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Las gestoras españolas aumentan en un año un 34% su inversión en ETFs

Foto: iStock

En cualquier evento de fondos que se precie las gestoras siempre tratan de quitar hierro a la guerra que hay entre la gestión activa y gestión pasiva.

Afirman que los ETFs, fondos que replican el comportamiento de un índice a cambio de un coste muy bajo, no son el enemigo y que incluso ellas mismas, que no ofrecen a sus clientes la opción de invertir (al menos no directamente) en ETFs, los usan como activo en sus carteras. Los datos que recoge VDOS Stochastics confirman sus palabras. En concreto, las diez mayores firmas españolas han aumentado en el último año su inversión en ETFs un 34%, hasta alcanzar los 12.883 millones de euros en el primer semestre del año.

Esta cifra supone, además, que a la de hora de comprar fondos de terceros, uno de cada cuatro euros ha ido a parar a un fondo cotizado y no a uno de gestión activa. Dato que se eleva considerablemente en gestoras como Credit Suisse, CaixaBank o Laboral Kutxa, donde los ETFs suponen más del 40% de todo el dinero que tienen invertido en fondos de gestoras diferentes a las suyas.

Estas cifras vienen a demostrar que, contra lo que se pudiera pensar, España no se ha quedado al margen del boom que ha tenido en los últimos años la gestión pasiva a pesar del desfavorable trato fiscal que tienen los ETFs con respecto a los fondos tradicionales y de su poco uso por parte del inversor particular -el 90% del negocio en España es de institucionales-.

Pero hay otra cifra que subraya que ese éxito es creciente y, además, seguirá siéndolo en un futuro marcado por Mifid II y por un previsible cambio fiscal en tratamiento del ETF para que sus traspasos estén exentos de tributación como sucede con los fondos activos.

Hoy las cinco mayores gestoras españolas ya cuentan con el 8% de todo su patrimonio invertido en ETFs mientras que hace apenas un año esa cifra era del 6%. Y no es una tendencia solo nacional ya que, según un estudio realizado por BlackRock y Greenwich Associates, en 2016 el 85% de las gestoras a nivel global usaron ETFs en sus carteras para tres principales usos: ganar liquidez, acceder a mercados más lejanos como los emergentes o usarlos como cobertura alternativa a futuros y otros derivados para reducir la volatilidad de sus carteras.

Por qué seguirá creciendo

Además de estos usos, en el caso de España hay una razón más por la que cada vez son más las gestoras que los incluyen en sus carteras. Esa razón se llama Mifid II, ya que va a suponer un impulso para el segmento de fondos de fondos y, sobre todo, en lo que respecta a la gestión discrecional de carteras, uno de los dos modelos junto al asesoramiento independiente en el que se prohibirá el cobro de retrocesiones, comisiones que las gestoras ceden a las distribuidoras y que alcanzan el 62% del total que reciben por gestión, según la CNMV.

"Mifid II prohíbe que los asesores financieros y los gestores acepten incentivos para favorecer a un fondo sobre otro y esto debería beneficiar a los modelos de negocio libres de comisiones de los ETFs", apuntan desde ETF Securities, quien pone como símil el impulso que han tenido estos productos en Reino Unido tras la implementación de su equivalente a Mifid II, la RDR. "Mifid II igualmente acelerará la incorporación del modelo de arquitectura abierta entre las entidades distribuidoras. Los ETFs son un producto de inversión transparente con creciente presencia en fondos de fondos y carteras gestionadas", apunta Ana Concejero, responsable en España de State Street.

No en vano, la inclusión de productos de bajo coste (y ahí los ETFs no tienen competencia) en las carteras de los fondos de fondos y, sobre todo, de gestión discrecional puede permitir a las gestoras minimizar el impacto que el boom de la gestión pasiva y el exceso de regulación pueden tener en sus abultados márgenes. De ahí, por ejemplo, que la fuerte oposición que hasta ahora habían mostrado muchos bancos con respecto a la idea de tratar fiscalmente al ETF como fondo empiece a minimizarse ya que, como explica Pedro Coehlo, responsable en España del negocio de ETFs de UBS, "hay que tener en cuenta que ahora a los fondos que invierten en ETFs no les afecta el traspaso fiscal, pero en la gestión discrecional sí les penaliza el traspaso así que, si se iguala el tratamiento, el gestor de carteras también sale ganando".

Mejor fiscalidad en 2018

Este cambio de percepción por parte de la banca se ve en que cada vez más gestoras reconocen abiertamente la posibilidad de revitalizar sus pocas veces desarrollado negocio de ETFs si finalmente se confirma que tendrán el tratamiento del fondo. La situación actual es que este tratamiento está avalado por la respuesta que Tributos dio hace un año a una consulta de BlackRock confirmando que los ETFs comunitarios sí pueden tener la misma fiscalidad del fondo. Para que esa teoría sea posible es necesario que las plataformas tecnológicas desarrollen sus sistemas para permitir ese nuevo tratamiento y tanto Inversis como Allfunds están ya trabajando en ello, hasta el punto de que la primera prevé que estén operativos tan pronto como en la primavera de 2018.

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