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El covid-19 aumenta la brecha salarial de género en España

Imagen: Dreamstime.
Madrid

Las diferencias salariales entre hombres y mujeres siguen teniendo un protagonismo decisivo en el Día Internacional de la Mujer 2021 que se celebra hoy. Según los datos disponibles, la pandemia de covid-19, lejos de contribuir a su disminución la ha agravado.

La crisis ocasionada por la pandemia ha sido muy intensa. Hasta el momento, alrededor de seis millones de personas en la Unión Europea (UE) han perdido su empleo debido al covid-19. En España, ha afectado de lleno a sectores esenciales para la economía, y ha obligado a una digitalización vertiginosa que ha revelado carencias en los demandantes de empleo. Todo ello, según Fundación Adecco, ha disparado el desempleo en 527.900 personas, hasta los 3.719.800 desempleados en España, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2020.

Las cosas han ido peor aún para las mujeres. Eurofund ha tratado de cuantificar el impacto; la principal conclusión es que tras reducirse en un tercio desde 2002, la brecha de empleo se ha estancado en algo menos de 12 puntos. En 2019, el 67,2% de las mujeres europeas de entre 20 y 64 años trabajaban, por el 78,9% de los hombres. Un desajuste que, sobre sus efectos en la calidad de vida, tiene un notable impacto económico: en toda Europa su coste se calcula en 320.000 millones de euros en 2018, el equivalente al 2,4% del PIB regional de aquel año.

En España, los datos también apuntan a un deterioro. Así lo indica, por ejemplo, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) en un informe con motivo del pasado Día para la Igualdad Salarial, celebrado el 22 de febrero. El sindicato eleva al menos al 23% la diferencia actual, un punto por encima de la recogida por la Agencia Tributaria para 2019 -según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la brecha sería del 21,4% tomando en cuenta el salario medio bruto y con los datos de 2018, los últimos de que se dispone-. Ello implicaría volver a niveles de 2013.

La Organización Mundial del Trabajo (OIT) señala en su reciente Informe mundial sobre salarios 2020-21 que la retribución de las mujeres en España cayó un 14,9% durante la segunda mitad de 2020; en el caso de los hombres, la reducción fue del 11,3%. Elena Blasco, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO, declaraba el pasado 18 de febrero que "en nuestro país, el salario medio de las mujeres debe incrementarse un 27% -en el ámbito de la UE la brecha salarial anual es del 24%- para equipararse al salario medio de los hombres", cuya diferencia cifraba en 5.726 euros anuales.

Algo menor es la brecha salarial a juicio del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), que la estima en 4.915 euros. Eso sí, su diagnóstico es igualmente pesimista. Según su informe Brecha salarial y techo de cristal, hecho público a finales de febrero, las mujeres tendrían que cobrar un 28,6% más para igualar el sueldo de los hombres. La brecha, según los cálculos de Gestha, se ensanchó en 66 euros durante el último año. Aunque entre 2005 y 2015 la brecha se contrajera un 16%, en los tres últimos ejercicios el saldo neto es un aumento de 279 euros.

Según Gestha, las mayores divergencias se darían en la Comunidad de Madrid y Ceuta, donde las mujeres cobran, respectivamente, 7.700 euros y 6.500 euros menos. En el otro lado de la balanza estarían Islas Canarias y Extremadura, comunidades en las que las diferencias se reducen hasta los 2.500 euros y los 2.700 euros, respectivamente.

Para comprender el ritmo de mejora es útil ofrecer una estimación en años de lo lejana o cercana que queda la paridad salarial. El Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE, por sus siglas en inglés) considera que, de no cambiar las cosas, a la UE le faltan aún 60 años para alcanzar la "igualdad de género completa". El EIGE evalúa cada año el desempeño de la UE en conjunto y de sus países miembros, y en 2020 (referido al año 2018), el bloque suma una puntuación de 67,9 sobre 100. La mejoría promedio es de 0,5 puntos al año. A España le asigna una puntuación de 72,0, si bien sitúa el desequilibrio de género en el 17%.

En el caso concreto de las diferencias en los emolumentos, Gestha pinta un panorama desalentador. Los técnicos calculan que hará falta 105 años para cerrar la brecha en España. Este objetivo estaría más cerca de lograrse en Extremadura (33 años) y remotamente lejos, de no cambiar las cosas, en Murcia, donde harían falta nada menos que 839 años para clausurar la grieta.

Al margen de las causas que la ensancharían, los técnicos explican que es en los altos tramos de renta donde se concentran los agravios de la brecha salarial. De hecho, mientras que las mujeres cobran 35 euros más que los hombres en la horquilla que oscila entre los 20.605 y los 25.757 euros de salario anual, reciben casi 31.000 euros menos cuando las retribuciones escalan por encima de los 103.000 euros al año.

En este sentido, los motivos serían la precariedad y el denominado techo de cristal, puesto que 3,4 millones de mujeres no llegarían al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es decir, el 38,8% del total de las ocupadas. Cuando en España habría 2,9 millones de hombres -el 28,8% de los ocupados- cuyos sueldos mensuales no alcanzan los 735,9 euros del SMI de 2018.

El golpe pandémico

Entre las causas, desde CCOO señalan "la segregación de género en la educación y en el mercado laboral" de la UE, ya que más mujeres (31%) que hombres (8%) estudian y trabajan luego en actividades ligadas a la salud, la educación y el trabajo social. La preeminencia de mujeres en sectores y ocupaciones "que, en general, están peor pagados y menos valorados" explica una parte de la desigual retribución. En su informe Las cuentas claras para romper la brecha salarial, del pasado febrero, el sindicato alerta de esta segregación, que ha ido en aumento para las mujeres, hasta llegar al 31% en 2018.

Además, las mujeres son las que todavía hoy realizan la mayor parte del trabajo de cuidado no remunerado, en particular el cuidado de menores, personas mayores o personas con discapacidades. De media, dedican una hora más al día cada día que los hombres a estos cometidos, y CCOO señala que la pandemia está aumentando "la presión sobre las familias, especialmente las mujeres y las madres solteras", complicando su situación.

Al mismo tiempo, CSIF llama la atención sobre el hecho de que las mujeres son mayoritarias en tres de las ramas de actividad más golpeadas por la crisis del coronavirus: hostelería; actividades administrativas y servicios auxiliares. A ello se añade que la brecha de contratación temporal se ha multiplicado por seis en el último año y que hay prácticamente el triple de mujeres contratadas a tiempo parcial.

La octava edición del informe #EmpleoParaTodas de Fundación Adecco, presentado el 3 de marzo, brinda más datos preocupantes. El desempleo afecta de forma más intensa a las mujeres: un total de 1.991.400 están buscando trabajo, con una tasa de paro del 18,3%, mientras que la masculina desciende al 14,1%. El desempleo de larga duración, es decir, aquel que acumula más de 12 meses en búsqueda activa de trabajo, afecta hoy a 1.521.000 personas en España, de las cuales el 57% son mujeres. En total, anota el informe, la cronificación del desempleo roza a casi un millón de mujeres (863.200), un 12% más que el año anterior: la crisis del covid-19 ha arrastrado al desempleo de larga duración a 92.800 mujeres.

Un rayo de esperanza lo constituye el hecho de que las mujeres séniores son las que han tenido un mayor protagonismo entre las nuevas contrataciones. Así, frente a la destrucción de 283.800 empleos femeninos durante el último año, las mayores de 55 años son las únicas que, en términos netos, han conseguido trabajo, registrándose 95.400 ocupadas más que hace un año.

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