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Los datos se convierten en la gallina de los huevos de oro del siglo XXI

Imagen: iStock

La crisis de credibilidad de Facebook vuelve a poner en tela de juicio el modelo centralizado en Internet, en el que el usuario cede sus datos a grandes gigantes como la firma de Zuckerberg, Google o Microsoft. Gracias al 'Big Data', las compañías dedicadas a este sector explotarán en los próximos años esta fuente de riqueza, de la mano del crecimiento de los usuarios conectados.

El escándalo que ha protagonizado Facebook al conocerse que Cambridge Analytica, una consultora ligada a la campaña presidencial de Donald Trump, accedió sin permiso a los datos personales de 50 millones de usuarios de la red social, han vuelto a poner de actualidad la importancia de la información que manejan las empresas sobre nosotros.

A este respecto, una de las máximas en marketing es que "cuando algo es gratis, tú eres el producto", algo que se cumple a la perfección en compañías como Facebook o Alphabet. Y es que los datos que este tipo de empresas recopilan sobre sus millones de usuarios son una mina de oro ya que, entre otras cosas, permiten a las empresas publicitarias dirigir sus anuncios a usuarios concretos en función de sus gustos, últimas adquisiciones o búsquedas en la web.

Ahora bien, los datos son la materia prima y como cualquier activo de este tipo necesitan un procesamiento para ser útiles. Es ahí donde entra en juego el conocido como Big Data, es decir, un conjunto de datos cuyo tamaño, complejidad y velocidad de crecimiento dificultan su gestión, procesamiento o análisis mediante tecnologías convencionales para que sean útiles. La cantidad de información valiosa que las empresas pueden obtener a través del Big Data para mejorar sus negocios, ha provocado que las firmas dedicadas a este sector sean las que de verdad vayan a explotar la gallina de los huevos de oro de siglo XXI. Sobre todo teniendo en cuenta que el flujo de datos no dejará de crecer con la llegada de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, o el crecimiento de usuarios cada vez más conectados. De hecho, según las estimaciones de IDC, en 2020 el 50 por ciento del gasto tecnológico estará relacionado con los datos.

Las opciones más atractivas

En este contexto, Microsoft es la que cuenta con una mejor recomendación por parte del consenso de mercado. En lo que llevamos de año la empresa estadounidense ya sube más de un 9 por ciento, pero los expertos esperan que pueda subir cerca de un 12 por ciento en los próximos meses. Además, las previsiones para la evolución de su beneficio son halagüeñas, ya que se estima que mejore más de un 60 por ciento entre 2017 y 2020, lo que implicaría lograr más de 34.000 millones de dólares.

Para Anurag Rana y Gili Naftalovich, analistas de la industria de Bloomberg, el grupo "se ha convertido en un jugador dominante en la nube. Es probable que la gran base de usuarios de Windows y Office brinde una ventaja a la firma. Además, los márgenes también deberían mejorar a medida que las aplicaciones basadas en la nube y los productos de infraestructura ganen más peso". A este respecto, el año pasado los servicios de intelligent cloud ya supusieron para la firma casi un 30 por ciento de su facturación, con unos ingresos de más de 27.400 millones de dólares.

Otra de las compras para el mercado recae sobre la también estadounidense Salesforce. Especializada en servicios en la nube, la apuesta de la firma por el Big Data quedó patente hace unos días, cuando anunció que adquiría Mulesoft por 6.500 millones de dólares, considerado uno de los principales proveedores de plataformas para conectar redes y datos. Y es que almacenar una gran cantidad de datos realmente no es un problema gracias a la nube, el desafío es mover este volumen de información y gestionarlo para que sea de utilidad.

Desde enero, los títulos de Salesforce avanzan más de un 16 por ciento y los expertos le otorgan un potencial alcista superior al 15 por ciento. Eso sí, este recorrido es más rápido que el de sus beneficios, lo que implica que es una de las opciones más caras en términos de PER (veces que el precio de la acción recoge el beneficio), ya que esta ratio alcanza las 58,4 veces con la estimación de ganancias de 2018 (1.500 millones de dólares).

Otro de los nombres propios de esta industria que defiende unos buenos fundamentales es Oracle. Junto a su consejo de compra, luce un recorrido al alza del 19 por ciento y se prevé que aumente su beneficio un 53 por ciento entre 2017 y 2020.

Fuera del dominio estadounidense, destaca la alemana SAP. Anurag Rana y Gili Naftalovich creen que parte de la fortaleza de la firma se basa en una gran base de clientes y en su la posición como el mayor proveedor de aplicaciones de software. Desde JP Morgan, también resaltan como "SAP genera mucho efectivo y, dado que es poco probable que se realicen grandes fusiones y adquisiciones durante un tiempo, deja margen para el desapalancamiento. Además, destaca la progresión continua de los dividendos y el potencial rendimiento a largo plazo para los accionistas a través de recompras de acciones". En su caso, se prevé que el beneficio crezca cerca de un 70 por ciento, hasta los 7.600 millones que cosecharía en 2020.

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