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El sector agroalimentario, pilar básico de la economía extremeña

  • Aporta entre un 11 % y un 13% al PIB extremeño, el doble que la media europea (6,5%) y por encima de la media española (9,7%)
  • La región es puntera en producción de cerdos ibéricos, ovino, tomate, miel o aceite de oliva
Dehesa extremeña
Madrid

El sector agroalimentarioario español es uno de los principales exportadores de la Unión Europea, y Extremadura, una de las regiones que más contribuyen a este sector, según los últimos informes sobre el sector agroalimentario español elaborado por la entidad financiera Cajamar.

De hecho, los productos agroalimentarios extremeños constituyen uno de los pilares de la economía regional. El peso del valor agregado bruto (VAB) del sector primario en la comunidad autónoma supone más del triple de su peso en la economía nacional. Extremadura es la comunidad que más VAB aporta, con un 10,1%, frente a la media nacional que se sitúa en el 3,1% –Madrid, por ejemplo, aporta un 0,1%– según el último informe elaborado por el servicio de estudios de Bankia, en 2020.

El sector agroalimentario (sector primario, industria y también distribución) aporta al PIB extremeño entre un 11% y un 13%, dependiendo de las producciones de cada año, muy por encima de la media nacional, que ha aumentado ligeramente su peso hasta suponer el 9,7% del total, 0,8 puntos más que en 2019 y 3,2 puntos por encima de la media europea (6,5%), lo que supone un aporte de casi 100.000 millones de euros a la economía española, conforme a los últimos datos actualizados del Instituto Nacional de Estadística (INE), llegando a generar 2.270.000 empleos, lo que demuestra la importancia de este sector durante la pandemia, que sitúa a España como la cuarta economía del sector agroalimentario de la UE.

Asimismo, el valor estratégico y esencial del cooperativismo agrícola y ganadero, que continuó trabajando durante el estado de alarma por Covid-19 con todos los protocolos de seguridad necesarios para cumplir su responsabilidad esencial de ofrecer alimentos sanos y de calidad a la población, como así ratifica Ángel Juan Pacheco, presidente de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, lo que hizo que la facturación de las cooperativas extremeñas creciera hasta alcanzar más de 1.423 millones de euros en el año 2020. Una facturación de las socias de estas cooperativas que supuso un 4% más que el año anterior (1.369,8 millones de euros) y que representa el 7% del PIB extremeño.

"Todo ello demuestra que las cooperativas son las empresas más importantes en las que trabajan y de las que viven muchas familias", comenta Pacheco, en un año donde el sector agroalimentario no solo ha esquivado la pandemia, sino que ha demostrado que es esencial y solidario.

"Para una región como Extremadura el sector agroalimentario es prácticamente nuestra primera industria"

"Para una región como Extremadura el sector agroalimentario tiene una importancia vital. Es prácticamente nuestra primera industria", apunta el presidente de las cooperativas agroalimentarias en la región. De hecho, las exportaciones del sector agroalimentario suponen casi un 60% del total de las exportaciones, siendo la comunidad líder en exportación de tomates, en comparación con el sector del metal, segundo en la región, que alcanza el 27%, seguido del sector del vidrio y el farmacéutico, con un nivel del 3,1% y el 2,4% respectivamente en el ejercicio anterior.

Por su parte, el director territorial de Comercio-ICEX, Ramón Carlos Montero de Espinosa y Díez de Tejada, también reflexiona sobre la importancia de este sector, al que considera un "pilar básico" para el sector empresarial. Según el INE, en Extremadura existen aproximadamente unas 1300 empresas relacionadas con la industria alimentación, de las cuales, 670 son empresas exportadoras que "suponen un incremento del 12% frente a las que había hace cinco años, que eran unas 595", asegura Montero de Espinosa.

"Si tuviéramos un ferrocarril que funcionase de manera aceptable, podríamos lograr recortar hasta un 20% el precio final"

Pese a las malas comunicaciones que aíslan a la región con el resto de Comunidades Autónomas, y que encarecen sus productos debido a todo lo que engloba la logística, el sector agroalimentario es puntero en la zona, pero como bien dice el director territorial de comercio exterior: "Si Extremadura tuviera mejor comunicación, ya no solo estaríamos en igualdad de condiciones con el resto de comunidades, sino que además acortaríamos distancia con nuestros competidores más directos". Palabras con las que coindice el presidente de las cooperativas agroalimentarias: "La cercanía siempre es una ventaja en temas de exportación, por temas de logística", añade. "Si tuviéramos un ferrocarril que funcionase de manera aceptable, podríamos lograr recortar hasta un 20% el precio final". Y eso, "evidentemente hace que nuestra mercancía sea mucho más competitiva", sentencia Montero de Espinosa.

Por otro lado, en lo que respecta a países de destino de las exportaciones extremeñas; Portugal, Francia y Alemania siguieron ocupando los 3 primeros puestos con el 26,5%, 19,5% y 13,9% respectivamente. Fuera de la zona euro, los principales mercados fueron Reino Unido, 4%, Estados Unidos, 2,4%, Marruecos, 1,4%, Polonia 1,2% y Japón, 1,1%, según el informe de Comercio Exterior de Extremadura, elaborado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo de este mismo año. Además, Extremadura se sitúa como la primera región productora de cerdos ibéricos con el 32,6%, seguida de Castilla y León con el 32,1% y de Andalucía con el 16,2%. Ocupa el primer puesto en el censo total de ovino, "en 2010 exportamos 4.800.000 reses ovinas y hemos pasado a 20.000 millones en 2020", explica Montero de Espinosa. El sector de la apicultura se sitúa entre los más importantes a nivel nacional, al ser la región con mayor número de colmenas. Asimismo, en lo que respecta a la agricultura, Extremadura es la primera productora de tabaco a nivel nacional, la segunda región productora de aceituna de mesa y de arroz, y la tercera comunidad autónoma productora de aceite de oliva y de vino.

Retos

De cara al futuro, el sector agroalimentario español se enfrenta a varios desafíos, entre los que destacan dos: aumentar su grado de digitalización y mejorar su sostenibilidad. En el último año se ha visualizado más si cabe la necesidad de apostar por una digitalización del sector, no solo por el aumento de la productividad que ello conlleva, sino también por el cuidado del medio ambiente, de los animales y como medio para paliar la despoblación en muchas zonas rurales.

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