Motor

Scoobic invierte 200 millones para ser el primer unicornio andaluz y cotizar en el Nasdaq en 2025

  • Fabricará en Utrera sus vehículos eléctricos de reparto de última milla
  • Tiene ya 2.000 unidades en la calle y alcanzará las 8.000 el año próximo
José María Gómez, CEO de Scoobic. Fotos: Fernando Ruso.

La startup Scoobic, creada en 2016 para fabricar vehículos eléctricos de reparto de última milla, tiene en marcha un proceso de inversión que la llevará en 2025 a conseguir una valoración de 1.000 millones de euros, lo que la convertiría en el primer unicornio andaluz. La empresa tiene ya en la calle, con un modelo de negocio de pago por kilómetro recorrido, 2.000 vehículos fabricados en China. La previsión es alcanzar los 8.000 el año que viene con unidades fabricadas en España e incrementar aún más las cifras en los dos años siguientes. En 2025 la compañía saldrá a bolsa en Estados Unidos.

En el consejo de administración se sientan junto al CEO José María Gómez personas como Juan Verde, encargado de la estrategia americana, Mikel Lasa (fondo de inversión en renovables Innoenergy), Juan Rossell (ex CEOE), Ramón Paredes (ex Seat) y Juan Manuel Rufino Rus (ex Arion).

Entre sus clientes están ya Correos en España y servicios postales de Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Portugal y Holanda en Europa y Colombia, Chile y Costa Rica en América. Entre los privados, destaca Heineken-Cruzcampo (con un acuerdo de más de 600 vehículos en España y Europa), Acciona y FCC (para servicios municipales de Madrid y Zaragoza) y compañías de logística como OHL, Nacex "y prácticamente todas las empresas que hacen reparto". En cartera hay proyectos como el que se prepara con el Ayuntamiento de Nueva York para una prueba piloto en la Gran Manzana.

Fábrica en Utrera

El primer hito en este proceso inversor culminará la próxima primavera con la inauguración de una fábrica en Utrera (Sevilla) con capacidad para producir 60.000 vehículos anuales, con 300 empleados. Se recupera así la producción tras la mala experiencia de la pandemia y los problemas con el abastecimiento desde China, "para una producción 100% española", explica el CEO de la compañía, José María Gómez. La inversión en la fábrica supera los 20 millones de euros. "Producir en China ya es caro y no nos ofrece todas las garantías", añade Gómez.

También se ha cerrado una asociación a través de una joint venture con uno de los mayores fabricantes mundiales de vehículos para el diseño y fabricación de un vehículo de última milla en exclusiva, con una previsión de 1.500 unidades al año. En torno a este negocio se podrían mover 150 millones de euros.

Para su expansión en tienen previstas además instalaciones de micro fábricas centradas en el montaje en México, Brasil o Noruega, e incluso negocian en Marruecos ya. Donde los pedidos alcancen las 5.000 unidades es más rentable instalar una de estas plantas que el transporte, según los cálculos realizados. En Washington tienen previsto abrir una oficina para el mercado americano.

Aliados estratégicos

Los aliados estratégicos de Scoobic para el proceso de crecimiento son por una parte Banco de Santander en la parte financiera, con planificación, inversores a través de un fondo que se lanzará el año que viene y la salida a bolsa en 2025.

Y por otra Bridgestone, con una red de talleres de 350 establecimientos en España y más de 3.000 en Europa que se ocupan de reparaciones y mantenimiento de los vehículos de Scoobic. "Esto marca la diferencia con la competencia, porque con los talleres First Stop podemos garantizar el buen estado de la flota, con personal formado específicamente para nuestros vehículos", indica Gómez. De hecho no se despliegan los scoobic en una ciudad hasta que este servicio técnico no está a punto, lo que ha condicionado la puesta en la calle de más unidades.

Un metro cúbico

El scoobic, explica Gómez, es un scooter capaz de transportar un metro cúbico de carga en un cajón. Para su fabricación la compañía desarrolló varias patentes. La principal, un sistema de inclinación que permite que el vehículo gire manteniendo siempre la carga en el centro. Incluye además un sistema de baterías de carga ultrarrápida, con lo que los repartidores no pierden tiempo. Y se mueve sobre tres ruedas. "Dos de estas innovaciones están focalizadas en la seguridad, algo primordial para nosotros".

La movilidad, el tamaño y la capacidad de carga de aparcar prácticamente en cualquier punto de estos vehículos, indica Gómez, permite un 20% de mejora en la eficacia de reparto, indican en la compañía, ya que evitan tiempo perdido en la búsqueda de estacionamiento y su capacidad de carga les evita constantes retornos al almacén.

A partir de este primer vehículo se han desarrollado otros adaptados a las necesidades específicas de cada cliente, siempre centrados en el reparto sostenible de última milla.

Desde 2016

La compañía se creó en 2016. Hasta 2018 se trabajó en diseño y patentes. Se llegó a acuerdos con socios chinos para fabricar allí. Y con pedidos ya firmes y los primeros vehículos en la calle llegó la pandemia. Actualmente su configuración es la de un holding donde se diferencian la ingeniería, la fabricación en la nueva planta de Utrera, y la movilidad, energía y datos en pago por uso como modelo de negocio.

José María Gómez, de 63 años, tiene experiencia empresarial de toda una vida. De hecho Scoobic es una spin off de AMG Servicios, empresa familiar fundada por él mismo con 35 años de experiencia en montaje de eventos deportivos de todo tipo en Europa: pruebas del mundial de motociclismo, de la Fórmula 1, de World Rally Car, Copa Davis, Rider Cup o Copa América, con cartera de clientes en 15 países y modelo llave en mano.

La idea de montar Scoobic surgió de la familia. Su hijo Álvaro Gómez, cofounder de LolaMarket, se lamentó un dia de que para su negocio no disponían de vehículos de reparto de pequeño tamaño y gran capacidad que pudieran moverse en cascos antiguos de ciudades y calles estrechas, ya que tenían el problema de grandes cantidades de tiempo perdidas en buscar estacionamiento, multas … De esa conversación salió la idea que lleva camino de convertirse en el primer unicornio andaluz, un valor de 1.000 millones de euros y próxima salida a bolsa.

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