinetta, el más sugerente y dinámico, el 458 Spider presenta el aspecto más radical y gamberro; todos ellos, a propósito, comparten cautivadores elementos como sus distintivos grupos ópticos traseros redondos, fácilmente identificables, o sus impetuosas llantas de 20 pulgadas de serie.

También por dentro, donde las dos plazas se alojan en un habitáculo con un ambiente que respira competición por los cuatro costados. Sus escasos 1,21 metros de altura y su bajo puesto de conducción, donde el piloto se sitúa a medio camino entre sentado y recostado apoyado sobre un respaldo rígido, hacen del 458 lo más parecido en la gama de Ferrari a pilotar un monoplaza de carrera, tan excitante e impetuoso que en absoluto importa el hecho de que no obtenga precisamente la máxima nota en confort.

Como el 458 Italia del que deriva, el Spider también monta un motor V8 de 4,5 litros de cilindrada ubicado longitudinalmente en posición central trasera y, a pesar de ser 50 kg más pesado, gasta un litro y medio menos por cada 100 km recorridos. Eso sí, aunque en aceleración son prácticamente idénticos, el cabrio no llega a la velocidad punta del Italia, "quedándose" en 320 km/h.

Pero el placer máximo al volante llega cuando descubrimos el coche: la capota (techo rígido, en realidad) queda plegada de forma automática, en menos de 15 segundos, en un compartimento ubicado encima del motor. Esta circunstancia, sumada al espacio que ocupa el V8 en la zaga, penaliza la capacidad de carga del vehículo, que apenas se limita a un pequeño compartimento bajo el capó delantero y a un reducido volumen tras los asientos.

En marcha, un deflector aerodinámico de cristal retráctil mediante accionamiento eléctrico, situado en la parte superior del final del habitáculo, trabaja para reducir la rumorosidad y las turbulencias en el habitáculo cuando se circula 'al aire'. Y el resultado es sorprendente, pues permite mantener una conversación sin demasiados esfuerzos incluso a velocidades próximas a los 200 km/h.

Un capricho infinito

Ferrari FF, F12berlinetta y 458 Spider. Tres supercoches que representan el último eslabón en la evolución de la marca más deseada y exclusiva del mundo, con precios base que oscilan desde los 200.000 euros del descapotable (es el segundo más barato, por detrás del California, en la gama actual de Ferrari) a los más de 270.000 del F12berlinetta, impuestos no incluidos.

Pero cualquiera entenderá que, llegado el momento de comprar un Ferrari, se antoja casi necesario invertir algunos miles de euros más en personalizar su apariencia al gusto y en elegir, de entre el gran abanico de opciones de que disponen, algunas de las muchas que merecen la pena para poder sacar el máximo partido al coche: paquetes de revestimientos en fibra de carbono, las pinzas de freno pintadas, las salidas de escape deportivas, los asientos completamente eléctricos, la cámara de párking, la tapicería interior en cuero, pintura de colores clásicos para los más nostálgicos...

Y muy importante dentro del apartado de opciones: la suspensión delantera elevable, muy recomendable en el F12berlinetta e imprescindible en el 458 Spider, si se quiere evitar 'machacar' la parte inferior de su frontal y la zona baja a la hora de pasar por las zanjas y los resaltos más pronunciados. Coincidirán en que ningún Ferrari, ni su dueño, merecen sufrir de tal forma.

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