Bolsa, mercados y cotizaciones

Recompra de acciones, la otra retribución

  • Los 'buybacks' son muy utilizados en Estados Unidos, pero en Europa se conocen principalmente como herramienta para mitigar el efecto del 'scrip'

Cuando en Europa se habla de remuneración al accionista, se piensa sólo en el dividendo. En Estados Unidos, por el contrario, el concepto de retribución está tan ligado a los dividendos como a las recompras de acciones. Según los datos de Axa Investment Managers, los buybacks podrían vivir en 2018 un año récord: a cierre del primer trimestre, las compañías del S&P 500 habían anunciado recompras de acciones por 185.000 millones de dólares.

¿En qué sentido es la recompra una forma de retribución? Después de recomprar sus propios títulos, las empresas, generalmente, los amortizan, de modo que el número de acciones en circulación se reduce; por tanto, cada accionista es dueño de una porción más grande de la tarta, del capital de la compañía. Al mismo tiempo, el beneficio por acción (BPA) se eleva, lo que suele provocar alzas en la cotización.

¿Y por qué es una práctica más extendida en Estados Unidos que en el Viejo Continente? Hay varias explicaciones para ello. Por un lado, los expertos apuntan a un factor cultural. A los europeos les gusta más el efectivo, señalan, y les cuesta percibir como remuneración ese aumento del trozo del pastel en sus manos. Pero otros motivos pesan. En EEUU, es habitual que una parte importante del salario de los equipos directivos sea variable y con frecuencia se liga al beneficio por acción (BPA). ¿Y qué mejor manera de impulsar ese BPA que reduciendo el número de acciones en circulación? De modo que su utilización responde, en determinados casos, a los intereses de los propios ejecutivos de las compañías.

Normalmente, las empresas cuentan con planes de recompra preestablecidos, que pueden ser a un año o a varios y que suelen delegarse en un tercero que recibe el mandato de comprar un determinado número de acciones cuando la acción se sitúe en determinado nivel de cotización. 

Para el inversor, ¿es mejor que la empresa pague dividendos o que recompre acciones? Mario Lafuente, gestor de inversiones de atl Capital Gestión de Patrimonios, prefiere las recompras, "siempre y cuando la compañía cotice barata". El momento óptimo para recomprar acciones es aquel en que la cotización está baja, porque la compra de títulos permite apoyar el precio. Al mismo tiempo, según explica Lafuente, las empresas deberían evitar comprar en momentos en los que el mercado ya está sobrepagando esas acciones. 

La principal ventaja de los buybacks sobre los dividendos es que son más eficientes fiscalmente. Los dividendos se consideran rendimientos del capital y tributan al 19 por ciento para importes de hasta 6.000 euros -desde que, en 2015, se suprimió la exención del impuesto sobre la Renta de los 1.500 euros percibidos en dividendos-.

Mitiga el efecto del 'scrip'

En España, las recompras -y posteriores amortizaciones- se han utilizado en los últimos tiempos fundamentalmente como una herramienta de las empresas para compensar el efecto dilutivo del scrip. Esta práctica retributiva, que muchas cotizadas pusieron en marcha en los años de crisis, consiste en ampliar capital para ofrecer a los inversores la posibilidad de recibir el dividendo en forma de acciones -o en efectivo, lo que prefieran-. Al emitirse nuevas acciones, la tarta se reparte entre más títulos, de modo que quien opte por cobrar en metálico y no en papelitos verá cómo su participación en el capital se reduce. Por eso, en los últimos años ha aumentado el número de compañías que recompran y amortizan un número de acciones equivalente a las creadas en la ampliación de capital, para que la tarta mantenga el mismo tamaño.

A efectos prácticos, a través del scrip muchas compañías españolas, especialmente las financieras, han pedido dinero a sus accionistas -a través de esas ampliaciones de capital- para pagar dividendos, algo impensable anteriormente. Al cabo de unos años, los inversores españoles han tomado conciencia de los efectos nocivos de esta práctica y las cotizadas se han visto impulsadas a contrarrestar esa dilución del accionista recurriendo a las recompras. 

Más allá de su uso con fines ligados a la retribución, en ocasiones las empresas realizan buybacks que no van acompañados de amortizaciones. Lo hacen meramente por aprovechar un precio bajo de las acciones, a la espera de venderlas cuando su cotización suba en el mercado. En este caso, se trata de mero trading y refleja, al mismo tiempo, unos elevados niveles de confianza de la compañía en el futuro de su negocio.

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