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EEUU se plantea emitir deuda a 50 años, inédita desde el primer Canal de Panamá

  • Entre 1955 y 1967 lanzó siete bonos con vencimientos de más de 30 años

De un tiempo a esta parte, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, y el capitán del Consejo Económico de la Casa Blanca, Gary Cohn, tientan al mercado con una propuesta que entre las mesas de inversión no termina de calar hondo. En un intento por avanzar con la agenda económica del presidente Donald Trump, sus alquimistas financieros han revisado episodios históricos en busca de fórmulas que permitan incrementar el gasto público y dar rienda suelta al desarrollo de obras de infraestructura del país.

En su batida, Mnuchin y Cohn parecen cómodos con emular las recientes emisiones realizadas por España, Bélgica, Francia e Italia y sopesar la creación de un bono a largo plazo más allá del tradicional bono treintañero del Tesoro estadounidense. "Podría tener absoluto sentido" respondía el secretario del Tesoro al ser preguntado recientemente por este asunto en una entrevista realizada por Bloomberg.

De esta forma, la posibilidad de que el país se disponga a emitir deuda pública con vencimiento en los próximos 50 años o quizás 100 años supone un herramienta idónea para algunos de los funcionarios que militan la administración Trump.

La última y única vez que la mayor economía estadounidense, cuyo compromiso con sus acreedores es un sacrosanto dentro del mercado de renta fija, emitió deuda pública con vencimiento a 50 años fue en 1911. Por aquel entonces, el Gobierno del país destinó el dinero recaudado a financiar la construcción del Canal de Panamá, en dicho momento una de las obras de infraestructura más costosas de la historia.

Posteriormente, hay también precedentes de emisión de bonos ultra largos con el único propósito de alargar la madurez del mercado. Entre 1955 y 1967, EEUU emitió siete bonos con vencimientos de más de 30 años, según los datos que recoge la Fed de Nueva York. Con estos episodios, Cohn no dudó en señalar a la CNBC la "enorme cantidad" de bonos ultra largos que el Gobierno podría emitir para financiar debidamente el desarrollo y mejora de infraestructuras públicas, un área donde el país necesita un importante repunte tras décadas de estancamiento y declive.

Fruto de la curiosidad que genera este asunto entre los altos funcionarios de la administración Trump, Mnuchin instó a un comité asesor del Departamento del Tesoro, compuesto por 16 altos ejecutivos de distintas firmas de inversión, a evaluar el interés real del mercado por un bono del Tesoro más allá del de 30 años. Un análisis que dejó cierto sinsabor a los planes del Gobierno. "Hay una baja evidencia de que exista una demanda fuerte o sostenible para bonos de duración ultra larga en EEUU", puede leerse en el documento firmado por Jason G. Cum-mins, presidente de dicho consejo, a fecha del pasado 3 mayo.

En el informe se determina, sin embargo, que la emisión de más deuda a largo plazo podría justificarse si el Tesoro quisiera aumenta su capacidad de endeudamiento. "Con este objetivo, el Tesoro debería considerar emisiones de referencia entre los bonos a 10 y 30 años, como, por ejemplo, la vuelta a la emisión del bono a 20 años, además del aumento de la emisión de treasuries a 10 y 30 años", aclararon.

Pero puede tener sentido

¿Quiere decir esto que la idea inicial carece de sentido? La respuesta es que no del todo. Para este grupo de asesores, el Tesoro debería indagar aún más sobre un tipo de activo de cupón cero y, en el caso de que la demanda aumentase o el precio esperado relativo a valor teórico mejorase, emitir bonos a 40 ó 50 años. Eso sí, determinaron que "no vale considerar" un bono a 100 años.

Desde Janney Montgomery, su economista jefe, Ward McCarthy, estima que, a la hora de revisar la financiación del Tesoro, es importante tener en cuenta sus necesidades. "El Tesoro necesita dinero, por lo que desde mi punto de vista un bono a 50 años y sin cupón no tiene mucho sentido", reconoce. En este sentido, es importante destacar que Mnuchin y sus chicos enfrentarán en el futuro a corto y medio plazo una mayor necesidad de financiación a medida que la Reserva Federal reduce su balance al mismo tiempo que el Tesoro costea el déficit federal.

Es cierto que, a día de hoy, los fondos de pensiones y las compañías de seguros han mostrado hasta la fecha poco apetito por un bono del Tesoro americano más allá del de 30 años, el de mayor duración emitido por el Tesoro actualmente. Brian Rehling, director de estrategia de renta fija en el Instituto de Inversiones Wells Fargo, reconoce que cualquier decisión que culmine con la hipotética emisión de bonos a 50 años será más simbólica que sustancial.

"Existe algo de interés, pero no una demanda tremenda", explica añadiendo que las consideraciones presupuestarias son primordiales en Washington, y la decisión de emitir deuda a 50 años costaría más a corto plazo debido al plazo de la prima. Al respecto aclara que cuanto más largo sea el bono, mayor será la tasa de interés.

De acuerdo a un sondeo de Bloomberg, el Tesoro debería plantearse vender al menos 60.000 millones de dólares en bonos ultra largos al año, lo que podría costarle aproximadamente entre 15 y 25 puntos básicos más en términos de rendimiento con respecto el bono a 30 años actual. De esta forma se podría estimular la demanda. Aun así, las opiniones varían.

Para Bank of America, BMO Capital Markets y Nomura, esta emisión sería tan limitada que apenas extendería la duración media de los 14 billones de dólares de deuda pública negociable. Por otro lado, desde NatWest Markets dudan que este tipo de deuda a tan largo plazo atraiga una base consistente de inversores, lo que dejaría al gobierno vulnerable ante los posibles cambios en la demanda.

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