Bolsa, mercados y cotizaciones

El rechazo al riesgo de los inversores sangra las comisiones de las gestoras

  • Los partícipes se refugian en productos ultradefensivos con tasas reducidas
  • CaixaBank logró 500 millones por comisiones de fondos, sicavs y carteras en 2017
Foto: Archivo

El cambio de perfil de riesgo que han llevado a cabo los inversores desde finales de 2018, después de la debacle en rentabilidad con que cerraron todos los activos, puede significar un freno al crecimiento experimentado por las entidades financieras en comisiones de gestión de los fondos de inversión, si se mantiene la tendencia en los sucesivos trimestres.

Los fondos se han convertido en los últimos años en un potente gancho comercial para los bancos, que con los tipos de interés en cero no han tenido margen para vender de forma atractiva productos más tradicionales para el ahorrador español, como depósitos o cuentas de ahorro. Motivo que explica el trasvase de muchos ahorradores al universo de los fondos, hasta el punto de que han alcanzado los 266.318 millones de euros de patrimonio a cierre de marzo de este año.

Y este crecimiento ha permitido a las entidades financieras engordar sus cuentas de resultados gracias a las comisiones de gestión. Solamente Caixabank, el principal grupo en gestión de activos por volumen patrimonial, ha logrado el año pasado 500 millones de euros netos por este concepto en fondos, sicavs y carteras gestionadas -cifra que representa ya un tercio del total de comisiones netas de la entidad-, un 14% más que en 2017. Y BBVA, la segunda firma con más activos bajo gestión en fondos, ha alcanzado 422 millones de euros -que representa un 25% de las comisiones netas del banco-, un 12% más.

Estos resultados se han producido en un año en que las firmas de inversión han ido adaptando su estrategia a los requerimientos de la normativa europea Mifid II, que obliga a explicitar los costes de gestión de los productos financieros, entre ellos los fondos de inversión, y de asesoramiento. De ahí que todas las firmas hayan impulsado la gestión discrecional de carteras con distintos perfiles de inversión, desde el más defensivo al más arriesgado, para intentar retener a sus clientes, independientemente de la evolución de los mercados.

Aunque el cliente paga una tasa fija por este servicio más una anual por resultados habitualmente, dar un giro más conservador a las carteras también influye en la comisión que abona por los fondos donde invierte cada cartera. Y si el inversor se vuelve más miedoso, las carteras defensivas adoptan un tono aún más conservador, con la pertinente reducción de comisiones.

De hecho, hasta las caídas de los mercados que comenzaron el año pasado a la vuelta del verano, la escasa rentabilidad que ofrecían los activos de deuda fue motivo más que suficiente para convencer a los ahorradores de que adoptaran un perfil algo más agresivo del que le hubiera correspondido por sus características, por lo que estas caídas de los mercados les pilló desprevenidos y sin estar preparados para afrontarlas.

Esto ha provocado un cambio en las preferencias de los inversores, que se han movido hacia categorías ultraconservadoras, como fondos monetarios, de renta fija a corto plazo, garantizados y con objetivo de rentabilidad. Solamente entre enero y marzo los fondos monetarios han captado las mayores suscripciones netas, por valor de 1.027 millones de euros.

Comisiones reducidas

Y estas categorías de fondos son las que menores comisiones aplican, en parte para compensar la mínima rentabilidad que pueden ofrecer. Según datos de VDOS, los fondos de renta fija cobran de media un 0,49% de comisión de gestión, que se reduce al 0,38% en el caso de los fondos de renta fija euro a corto plazo. Unos porcentajes muy inferiores al 1,22% que cobran de media los fondos de renta variable, que se sitúa en el 1,16% en los de bolsa española y en el 1,15% en los de renta variable global.

Este viraje conservador de los inversores tiene lugar en medio de la guerra que está planteando la gestión pasiva y la consiguiente presión en costes, hasta el punto de que las propias entidades están impulsando los fondos indexados para sus clientes profesionales, aunque a un precio sensiblemente superior al de otros mercados.

En gestión discrecional, pese al cobro de tasas fijas por servicio y resultado, los márgenes de las firmas de inversión también se encuentran muy presionados, al deber de invertir en las clases más baratas disponibles, lo que hace mella en los ingresos de las gestoras si los clientes se vuelven más conservadores. De hecho, este cambio se ha producido con un inesperado viento de cola en los mercados durante el primer trimestre del año, que muchos inversores se han perdido. Y la duda es si se mantendrá esta tendencia de repliegue hacia categorías más defensivas o se irá amainando si continúan las subidas de las bolsas.

Mantener el margen de beneficio pese al 'low cost'

La gestión patrimonial se ha convertido en una de las principales vías de ingresos para las entidades financieras, por lo que cualquier cambio que pueda afectar al margen de beneficio se convierte en un verdadero motivo de preocupación para las firmas de inversión. Carlos Llaca, director de desarrollo de negocio de ATL Capital, cree que el viraje conservador de los inversores es un tema puntual por los malos resultados de rentabilidad de 2018. "El inversor se asusta y se va a productos más conservadores con menores comisiones haciendo que baje la comisión media de las gestoras temporalmente pero no creo que sea la tónica general ni que vaya a afectar a los resultados de las gestoras final de año. A medida que se vaya normalizando la situación, volverá a entrar dinero en productos de riesgo intermedio ya que los productos conservadores no ofrecen rentabilidad", explica. Pero el 'low cost' se está implantando en todos los sectores y el financiero no va a escapar, advierte Mar Barrero, directora de análisis de Arquia. La presencia cada vez mayor en las carteras de fondos indexados y de ETF también está teniendo un impacto en el negocio de las firmas, aunque en España su presencia todavía es muy pequeña en comparación con otros países. Pero José María Luna, de Caser Asesores, apunta que muchas firmas pequeñas y medianas no van a poder soportar la presión de gigantes del sector como Vanguard o iShares. "No hay tarta para todos", subraya.

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