Next Generation

La agricultura y el menor peso del turismo amortiguan el golpe económico del Covid

  • El PIB extremeño tuvo en 2020 uno de los comportamientos menos malos de toda España, gracias a la importancia del sector primario
  • La llegada de los fondos europeos, la recuperación del consumo y la inversión serán claves para cimentar la reactivación económica

La importancia del sector agroalimentario explica en buena medida el buen comportamiento de Extremadura durante 2020. Según la estimación de BBVA Research, la economía extremeña se contrajo un 9,2% el año pasado, en comparación con el 11,0% de caída para el conjunto nacional -Funcas limita el retroceso al 6,9%, por un 10,8% del total español-.

Ello tiene mucho que ver, según el servicio de estudios, con "la menor relevancia del consumo social y del turismo, una reducción menos acusada del gasto con tarjeta y del consumo, una evolución positiva de las exportaciones. Y ello, pese a que el dinamismo inversor y de gasto del sector público fue inferior a la media".

En efecto, y a diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de las economías desarrolladas, el sector primario tiene una relevancia notable en la región tanto por valor agregado bruto (VAB) como por tasa de afiliación. En 2020, la agricultura era la segunda rama de actividad con mayor ocupación, con el 10,7% de los empleos. Este sector representa cerca del 9,5% del VAB de Extremadura, solo por detrás de la industria (12,7%) y el rubro de servicios, con diferencia el más destacado (51,1%, cuota que llega hasta el 69,8% si se incluye el comercio).

Las industrias de alimentación, bebida y tabaco representan algo más del 2% del total de la región. Porcentualmente hablando, las empresas de estas industrias tienen un peso en el total de las industrias del país de un 0,89%; es decir, que en Extremadura tienen más del doble de peso que a nivel nacional. En concreto, la región aporta el 4,7% de las industrias de alimentos, bebidas y tabaco del país, frente al 2% del total de las empresas.

Como refleja el documento de trabajo del Gobierno extremeño Extremadura 2030, en los últimos años, la industria agroalimentaria ha tenido un comportamiento positivo, motivado por el buen momento de la industria cárnica -en particular, el cerdo y el vacuno- y por las industrias de procesado de frutas y hortalizas, que han incrementado el empleo gracias a la ampliación de mercados, sobre todo internacionales, y a la inclusión de innovaciones tecnológicas que requieren mano de obra cualificada. Entre los principales cultivos, figuran el olivar, con casi el 40% de la superficie; los cereales (35%) y el viñedo (11,7%); destaca asimismo la producción de hortalizas, patatas, plantas y flores -Extremadura produce cerca del 70% del tomate total nacional- y la de frutas -entre las que destaca la ciruela-.

Sin empacho de lo anterior, el predominio de los servicios en la economía de Extremadura es claro, que da empleo a casi siete de cada diez ocupados. Una ojeada al tejido empresarial de la región confirma el protagonismo del comercio al por menor -excluyendo el de vehículos de motor y motocicletas- y de los servicios de comidas y bebidas: entre ambas, aglutinan casi la tercera parte de la población empresarial de Extremadura. A estas le siguen, por número total de empresas, el comercio mayorista, la construcción de edificios, las actividades de construcción especializada y el transporte.

Recolección de la Oliva. Imagen: Alex Zea

La industria aporta casi el 13% del valor añadido bruto de Extremadura. El grueso del empleo (79,7% del total) se concentra en las manufacturas; el 20,3% restante corresponde a las industrias extractivas; al suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, y al suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación. El mayor número de empresas lo encontramos en el rubro de la industria de la alimentación, a la que siguen la fabricación de productos metálicos; la industria de la madera y el corcho; la fabricación de muebles; las artes gráficas; la fabricación de bebidas, y la reparación e instalación de maquinaria y equipo.

Previsiones

Como se ha apuntado, la región no tuvo, comparativamente, un mal 2020. De acuerdo con Funcas, las exportaciones extremeñas se distinguieron el año pasado por su buena tónica; de hecho, a septiembre la región fue la única en la que crecieron, en virtud del desempeño de sectores como maquinaria específica, manufacturas de consumo y la joya de la corona: frutas, hortalizas y legumbres. "Durante toda la crisis -recuerda Funcas-, también el índice de actividad del sector servicios ha mantenido una evolución más favorable que la media nacional". Las pernoctaciones también cayeron en menor medida que en el total nacional, y las ventas minoristas, igualmente, sufrieron menos que en el conjunto de España.

Por todo ello, Extremadura también está entre las comunidades autónomas para las que se prevé un menor crecimiento en 2021. BBVA Research cifra el rebote en el 4,2%, 1,3 puntos menos que lo esperado para España. Extremadura seguirá liderando el crecimiento del PIB per cápita hasta 2022, según el think tank, aunque ello obedece a la paulatina corrección del atraso histórico de la región -desde 1975 es la que más ha crecido en esta dimensión, el 2,65% anual, comparado con un 1,75% de media nacional-.

Hay que recordar que sus dos provincias, Badajoz y Cáceres, están entre las 23 que Funcas identifica con la España despoblada y, en concreto, con la España que se estanca: aquellas provincias en cuyo rezago pesa más lo económico que lo puramente demográfico: "escaso peso del sector industrial, bajos niveles de PIB por habitante y muy elevadas tasas de paro". Un uso más productivo de los recursos podría romper esta tendencia. Los fondos europeos son una buena oportunidad; según BBVA Research el PIB regional crecerá un 7% en 2022 con su ayuda.

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