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Cuatro polémicas surgidas en España sobre Nutriscore desmontadas por sus impulsores

  • El ministerio de Consumo implantará este nuevo etiquetado en 2021
  • Ha sido objeto de críticas por parte de sectores de la alimentación
  • El aceite de oliva, el jamón ibérico o el queso han pedido salir
Semáforo nutricional Nutriscore
Madrid

La implantación en España del semáforo nutricional Nutriscore, un etiquetado que se puso en marcha en Francia en 2017, está generando muchas críticas y polémicas entre sectores agroalimentarios, partidos políticos y opinión pública. Así, productores de aceite de oliva, jamón ibérico o queso han pedido salir del nuevo etiquetado porque podrían perjudicar su cuota de mercado.

A continuación, tiene las respuestas de dos de los impulsores de este sistema nutricional sobre las cuatro polémicas más importantes que han surgido en nuestro país.

1. La Coca-Cola Zero y el jamón ibérico no se pueden comparar

Nutriscore es un método de etiquetado que se focaliza en la cantidad de calorías, azúcares, sodio y grasa saturada de los alimentos y, mediante un algoritmo, se atribuyen puntos positivos y negativos en relación con la cantidad de los constituyentes. Así, se hace un perfil nutricional global de los productos que se muestra en un gráfico, a modo de semáforo, de 5 colores (del verde al rojo), y 5 letras (de la A a la E).

Esta ponderación por colores o letras no responde a una clasificación universal de todos los productos, sino que atañe solo a una familia de alimentos. Por ello, los clientes deben saber que si la Coca-Cola Zero es clasificada con una letra 'B' y el aceite de oliva con un letra 'C' no significa que el refresco sea más sano que la grasa, lo que dice es es que la Coca-Cola Zero es un refresco menos perjudicial que otro de la misma familia y que el aceite de oliva es una grasa menos perjudicial que otra vegetal.

"El Nutriscore no dice si un alimento es bueno o no. Solo juzga un valor relativo que indica si ese producto es mejor o peor que otros", explico a la Agencia EFE Serge Hercberg, profesor emérito de Nutrición de la Universidad de la Sorbona París Norte que ha dirigido el Equipo de Investigación en Epidemiología Nutricional (EREN) que, junto a la Agencia francesa de Seguridad Sanitaria y el Alto Consejo de Salud Pública, han dado forma al semáforo Nutriscore.

2. El aceite de oliva obtiene mala nota, pero es la mejor de las grasas vegetales

La otra gran polémica importante con la que ha tenido que lidiar el ministro de Consumo, Alberto Garzón, es con la mala nota que recibía el aceite de oliva. Así, se tomó la decisión de eliminar del etiquetado al oro líquido para prevenir una posible caída en las ventas. Sin embargo, Serge Hercberg explicó que el baremo 'C' para este producto español se trata de la mejor clasificación posible para una grasa añadida, ya que ningún otro aceite tiene una categoría mejor.

"La 'C' no es para nada una penalización. Cuando el consumidor vaya a la sección de aceites, verá que el de oliva tiene la mejor posición posible para los aceites vegetales", detalla Hercberg.

3. Los embutidos, el queso y el jamón ibérico: alimentos procesados con alto contenido en sal y grasas

Después del aceite de oliva, la mayoría de ataques que ha recibido Nutri-Score es por parte del sector de los embutidos, el queso y el jamón ibérico. La razón se explica porque estos alimentos tan idiosincráticos obtienen también malas notas, del orden de la 'D' a la 'E'.

Sin embargo, Pilar Galán, nutricionista, epidemióloga y también investigadora del EREN de la Universidad de París, explicó en una entrevista a Servimedia que "hay que destacar que los quesos, el jamón o los embutidos no son promovidos por las recomendaciones mediterráneas que indican que deben ser consumidos en pequeñas cantidades y/o con poca frecuencia, algo coherente con la indicación que da a estos alimentos la clasificación Nutri-Score. En efecto, los productos 'D' y 'E' pueden perfectamente ser consumidos en el marco de una alimentación equilibrada, pero en cantidades/frecuencias limitadas".

"Este producto, como el resto de carnes procesadas, está catalogado con la letra 'D' porque, aparte de las grasas saturadas que tiene, su contenido en sal varía de 2,5 a 5 gramos por cada 100 gramos, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 5 gramos de sal diarios", explica por su parte Serge Hercberg.

4. Nutriscore no atenta contra la dieta mediterránea

Pilar Galan cuenta que todos los nutricionistas europeos y, evidentemente los que han desarrollado Nutri-Score, apoyan el modelo de alimentación mediterránea, cuyos beneficios para la salud han sido ampliamente demostrados. "Nutriscore no se opone a la dieta mediterránea, sino todo lo contrario, como lo demuestra perfectamente la distribución del Nutriscore en los grupos de alimentos de la Pirámide de la Dieta Mediterránea", sentencia.

Así, recordó que la dieta mediterránea se caracteriza por un consumo abundante de frutas, verduras, legumbres, cereales (especialmente integrales), un consumo moderado de pescado y un consumo limitado de productos lácteos y un bajo consumo de carne, embutidos y productos azucarados, grasos y salados y favorece el aceite de oliva entre las grasas añadidas.

Otro argumento que esgrimió la epidemióloga sobre la coherencia de Nutriscore con la dieta mediterránea es el trabajo de un grupo de epidemiólogos españoles de la Universidad de Navarra, que mostraron que el consumo de alimentos con una clasificación menos favorable en la escala de Nutriscore se asoció con una mayor tasa de mortalidad.

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