Bolsa, mercados y cotizaciones

Que el dividendo de la bestia '6,66' no sea ceguera el cambio

La pasada semana publicábamos que Telefónica alcanzaba el 'dividendo de la bestia'. Al cruzar su cotización los 6,66 euros, con los cuarenta céntimos con los que retribuye, su rentabilidad por dividendo superaba el 6%. El problema es que el inversor en Telefónica sufre ceguera al cambio, teoría que consiste en que los giros dramáticos en el campo visual a menudo pasan desapercibidos si se introducen de forma gradual. Por este motivo, el dividendo es un gran reclamo para quien quiere comprar, pero un pobre consuelo para quien lo hizo mucho más arriba en precio. De nada sirve que la primera gran decisión de José María Álvarez-Pallete fuera devolver a Telefónica a la senda de la retribución real, quitando el dividendo dopado de César Alierta, y que Telefónica esté haciendo un ingente esfuerzo en reducir la abultada deuda, que se ha recortado un 17% desde que en 2016 alcanzase máximos históricos al superar los 52.500 millones de euros.

El listado de incertidumbres que se han amontonado gradualmente sobre Tele-fónica no se despejan. En España se la con- dena por pagar en exceso por el fútbol, mientras la compañía se queja del marco regulatorio; en Reino Unido por no encontrar en pleno 'Brexit' ni un resquicio para empezar a hacer una colocación ordenada de O2; en Brasil por la incertidumbre electoral que generan tanto Bolsonaro como Haddad, y la capacidad que tengan ambos dirigentes de devolver al país a un crecimiento fuerte; y Argentina es el ejemplo más salvaje de la devaluación de las divisas de los países emergentes en los que está presente la compañía.

Con este escenario, curiosamente, se empieza a hablar de que Telefónica está preparando un 'Investor Day' después de mu- chos años. ¿Pero un 'Investor Day' para qué? Si por el tamaño actual de las incertidumbres hay pocas cosas nuevas que contar que lo que ya explica el equipo de Pablo Eguiron cuando se ve con inversores y analistas.

Telefónica, pese a su 'dividendo de la Bestia', va a seguir habitando en el infierno. A ello ayudan informes como el de esta semana de JP Morgan, con la peor valoración de la compañía (6,2 euros), y comentarios como que "podría estar quedándose sin opciones" para reducir deuda, y que las únicas formas de desapalancarse de manera sustancial serían "una venta o salida a bolsa de O2" o "una suspensión del dividendo". Por fortuna no hay nadie que diga que hace falta una ampliación de capital, porque la deuda de Telefónica es un 25% superior al valor que el mercado es capaz de pagar por la operadora.

Otro lastre adicional para las próximas semanas es que Telefónica ha sido expulsada del Dow Jones Sustainability World, cuya exclusión no acerca, pero sobre todo aleja, a un nutrido número de inversores, especialmente estadounidenses.

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